lunes, 19 de diciembre de 2011

En marcha (III)

Los chicos habian pasado todo el dia dando vueltas por el pequeño pueblo. Una de las cosas de las que se habia dado cuenta desde que habia llegado era que la gente no les quitaba el ojo de encima. No era tanta la desconfianza de la gente ante unos extraños como la sorpresa antes su dorma de vestir. Les resultaba chocante una forma de vestir tan colorida y liviana, muchos hombres habia hechado mas de una mirada a las chicas y mas de una mujer habia dado un buen codazo a su marido exclamando un podria ser tu hija. En todo caso, los soldados que les escoltaban mantenian alejado a cualquier curioso.
-creo que damos un poco el cante-dijo Elisabeth tratando de estirar todo lo que podia su ropa- deberiamos de haber pedido ropa del lugar, aunque sea muy fea-
-no te preocupes por eso. Si nos vamos de aqui nos proporcionaran ropa normal, ahora al parecer somos importantes y no querran que seamos tan vistosos- dijo Steven ecogiendose de hombros sin darle mas importancia.
-¿y luego que haremos? ¿pasaremos aqui el resto de la vida?-
-quizas por el camino encontremos la manera de volver, hay que ser positivos-
-¡eso! hazle caso Eli-apoyo Virginia al chico.
-no lo tengo muy claro...-
-no te rayes tanto, ese viejo dijo que nos protegeria ¿que mas cosas malas nos puede pasar?-intervino Lucas quien caminaba con los brazos cruzados en la nuca.
-vamos, alegrate Elisabeth, hasta Lucas es positivo-dijo Steven poniendo una mano sobre el hombro de la chica.
-claro, sere todo lo positiva que querrais, sonreire de oreja a oreja...pero esto sigue dandome mala espina-

Dentro del castillo, Sraz, miraba por una gran ventana con vistas al pueblo. Habia sido un dia tranquilo, sin apenas sobresaltos. Un dia de paz era casi un sueño y habia pasado todo el dia preparando las siguientes acciones contra el Dominio. Mientras que el sargento Everling permaneciera en el lugar, cualquier precaucion era poco y no podia permitirse mas fallos como el del bosque. Quizas no hubiese sido un gran fiasco, habia encontrado a esos chicos. Esos chicos...no dejaba de pensar en la coincidencia de su aparicion y la llegada de Everling. ¿podria ser una treta del Dominio para introducirles entre los rebeldes y destruirles desde el interior? ¿o tan solo era otra jugada retorcida del destino? Una cosa era segura: deberia proteger a esos niños con la esperanza de ahuyentar al enemigo. Picaron a la puerta y rapidamente entro un soldado. Este era una chica, de piel blanca y ojos grises, se paro frente a su superior.
-la patrulla a terminado sin novedad, señor-
-me alegra oir eso, Dione. ¿te has enterado de la novedad?-
-¿habla de los chicos que recogieron ayer?-dijo con un tono de voz bastante frio, casi no le sorprendia el haber encontrado unas personas de otro mundo- estaba previsto por el Oraculo que un dia aparecerian-
-¿justo ahora?-
-creo que es el momento, podrian inclinar la balanza a nuestro favor-
-eso es lo que pienso pero sigue sin convencerme el momento, todo es demasiado sospechoso-
-pienso que es el mejor momento- Sraz la miro fijamente, le gustaba que fuera tan directa-las cosas podrian complicarse en diversos frentes, ya sabe, los rumores sobre los norteños-
-si, si...los problemas terminaran por desbordarnos algun dia...pero no debemos dudar, ¿alguna novedad por parte de Larisa?-
-aun no hemos recibido ningun correo de la capital pero ayer mismo partio un mensajero para informar acerca de los Selladores-
-¿directo a la capital?-
-¿acaso habria que hacerlo de otra manera? no creo que darle mas informacion al enemigo nos simplifique nada-
-por supuesto, asi ganaremos tiempo y sorprenderemos al Oraculo-
-¿pretende llevarlos a territorio neutral? eso si que sera darle toda la informacion al enemigo, no dudaran en atacar con todo lo que posean con tal de hacerse con ellos-
-se de su importancia y de su funcion pero nadie tendria porque saber nada...tendremos que ser rapidos-
-¿ordenes?-
-preparaos tu y Henri. Partiremos mañana con los chicos-
-¿usted tambien señor? no creo que sea inteligente que deje el puesto-
-tu has dicho que perfectamente podrian inclinar la balanza de la guerra asi que es mejor tenerlos a buen recaudo-

Despues de andar casi todo el dia y haberse aprovechado de la bondad de los lugareños para comer, optaron por volver al castillo y pasar alli toda la tarde. Sus escoltas les llevaron a una gran estancia, casi un gran salon. Habia libros en distintas estanterias, sillones esparcidos por la sala y una chimenea encendida. Rapidamente Lucas fue sentarse, Steven exclamo un "¡oh, libros!" y se fue a usmear y las chicas por su lado se sentaron un tanto apartadas de los demas.
