miércoles, 14 de diciembre de 2011

En marcha (II)

Oh, el campo. Ese bonito, en la mayor parte de las ocasiones e historias, lugar plagado de gente bondadosa y animales de todo tipo y condicion. Sin duda, todo lo que huela a campo es absolutamente idilico y propio de la Arcadia (cuyo secreto realmente poco conocido es que en realidad es un paramo inhospito, poco amigable, dificil de ver, imposible de tratar...algo muy borde a fin de cuentas). La aldea donde nuestros heroes se encontraban rozaba tambien lo idilico. Casas de madera y ladrillo pintado de blanco. Chimeneas de las cuales salia humo por doquier. Niños correteando por las calles, carros tirados por caballos y como no, un castillo en lo mas alto. Sin embargo, lo medieval se acababa alli pues los soldados que por el castillo pululaban llevaban rifles y vestian casaca.
Salieron de una puerta del castillo, daba a la muralla, nada fuera de lo comun. Steven parecia guiarles y los hombres con rifle a su espalda parecian escoltarles.
-¿por que hemos de hablar con el?-pregunto Lucas.
-quizas porque nos permita estar aqui por la gorra, quizas porque nos salvo la vida o tan solo porque parece ser el que gobierna todo esto, pese a ser un simple capitan...-respondio Steven sin mirar a su compañero.
-puedes elegir tu aventura chico-dijo Elisabeth a Lucas.
El chico de pelo castaño solo se dedico a bufar, algo que hacia mucho desde que estaban en tan idilico y ordenado pueblo.
-todo esto es muy bonito-dijo Virginia-¿estamos lejos del bosque?-
-no mucho. Por lo que he oido estamos practicamente en el limite de su territorio, este pueblo viene siendo una especie de puesto avanzado-
Seguian caminando por la muralla, bajaron unas escaleras, atravesaron un patio espantando a unas juguetonas gallinas, al menos parecian ese animal, y llegaron a otra puerta.
-¿un puesto avanzado para que?-pregunto Elisabeth sin saber que queria decir su compañero.
-bueno...supongo que por un motivo especifico, la...-
La puerta se abrio y de ella salio en hombre. Posiblemente hacia unos años que habia entrado en la treintena y ya tenia bastantes canas, en especial en su cuidada barba. Llevaba esa tipica casaca roja que llevaba todo el mundo, hecha girones en la parte baja. Su expresion era dura y su mirada penetrante, ademas no parecia ser un debilucho.
-para la guerra jovencita-dijo con un tono de voz grave que impuso tanto como su propia figura.
Ordeno a los soldados que escoltaban a los chicos que se fueran, y lo hicieron hablando con cierta indignacion. Convendria escuchar tal conversacion.
-no entiendo a eso jovenes, amigo Carmichael-
-coincido en tu apreciacion Simon. Ibamos tras ellos en todo momento, nos mostramos amables, simpaticos y atentos-
-y sin embargo...solo especulaban sobre su situacion aqui. Donde está esta aldea, que utilidad tiene...-
-si, es algo realmente sorprendente, Simon. acaso...¿acaso no nos podrian haber preguntado a nosotros?-
-corren tiempos oscuros para ser soldado, viejo amigo...tiempos duros-

Sentado en el interior de lo que parecia el despacho del capitan Sraz, los chicos se habian sentado con tal rectitud y compostura en su silla que la propia Señorita Rotenmeyer soltaria alguna lagrima de alegria. El hombre que tenian frente a ellos y tras una mesa les miraba fijamente. Primero uno y luego otro. Asi le surgio la duda.
-¿en serio venis de otro mundo como cuenta vuestro amigo?-
Elisabeth, Virginia y Lucas asintieron sin siquiera pestañear.
-ya veo...¿y tuvisteis la mala suerte de aparecer en el Bosque Fronterizo?-
Volvieron a asentir como si conocieran la zona de toda la vida.
-fue una suerte que encontraramos a Steven, estaba herido y bien podria haberle pasado cualquier cosa. Aunque vosotros pusisteis bastante resistencia cuando os localizamos-
-bu...bueno, estavamos asustados-dijo Elisabeth con su sempiterna valentia.
-no os culpo-sonrio el hombre sorprendiendo a los jovenes. ¿quien diria que seria capaz de tal proeza?-pero ahora estais a salvo-
Se hizo un incomodo silencio. Sraz no sabia muy bien que hacer con ellos. Si bien eran de un valor incalculable para la guerra, no se esperaba encontrarse con los mismisimos Selladores...y mucho menos con cuatro. ¿deberia llevarselos a ella? estaba claro que no deberia dejarlos campar a sus anchas, el Dominio estaria al tanto y seguramente que despertarian el interes en otros posibles enemigos. Una situacion compleja, pues llevarlos a un sitio neutral quizas no fuese tan buena idea...
-disculpe-dijo Virginia elevando un hilo de voz-no estamos en el planeta Tierra ¿verdad?-
-no se que es eso de planeta Tierra, pero os puedo decir que estais en el pais de Salduvia, o mas bien lo que queda de el, en el mundo que muchos llaman Atiun-
-lo que usted dice-empezo Steven con el entrecejo fruncido-implica que algo ocurrio para que solo queden los restos de un pais-
-estas en lo cierto, muchacho. Hace unos veinte años el Dominio Riminé conquisto estas tierras-
-¿por que entonces vosotros campais a vuestras hanchas por algo que ya no es vuestro?-pregunto Lucas.
-vaya, realmente estas tierras nos pertenecen por derecho propio, joven. Y ejercemos tal derecho con cada victoria, luchamos por y para la reconstruccion de Salduvia-
-enonces ¿ustedes son esos rebeldes que mencionaron los soldados de azul?-intervino Elisabeth-ustedes son los buenos, ¿no?-
-lo somos. Y si, nos llaman los Rebeldes de Salduvia, un nombre que a pocos les gusta-
-¿usted es su lider?-dijo Steven con cierta intriga.
-oh, no, no. Ese titulo lo ostenta Larisa-dijo Sraz con una sonrisa-creo que ahora debe de estar en Ravinica, la nueva capital, quizas seria lo mejor llevaros alli-
-¿por que le interesamos tanto?-dijo de golpe Elisabeth-tanta proteccion es algo extraño-
-visto desde el punto de vista militar y de obtener una ventaja sobre el Dominio...serias algo asi como recursos estrategicos de primer orden-
-no le entiendo-continuo Elisabeth-expliquese-
-eres una jovencita de bastante caracter-
-si, parece que cuando duerme a pierna suelta se levanta con una energia desbordante-dijo Steven con cierta ironia.
-aun asi, y para evitar que os peleis, seria mejor llevaros ante el Oraculo-
-¡¡¡oh, Matrix puro y duro!!!-exclamo Lucas lleno de ilusion.
-el, como puede ver, tiene un gran defecto de fabrica-dijo Steven.
-¿nos podra ayudar a volver a casa?-intervino Virginia-no es que no nos guste su mundo...-
-tranquila, entiendo que esteis alterados por el trance que suponer estar tan lejos del hogar...si, sin duda llevaros ante el Oraculo sera la mejor idea. Ella os podra informar mejor sobre vuestro papel como Selladores y sobre las Esferas-


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