viernes, 23 de septiembre de 2011

El Nuevo Mundo (II).

-alguien deberia explicarme por que me parecio buena idea caminar hasta este...¿bosque?-
Espeso, frondoso, siniestro...aquel bosque merecia esos apelativos y muchos otros mas. Realmente, era el sueño de toda compañia maderera que se preciase. Incluso la selva del amazonas, el congo, la selva negra y otras muchas envidiarian toda la extension de ese bosque.
Los arboles eran inmensos, extendiendose sus copas mucho mas de veinte metros sobre el suelo. Diversas plantas se apelotonaban por todas partes, algunas crecian altas, otras crecian rodeando los troncos de los arboles para alimentarse y otras simplemente hacian reuniones sociales para tomar el te de la tarde. A Elisabeth no le gustaba el te. Mucho menos no saber donde estaba.
Se habia internado en el bosque pensando que nada malo podria pasarle. ¿que seria lo peor que habria alli? ¿unos ciervos, pajaros...? ¿quizas un jabali? generalmente las personas piensan que ciertas cosas estan controladas y no pueden ser peligrosos. Un bosquecillo que este cerca de una ciudad no representara un gran peligro, no se podria haber dicho lo mismo de un bosque en un lugar con dos lunas en el cielo.
Pocas opciones le quedaban a la muchacha pues empezaba a sentirse un poco perdida. Llevaba menos de una hora caminando en la espesura y ya no sabia como salir del bosque, las plantas que degustaban te tampoco, solo sabian relatar de carrerilla distintos tipos de te. Caminaba y caminaba, los arboles se hacian mas altos a cada paso que daba, los ruidos desaparecian hasta quedar todo en un extraño silencio y sin querer, tropezo cayendo de bruces al suelo.
-genial...-dijo desde el suelo la chica-cuando piensas que algo no puede mejorar mas, vas y te caes al suelo-
Se levanto para limpiarse la ropa.
-joder. Esta ropa es nueva y ya le ensucie con...con...¿que narices es esto?-
Parecia que algun tipo de hilo pegajoso se le habia adherido a la ropa, era dificil de quitar y se endurecia rapidamente. Hasta ese instante no se habia dado cuenta de cuanto habia cambiado el paisaje que la rodeaba. Giro sobre si misma y su mente solo pudo expresar una palabra: blanco.
Los arboles, plantas, el propio suelo e incluso pequeños animales estaban cubiertos de esa substancia. Una fuerta sensacion de aversion empezo a apoderarse de ella, sobre todo cuando empezo a distinguir algunos capullos que no dejaban de retorcerse y emitir ruidos. Su aversion crecio mas cuando vio romperse un capullo y caer de el una masa de carne y huesos, con algunos restos de pelo, los cuales podian haber pertenecido en mejores circunstancias a algun animal incauto.
Su grito no tardo en dejarse oir pero fue interrumpido cuanto sintio que algo le agarraba una pierna. Es de dominio publico que cuando se piensa que la situacion no puede empeorar esta, sin duda, lo hara.
-un bicho...-dijo casi en un susurro-¡¡un bicho gigante!!-
Sus piernas no dudaron en arrastrar en direccion contraria a la que se encontraba la confusa oruga, de unos 30 o 40 centimetros, que se habia soltado se su pierna tras el grito. Corrio con todas sus fuerzas hasta que se quedo enganchada en la sustancia blanca. Ahora que la podia ver bien y sentirse totalmente atrapada en ella, se dio cuenta de que la sustancia no era otra cosa que telarañas gigantes posiblemente fruto de arañas gigantes o bien de muchos spidermans. Una de las multiples cosas que odiaba Elisabeth eran los insectos. Una serie de desgraciadas desdichas unidas en sus infancia relacionadas con insectos habian logrado que no los soportara. Por lo general le daba igual el tamaño, les temia a todos, pero la araña del tamaño de una cabeza de vaca que tenia delante y que la miraba fijamente con sus 8 ojos era demasiado para ella. Para muchos habitantes de ese bosque aquel dia paso a la posteridad como el del grito desgarrador, una fiesta realmente encantadora llena de color y alegria.
Elisabeth trataba de librarse de la telaraña como podia pero solo pegaba mas y la tela parecia tener la caracteristica de endurecerse para impedir a la victima moverse. Tambien, gritaba en intento desesperado de espantar a la araña. Sin embargo, la araña pensaba que torres mas grandes habian caido y no entendia del todo el significado de la palabra "insecticida", asi que no veia en la defensa de su presa alegato alguno que le impidiera encerrarla en un capullo y luego incarle el diente para volver dias despues cuando el capullo estuviera repleto de zumo de Elisabeth.
Para sorpresa de la araña y de la chica un circulo de fuego rodeo a la ultima reduciendo al infortunado artropodo a cenizas incandescentes. Otras arañas que se acercaban a la chica escapaban por el incendio que se habia creado. Las llamas comenzaron a arremolinarse frente a Elisabeth para luego quemar la tela, sin hacerle ningun tipo de daño a la chica. Tras ser liberada como las llamas daban forma, delante de ella, a un largo baston de madera negra, rematado en una de sus puntas por la cabeza de un lobo que sostenia en sus fauces una bola transparente de
cristal.
-¿te importaria asirme? Si no es mucha molestia-dijo una voz femenina que parecia no venir de ninguna parte.
-Muy bien, definitivamente me he vuelto loca. Es algo bastante logico viendo el dia que estoy teniendo pero oir voces tras ver como surge fuego de ninguna parte ya es demasiado para cualquiera-dijo la pobre chica hablandole a la vara-y ahora me dirijo a una vara, genial...-
-Lamento causarte molestias pero estabas en apuros y pense que seria un momento oportuno para presentarme-
-Oh, gracias por ser tan considerado o considerada, no se como referirme a un palo que habla-dijo Elisabeth con sarcasmo.
-Llamame Okami entonces. ¿Cual es tu nombre?-
-Elisabeth-respondio un poco titubeante mientras cogia la vara.