-¿estas bien Eli?-
-sigo preocupada, todo esto es demasiado idilico-
-el nos dijo que no hacia falta preocuparse-dijo mirando a Steven quien cogia lo que para muchos seria un tocho sobre plantas bebedoras de te-y parece bastante seguro de si mismo-
-el no manda aqui...seguramente este tan asustado o mas que nosotras y solo aparente-
-no lo creo, Lucas parece estarlo pero...su forma de ser, de hablar es de alguien que confia en lo que hace. Parece una buena persona, ambos lo son-
-preferiria ir por separado, encontrar la manera de volver tu y yo solas-
-no hables asi- regaño la chica de pelo negro- les debemos el que nos rescataran y eso para mi ya es bastante para confiar en ellos-
Tras esto dejo que su amiga se sumiera en sus pensamientos y se fue a hacer compañia a Lucas. Elisabeth echaba de menos su casa y solo habian pasado unos dias pero tanta emocion era dificil de digerir. Sin embargo, todo era real. Todos aquellos soldados muertos, la araña y el hambre...sin quererlo se fijo en Steven y este empezo a hacerle muecas. Ella al principio no quiso hacerle caso, miraba enfadada hacia otro lado. Ya tenia bastante en que pensar como para hacer caso de las tonterias de ese idiota pero el seguia. Tardo un buen rato pero Steven le arranco una ligera sonrisa y por ello se gano el ser victima de un ataque con un cogin. Lucas le lanzo otro a Elisabeth y en unos segundos se monto la batalla de cogines mas destructiva y mortal que los acaros del polvo de esa habitacion recordaban desde la Gran Debacle del Dia de la Limpieza del 74.
Pararon cuando vieron a una chica de polo rubio entrar atavidad con la misma ropa de soldado que los demas excepto la caracteristica casaca roja. Rapidamente Lucas se planto frente a ella para admirar el contorno de su cuerpo marcado en su ropa.
-¿vosotros sois los extranjeros?-dijo secamente sin mirar a nadie en concreto.
-yo me llamo Lucas y estaria encantadisimo de conocerte a ti- y alzo las cejas insinuandose.
-el capitan me manda para informaron de que mañana partiremos a primera hora a la aldea Solfed, quiere que esteis preparados para entonces-
-pero no tenemos nada que preparar, salvo nuestras armas-dijo Elisabeth.
-eso, eso nuestras armas-continuo Lucas para no obtener ninguna respuesta de Dione.
-entonces deberiais cambiaros esas ropas, el capitan quiere la maxima discreccion-
-¿tu tambien te va a probar ropa?-dijo Lucas con la imaginacion destilando todo tipo de imagenes que se describirian si esta historia no fuera para toda la familia.
Dione no le dio mas importancia, los chicos salian de la habitacion mientras ella sujetaba la puerta servicialmente y Lucas salia el ultimo para contemplar esa escultura griega andante. Sin embargo, dejo de ver nada cuando la puerta fue cerreda con cierta saña de golpe.
