domingo, 4 de diciembre de 2011

En marcha

Dos dias llevaban ya perdidos por aquel extraño, gran y ya tan familiar bosque. Se habian internado tanto que ya no se nada que no fuese una planta o un esquivo animal. Elisabeth trataba de guiar a Lucas y a Virginia pero no sabia exactamente hacia donde ir. Estaban agotados, hambrientos y apesadumbrados.
No hacia mas que darle vueltas a si el otro chico, Steven, habia muerto de verdad o no, la idea le aterraba pero servia para recordarle que este mundo era muy real. A parte de estos problemas, habia dia y medio que les perseguian. Lograban esconderse por lo general pero sabia cuanto podrian aguantar a base de lo que el bosque les podia dar. Tampoco podian seguir forzando a la suerte y que esta les hiciera tropezar con algo realmente peligroso, y no es porque la fortuna no tuviera ganas de complicarles aun mas la vida.
-tengo hambre-se lamento Lucas quien caminaba en el medio tras Elisabeth y delante de Virginia-estoy cansado y...¿por que no hay un hotel cerca?-
-llegaremos a algun pueblo, seguro-dijo Elisabeth apartando con su vara las largas plantas que crecian por todas partes.
-llevas asi dos dias ¿por que estan tan segura tia? deberiamos habernos entregado, al menos habria algo de comer-
Y el vaso se desbordo. Algo por lo que Elisabeth era bien conocida, algo que Virginia noto al instante, es su falta de paciencia. Era bastante delantedor tener que estar perdida, intentar dar animos sin tenerlos y mostrarse fuerte cuando otra persona se dedica a molestar.
-¿¿por que narices no lo hiciste y te ahorraste el ir a salvarnos??-dijo poniendose frente a la cara del chico.
-solo os salve porque me lo dijo Steven. Yo me hubiera largado-
-¿¿que estas diciendo??-Virginia, con gran habilidad y rapidez, se puso en medio de ambos.
-¡¡ya esta bien!!-grito soltando el puño que su amiga dirigia al chico-¿no es bastante el haber visto todo aquello, estar perdidos aqui y que Steven este muerto? No deberiamos pelearnos, deberiamos estar calmados-dijo mirando a la chica-y quejarnos menos, asi no se arregla nada-por ultimo miro a Lucas quien solto un bufido.
-tarde o temprano nos encontraran-dijo.
-les plantaremos cara-dijo Elisabeth.
Se giro para reanudar la marcha y efectivamente, le planto cara un hombre que estaba frente a ella con un rifle a la espalda. El grito de la chica no tardo en molestar a los habitantes del lugar, cientos de quejas formales impuestas por algo parecido a conejos de tres metros, un tigre dientes de sable ciego y una araña de luto por la muerte de varios de sus hijos no tardaron en saturar el ayuntamiento mas cercano al bosque.
Se vieron rodeados por unos diez hombres de casaca roja y con, aparentemente, pocas intenciones de hacerles daño. Es mas quien parecia el lider, a juzgar por un tipo peculiar de gorro que solo el llevaba, mantenia una sonrisa concialadora y los brazos extendidos con las palmas de las manos estiradas para mostrar que no queria hacerles daño. Otra de los cualidades por las que es reconocida Elisabeth es por su empanada mental y por su impulsividad.
-¡¡nos han encontrado!!-
Los tres se pusieron espalda con espalda y se decidieron a dar la mayor y mas epica de las resistencias dadas por tres jovenes cansados y hambrientos que se recuerda desde la Primera Crisis del Te cuando, por algun motivo aun no esclarecido, el te de ceilan desaparecio (con ceilan incluido) en la nada siendo sustituido por una ciudad muy avanzada y llena de gente muy muy confusa.
Patadas, puñetazos, mordiscos... esa fue la primera resistencia de las chicas. Lucas opto por la mejor de las estrategias: huir para luchar otro dia, si se terciaba. Sin embargo, uno de aquellos hombres era mejor estratega que el y, tan solo con interponer un brazo entre el aire y la cara del chico, lo vencio dejandole inconsciente.
Virginia por su parte, se habia ido poco a poco arrimando a un arbol pues la estaban cercando entre tres hombres. Estos avanzaban de una peculiar manera ya que los gritos de la joven taladraban sus timpanos y apenas podian elevar sus voces por encima de los gritos. Uno de ellos alargo un brazo para cogerla y tratar de calmarla pero Hikari, el brazalete parlante de la chica, lo interpreto de otra manera.
-¿adonde vais so guarros? Virginia grita Ragnarok con toda su fuerza y ya veras como no les entran ganas de tocarte mas-
La chica lo hizo y con un puñetazo al tipo mas cercano en su mandibula se libro de el, haciendole volar unos cien metros para caer en la copa de un arbol.
-¿que fue eso?-pregunto sin entender mucho la chica.
-¡JA! el hechizo de tierra mas poderoso...ejecutado a la decima parte de todo su poder-
Mientras hablaba con su brazalete, algo que los dos hombres restantes no entendian, uno no dudo en golpearle en la nuca dejandola inconsciente.
-eso a sido excesivo Anthony-
-lo se, Enmanuel, pero no parecia calmarse y no querria para mi lo que el destino tejio para Jules-
-pobre, le quedaban dos horas para jubilarse-
-si...y su mujer salia hoy de cuentas-
-ademas su perro murio la semana pasada salvandolo de ser atropellado por una camion del Dominio-
-y tambien le han embargado la casa...el capitan Sraz fue un buen hombre al darle cobijo-
-pobre Jules-
Por su parte los seis hombres que rodeaban a Elisabeth, tomaban todas las precaucienes que podian, pues todas son pocas ante una chica adolescentente, aterrada y nerviosa que te apunta con una vara cuyo orbe brilla con un rojo intenso.
-no me cogereis-decia con total conviccion girandose anarbolando su vara.
Los soldados retrocedieron y ella grito su querido hechizo bola de fuego y los arboles, contra todo pronostico, se incediaron unas 50 veces mas rapido de lo normal.
-¡¡lo ha hecho, deberiamos habernos acercado mas amablemente para que la hechicera no incendiara los arboles yesca!!-
No dejaban de correr sin sentido, gritando, mientras el fuego se expandia a velocidades que sorprenderian a la persona mas seria del universo. Incluso Okami, la vara parlante, le decia a Elisabeth que corriera. Vaya si lo hizo. Corrio hasta alejarse del fuego. Volvio a ser rodeada pero su cuerpo no pudo mas. Demasiadas cosas para permanecer activo y asi se desmayo.