Alli se encontraba ella, rodeada de cenizas y rescoldos de arboles. Cualquier animal en unas decenas de metros a la redonda habria huido con solo oler el humo a un lugar seguro. Algunas arañas yacian en el suelo totalmente carbonizadas asi que estaria medianamente segura durante un rato. Permanecia inmovil asiendo con fuerza contra su pecho la vara y trataba de ordenar sus pensamientos. Hacia mucho que habia llegado a la conclusion de que no sabia donde estaba y mucho menos a donde ir pero quedarse alli era mucho peor que moverse. Desde luego haber entrado en un bosque desconocido pensando que nada malo esconderia habia sido una idea realmente estupida e imprudente, otra mas decia para sus adentros. Por ahora deberia tratar de salir de aquel lugar o al menos moverse hasta allar con algo de suerte un lugar seguro para pasar la noche
-¿Elisabeth?-dijo Okami sin encontrar respuesta-por favor responde-
-¿si?, perdona-dijo la chica saliendo de sus pensamientos-¿que es lo que pasa?-
-deberiamos irnos de aqui lo mas deprisa posible-
-¿por que? las arañas han muerto, no parece haber ningun peligro-
-algo se acerca...algo realmente grande-
Hasta ese momento no habia reparado en que el suelo temblaba ligeramente, algunos pajaros pasaban volando hacia su direccion totalmente asustados y algunos animales superaban su temor al fuego pasando cerca de donde estaba la chica. Algo realmente grande y aterrador se habria paso a traves de los arboles, tirando alguno en el proceso.
-¿que narices es?-dijo la chica girandose.
-no lo se-dijo Okami- pero ¡corre!-
Antes de poder mover un musculo una bola blanca del tamaño de un melon paso al lado de la caveza de Elisabeth partiendo un arbol en dos y estampandose contra una roca. La bola parecia telaraña pero no habia visto que lo lanzo y tampoco queria esperar a felicitar a lo que sea que lanzo aquello por su falta de precision.
Sin rumbo fijo empezo la carrera mas frenetica de su vida rodeada de astillas de los arboles destruidos por las pelotas de telaraña que le lanzaba su tenaz perseguidor, a quien habia visto ya denominandolo muy apropiadamente como la madre de todas las arañas por ser tan enorme como un autobus. Solo detuvo su carrera una cosa. Tras huir con gran exito de su aracnido perseguidor acabo por seguir el curso de un rio, aunque eso parecia aumentar la punteria de la araña pues un par de veces estuvo a punto de darle de lleno en el torso. Sus clases de baile daban sus frutos en cuanto a contorsionarse se referia.
Pero llego a un punto en el que la frase estar contra la espada y la pared se haria literal. Se habia encontrado con una cascada que daba a parar a un gran lago. Miro al lago y luego se giro para ver acercarse a su perseguidor.
-Estoy perdida-dijo sin esperanza alguna-haga lo que haga me espera algo muy malo-
-no-dijo Okami con decision.
-¿como que no? ¿es que no ves mi situacion? ¿elegir entre hacerme papilla cayendo o ser comida para una araña?-
-No seas tan pesimista, si estoy aquie sera por algo-
La chica miro atonita a su vara sin entender aquellas palabras.
-Apuntame hacia el enemigo-asi hizo Elisabeth-ni se te ocurra dudar ni un momento, no te mas. Es mas grande pero no invencible. Tienen miedo al fuego y esos es lo que les vamos a dar. Repite conmigo: Oh, Elector del Fuego concedeme tu fuerza...¡Bola de Fuego!-
Acto seguido la chica repitio esas palabras haciendo que una bola de fuego se arremolinara frente al orbe de la vara y saliera despedida contra la araña. Fallo. Pero la explosion frente a ella la detuvo en seco, no parecia querer correr ningun riesgo de que aquello le hiciera daño.
-vaya...es igual a como pasa en los libros de fantasia o en los videojuegos. ¡Que bien soy una maga! 'no, una bruja mola mas!-
-no te despistes, vuelve a atacar-
-si-dijo Elisabeth con decision.
Recito otra vez esa especie de hechizo y cuando fue disparada la bola esta se topo en su corto camino con una bola de telaraña. Ambas chocaron provocando tal explosion que Elisabeth salio despedida cayendo por la catara.


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