Al rato la dolorida cara de Lucas, el mismo, sus amigos y Dione se encontraban en un sala llena de ropa y varias mujeres de aspecto afable y entradas en edad esperandoles. Sonrieron y sin mayor indicacion empezaron a tomar las medidas de cada chico. En cuestion de minutos ya tenien la informacion necesaria.
-señorita Cassini, mañana antes de partir tendra todo listo, no se preocupe.
Simplemente la joven asintio y se fue con los chicos.
-¿todo sera gratis?-pregunto Elisabeth.
-no entiendo para que deberias darnos dinero, trabajan para la resistencia, es su trabajo-
-eres el alma de cualquier fiesta ¿eh?-dijo Steven apartando la mirada de un libro que leia caminando.
Sin embargo, no obtuvo respuesta. Dione les condujo a sus habitaciones, al llegar a la de los chicos Lucas entro primero para evitar un portazo y asi seguir memorizando al milimetro a esa gelida mujer. Por su lado Steven, que no apartaba la mirada del libro, se disponia a entrar cuando algo brillante del suelo llamo su atencion.
-¡vaya una reluciente moneda!-
Abrio la puerta la cual misteriosamente se habia cerrado, Dione se sorprendio, se fue y Steven se dio cuenta de que solo era un trozo de metal sin valor alguno.
En la habitacion de al lado Elisabeth se mantenia despiesta y mirando fijamente a su vara parlante Okami, cuyo orbe brillaba debilmente de un tono anaranjado.
-¿crees que todo ira bien?-penso la chica.
-claro, pese a que todo te resulte tan extraño ellos te ayudaran si lo necesitas. No temas estas en buenas manos y yo te protejo-
-gracias-
Y asi, la noche transcurrio en calma para dejar paso a la mañana y el inicio del viaje hacia Solfed.


miércoles, 14 de diciembre de 2011

En marcha (II)

Oh, el campo. Ese bonito, en la mayor parte de las ocasiones e historias, lugar plagado de gente bondadosa y animales de todo tipo y condicion. Sin duda, todo lo que huela a campo es absolutamente idilico y propio de la Arcadia (cuyo secreto realmente poco conocido es que en realidad es un paramo inhospito, poco amigable, dificil de ver, imposible de tratar...algo muy borde a fin de cuentas). La aldea donde nuestros heroes se encontraban rozaba tambien lo idilico. Casas de madera y ladrillo pintado de blanco. Chimeneas de las cuales salia humo por doquier. Niños correteando por las calles, carros tirados por caballos y como no, un castillo en lo mas alto. Sin embargo, lo medieval se acababa alli pues los soldados que por el castillo pululaban llevaban rifles y vestian casaca.
Salieron de una puerta del castillo, daba a la muralla, nada fuera de lo comun. Steven parecia guiarles y los hombres con rifle a su espalda parecian escoltarles.
-¿por que hemos de hablar con el?-pregunto Lucas.
-quizas porque nos permita estar aqui por la gorra, quizas porque nos salvo la vida o tan solo porque parece ser el que gobierna todo esto, pese a ser un simple capitan...-respondio Steven sin mirar a su compañero.
-puedes elegir tu aventura chico-dijo Elisabeth a Lucas.
El chico de pelo castaño solo se dedico a bufar, algo que hacia mucho desde que estaban en tan idilico y ordenado pueblo.
-todo esto es muy bonito-dijo Virginia-¿estamos lejos del bosque?-
-no mucho. Por lo que he oido estamos practicamente en el limite de su territorio, este pueblo viene siendo una especie de puesto avanzado-
Seguian caminando por la muralla, bajaron unas escaleras, atravesaron un patio espantando a unas juguetonas gallinas, al menos parecian ese animal, y llegaron a otra puerta.
-¿un puesto avanzado para que?-pregunto Elisabeth sin saber que queria decir su compañero.
-bueno...supongo que por un motivo especifico, la...-
La puerta se abrio y de ella salio en hombre. Posiblemente hacia unos años que habia entrado en la treintena y ya tenia bastantes canas, en especial en su cuidada barba. Llevaba esa tipica casaca roja que llevaba todo el mundo, hecha girones en la parte baja. Su expresion era dura y su mirada penetrante, ademas no parecia ser un debilucho.
-para la guerra jovencita-dijo con un tono de voz grave que impuso tanto como su propia figura.
Ordeno a los soldados que escoltaban a los chicos que se fueran, y lo hicieron hablando con cierta indignacion. Convendria escuchar tal conversacion.
-no entiendo a eso jovenes, amigo Carmichael-
-coincido en tu apreciacion Simon. Ibamos tras ellos en todo momento, nos mostramos amables, simpaticos y atentos-
-y sin embargo...solo especulaban sobre su situacion aqui. Donde está esta aldea, que utilidad tiene...-
-si, es algo realmente sorprendente, Simon. acaso...¿acaso no nos podrian haber preguntado a nosotros?-
-corren tiempos oscuros para ser soldado, viejo amigo...tiempos duros-

Sentado en el interior de lo que parecia el despacho del capitan Sraz, los chicos se habian sentado con tal rectitud y compostura en su silla que la propia Señorita Rotenmeyer soltaria alguna lagrima de alegria. El hombre que tenian frente a ellos y tras una mesa les miraba fijamente. Primero uno y luego otro. Asi le surgio la duda.
-¿en serio venis de otro mundo como cuenta vuestro amigo?-
Elisabeth, Virginia y Lucas asintieron sin siquiera pestañear.
-ya veo...¿y tuvisteis la mala suerte de aparecer en el Bosque Fronterizo?-
Volvieron a asentir como si conocieran la zona de toda la vida.
-fue una suerte que encontraramos a Steven, estaba herido y bien podria haberle pasado cualquier cosa. Aunque vosotros pusisteis bastante resistencia cuando os localizamos-
-bu...bueno, estavamos asustados-dijo Elisabeth con su sempiterna valentia.
-no os culpo-sonrio el hombre sorprendiendo a los jovenes. ¿quien diria que seria capaz de tal proeza?-pero ahora estais a salvo-
Se hizo un incomodo silencio. Sraz no sabia muy bien que hacer con ellos. Si bien eran de un valor incalculable para la guerra, no se esperaba encontrarse con los mismisimos Selladores...y mucho menos con cuatro. ¿deberia llevarselos a ella? estaba claro que no deberia dejarlos campar a sus anchas, el Dominio estaria al tanto y seguramente que despertarian el interes en otros posibles enemigos. Una situacion compleja, pues llevarlos a un sitio neutral quizas no fuese tan buena idea...
-disculpe-dijo Virginia elevando un hilo de voz-no estamos en el planeta Tierra ¿verdad?-
-no se que es eso de planeta Tierra, pero os puedo decir que estais en el pais de Salduvia, o mas bien lo que queda de el, en el mundo que muchos llaman Atiun-
-lo que usted dice-empezo Steven con el entrecejo fruncido-implica que algo ocurrio para que solo queden los restos de un pais-
-estas en lo cierto, muchacho. Hace unos veinte años el Dominio Riminé conquisto estas tierras-
-¿por que entonces vosotros campais a vuestras hanchas por algo que ya no es vuestro?-pregunto Lucas.
-vaya, realmente estas tierras nos pertenecen por derecho propio, joven. Y ejercemos tal derecho con cada victoria, luchamos por y para la reconstruccion de Salduvia-
-enonces ¿ustedes son esos rebeldes que mencionaron los soldados de azul?-intervino Elisabeth-ustedes son los buenos, ¿no?-
-lo somos. Y si, nos llaman los Rebeldes de Salduvia, un nombre que a pocos les gusta-
-¿usted es su lider?-dijo Steven con cierta intriga.
-oh, no, no. Ese titulo lo ostenta Larisa-dijo Sraz con una sonrisa-creo que ahora debe de estar en Ravinica, la nueva capital, quizas seria lo mejor llevaros alli-
-¿por que le interesamos tanto?-dijo de golpe Elisabeth-tanta proteccion es algo extraño-
-visto desde el punto de vista militar y de obtener una ventaja sobre el Dominio...serias algo asi como recursos estrategicos de primer orden-
-no le entiendo-continuo Elisabeth-expliquese-
-eres una jovencita de bastante caracter-
-si, parece que cuando duerme a pierna suelta se levanta con una energia desbordante-dijo Steven con cierta ironia.
-aun asi, y para evitar que os peleis, seria mejor llevaros ante el Oraculo-
-¡¡¡oh, Matrix puro y duro!!!-exclamo Lucas lleno de ilusion.
-el, como puede ver, tiene un gran defecto de fabrica-dijo Steven.
-¿nos podra ayudar a volver a casa?-intervino Virginia-no es que no nos guste su mundo...-
-tranquila, entiendo que esteis alterados por el trance que suponer estar tan lejos del hogar...si, sin duda llevaros ante el Oraculo sera la mejor idea. Ella os podra informar mejor sobre vuestro papel como Selladores y sobre las Esferas-


domingo, 4 de diciembre de 2011

En marcha

Dos dias llevaban ya perdidos por aquel extraño, gran y ya tan familiar bosque. Se habian internado tanto que ya no se nada que no fuese una planta o un esquivo animal. Elisabeth trataba de guiar a Lucas y a Virginia pero no sabia exactamente hacia donde ir. Estaban agotados, hambrientos y apesadumbrados.
No hacia mas que darle vueltas a si el otro chico, Steven, habia muerto de verdad o no, la idea le aterraba pero servia para recordarle que este mundo era muy real. A parte de estos problemas, habia dia y medio que les perseguian. Lograban esconderse por lo general pero sabia cuanto podrian aguantar a base de lo que el bosque les podia dar. Tampoco podian seguir forzando a la suerte y que esta les hiciera tropezar con algo realmente peligroso, y no es porque la fortuna no tuviera ganas de complicarles aun mas la vida.
-tengo hambre-se lamento Lucas quien caminaba en el medio tras Elisabeth y delante de Virginia-estoy cansado y...¿por que no hay un hotel cerca?-
-llegaremos a algun pueblo, seguro-dijo Elisabeth apartando con su vara las largas plantas que crecian por todas partes.
-llevas asi dos dias ¿por que estan tan segura tia? deberiamos habernos entregado, al menos habria algo de comer-
Y el vaso se desbordo. Algo por lo que Elisabeth era bien conocida, algo que Virginia noto al instante, es su falta de paciencia. Era bastante delantedor tener que estar perdida, intentar dar animos sin tenerlos y mostrarse fuerte cuando otra persona se dedica a molestar.
-¿¿por que narices no lo hiciste y te ahorraste el ir a salvarnos??-dijo poniendose frente a la cara del chico.
-solo os salve porque me lo dijo Steven. Yo me hubiera largado-
-¿¿que estas diciendo??-Virginia, con gran habilidad y rapidez, se puso en medio de ambos.
-¡¡ya esta bien!!-grito soltando el puño que su amiga dirigia al chico-¿no es bastante el haber visto todo aquello, estar perdidos aqui y que Steven este muerto? No deberiamos pelearnos, deberiamos estar calmados-dijo mirando a la chica-y quejarnos menos, asi no se arregla nada-por ultimo miro a Lucas quien solto un bufido.
-tarde o temprano nos encontraran-dijo.
-les plantaremos cara-dijo Elisabeth.
Se giro para reanudar la marcha y efectivamente, le planto cara un hombre que estaba frente a ella con un rifle a la espalda. El grito de la chica no tardo en molestar a los habitantes del lugar, cientos de quejas formales impuestas por algo parecido a conejos de tres metros, un tigre dientes de sable ciego y una araña de luto por la muerte de varios de sus hijos no tardaron en saturar el ayuntamiento mas cercano al bosque.
Se vieron rodeados por unos diez hombres de casaca roja y con, aparentemente, pocas intenciones de hacerles daño. Es mas quien parecia el lider, a juzgar por un tipo peculiar de gorro que solo el llevaba, mantenia una sonrisa concialadora y los brazos extendidos con las palmas de las manos estiradas para mostrar que no queria hacerles daño. Otra de los cualidades por las que es reconocida Elisabeth es por su empanada mental y por su impulsividad.
-¡¡nos han encontrado!!-
Los tres se pusieron espalda con espalda y se decidieron a dar la mayor y mas epica de las resistencias dadas por tres jovenes cansados y hambrientos que se recuerda desde la Primera Crisis del Te cuando, por algun motivo aun no esclarecido, el te de ceilan desaparecio (con ceilan incluido) en la nada siendo sustituido por una ciudad muy avanzada y llena de gente muy muy confusa.
Patadas, puñetazos, mordiscos... esa fue la primera resistencia de las chicas. Lucas opto por la mejor de las estrategias: huir para luchar otro dia, si se terciaba. Sin embargo, uno de aquellos hombres era mejor estratega que el y, tan solo con interponer un brazo entre el aire y la cara del chico, lo vencio dejandole inconsciente.
Virginia por su parte, se habia ido poco a poco arrimando a un arbol pues la estaban cercando entre tres hombres. Estos avanzaban de una peculiar manera ya que los gritos de la joven taladraban sus timpanos y apenas podian elevar sus voces por encima de los gritos. Uno de ellos alargo un brazo para cogerla y tratar de calmarla pero Hikari, el brazalete parlante de la chica, lo interpreto de otra manera.
-¿adonde vais so guarros? Virginia grita Ragnarok con toda su fuerza y ya veras como no les entran ganas de tocarte mas-
La chica lo hizo y con un puñetazo al tipo mas cercano en su mandibula se libro de el, haciendole volar unos cien metros para caer en la copa de un arbol.
-¿que fue eso?-pregunto sin entender mucho la chica.
-¡JA! el hechizo de tierra mas poderoso...ejecutado a la decima parte de todo su poder-
Mientras hablaba con su brazalete, algo que los dos hombres restantes no entendian, uno no dudo en golpearle en la nuca dejandola inconsciente.
-eso a sido excesivo Anthony-
-lo se, Enmanuel, pero no parecia calmarse y no querria para mi lo que el destino tejio para Jules-
-pobre, le quedaban dos horas para jubilarse-
-si...y su mujer salia hoy de cuentas-
-ademas su perro murio la semana pasada salvandolo de ser atropellado por una camion del Dominio-
-y tambien le han embargado la casa...el capitan Sraz fue un buen hombre al darle cobijo-
-pobre Jules-
Por su parte los seis hombres que rodeaban a Elisabeth, tomaban todas las precaucienes que podian, pues todas son pocas ante una chica adolescentente, aterrada y nerviosa que te apunta con una vara cuyo orbe brilla con un rojo intenso.
-no me cogereis-decia con total conviccion girandose anarbolando su vara.
Los soldados retrocedieron y ella grito su querido hechizo bola de fuego y los arboles, contra todo pronostico, se incediaron unas 50 veces mas rapido de lo normal.
-¡¡lo ha hecho, deberiamos habernos acercado mas amablemente para que la hechicera no incendiara los arboles yesca!!-
No dejaban de correr sin sentido, gritando, mientras el fuego se expandia a velocidades que sorprenderian a la persona mas seria del universo. Incluso Okami, la vara parlante, le decia a Elisabeth que corriera. Vaya si lo hizo. Corrio hasta alejarse del fuego. Volvio a ser rodeada pero su cuerpo no pudo mas. Demasiadas cosas para permanecer activo y asi se desmayo.

Mucho se habla y especula sobre los sueños. ¿que son? ¿para que sirven? pero no estamos aqui para hablar de ello. El caso es que Elisabeth habia recobrado el conocimiento. Pensativa y despierta mantenia cerrados los ojos. Se sentia bastante comoda y se dio cuenta de estar tumbada. ¿una cama? si, era una cama...pero ¿como habia llegado alli? Abrio un poco un ojo y vio un techo de madera, ¡un techo!
-vale, no te asustes-penso-a ver...estaban aquellos tipos, el fuego y...¿me desmaye? eso creo-
Volvio a abrir un ojo durante un largo rato.
-¡calma, calma! estas en una habitacion, tumbada en una cama de una habitacion pero...¿donde?-
Abrio por tercera vez un ojo y vio una cara femenina. La cara de una señora que se inclinaba para verla.
-¿estas bien niña?-
-s...si-
-me alegro, llevais mas de un dias entero durmiendo. Debiais estar muy cansados-
Elisabeth, tras algun reparo, se levanto. Vio como Virginia y Lucas estaban en otras camas en la misma habitacion. Dormian.
-¿estan bien?-
-claro, tambien estaban agotados-
La chica se miro a si misma y vio que no llevaba su ropa, llevaba un camison blanco.
-¡mi ropa! ¿donde...?-
A su estomago le interesaba poco la ropa, es mas no entendia nada, absolutamente nada de moda, solo entendia de comida y la queria ya.
-¿tienes hambre? bien, en esa otra estancia-señalo la señora a una puerta- esta tu ropa. Despertare a tus amigos y os llevare al salon. La comida estara lista.
No tardo nada en vestirse y al poco se dirgia, junto a Virginia y a Lucas, custodiada por un par de hombres con casaca, hacia donde les esperaba una grata sorpresa.
Entraron en un amplio salon, con su chimenea y su lampara de araña. Una gran mesa a rebosar de comida, grandes ventanales y un joven sentado en una silla.
-hola-dijo sonriendo Steven-me alegro de que esteis bien-
No podian dejar de mirarle. ¡estaba vivo y sin un rasguño! Elisabeth corrio hacia el y no dudo en abrazarle ante la sorpresa de los otros dos y del propio Steven.
-esto no me lo esperaba...-dijo apartando a la chica-pero dejemos los abrazos para mas tarde, al menos cuando las heridas esten curadas-
-¿heridas?-pregunto Elisabeth.
Steven hecho hacia atras su camisa y mostro una serie de vendas, al parecer habia sido herido en la espalda.
-¿solo te han herido?-pregunto Lucas-pensaba que estabas muerto-
-¿si?-pregunto Steven-vaya...¿sabes? esa tarta-y señalo a una suculenta tarta de chocolate. Parecia que al incarle el diente el chocolate crujiria, que te llevaria al mismo cielo.
-¿que pasa con ella?-
Las chicas se habian sentado a la mesa y no se cortaban en comer hasta con las manos, casi se atragantan un par de veces. Los soldados que permanecian en la puerta se sorprendian de la voracidad y uno no paraba de mirar la tarta fijamente.
-es una mentira-continuo Steven.
-¿que?-dijo sin entender nada Lucas.
-eso, la tarta es una mentira-su cara se ladeo y sonrio de manera siniestra. Sus ojos caian en la penumbra y solo se veian los dientes de la macabra risotada. Todo parecia congelarse, el tiempo se detenia pero todo vibraba. El tiempo, el espacio y la habitacion giraban y se plegaban a la tarta. Mil universos surgieron, crecieron y se destruyeron sobre la tarta. La tarta, la tarta, la tarta...
-¿pero que dices tio?-dijo al final Lucas.
-nada, come, esta muy buena toda la comida-
No tardo nada en abalanzarse sobre la tarta como uno de los soldados contra una ventana. No soportaba las paradojas, aunque fueran en broma.
-wau, o era un robot o aqui la gente tambien juega al portal-dijo Steven-¡se me olvidaba! cuando acabeis tenemos que ir a ver al jefe de todo esto-
-¿quie es?-pregunto Virginia.
-el capitan Sraz-