Mucho se habla y especula sobre los sueños. ¿que son? ¿para que sirven? pero no estamos aqui para hablar de ello. El caso es que Elisabeth habia recobrado el conocimiento. Pensativa y despierta mantenia cerrados los ojos. Se sentia bastante comoda y se dio cuenta de estar tumbada. ¿una cama? si, era una cama...pero ¿como habia llegado alli? Abrio un poco un ojo y vio un techo de madera, ¡un techo!
-vale, no te asustes-penso-a ver...estaban aquellos tipos, el fuego y...¿me desmaye? eso creo-
Volvio a abrir un ojo durante un largo rato.
-¡calma, calma! estas en una habitacion, tumbada en una cama de una habitacion pero...¿donde?-
Abrio por tercera vez un ojo y vio una cara femenina. La cara de una señora que se inclinaba para verla.
-¿estas bien niña?-
-s...si-
-me alegro, llevais mas de un dias entero durmiendo. Debiais estar muy cansados-
Elisabeth, tras algun reparo, se levanto. Vio como Virginia y Lucas estaban en otras camas en la misma habitacion. Dormian.
-¿estan bien?-
-claro, tambien estaban agotados-
La chica se miro a si misma y vio que no llevaba su ropa, llevaba un camison blanco.
-¡mi ropa! ¿donde...?-
A su estomago le interesaba poco la ropa, es mas no entendia nada, absolutamente nada de moda, solo entendia de comida y la queria ya.
-¿tienes hambre? bien, en esa otra estancia-señalo la señora a una puerta- esta tu ropa. Despertare a tus amigos y os llevare al salon. La comida estara lista.
No tardo nada en vestirse y al poco se dirgia, junto a Virginia y a Lucas, custodiada por un par de hombres con casaca, hacia donde les esperaba una grata sorpresa.
Entraron en un amplio salon, con su chimenea y su lampara de araña. Una gran mesa a rebosar de comida, grandes ventanales y un joven sentado en una silla.
-hola-dijo sonriendo Steven-me alegro de que esteis bien-
No podian dejar de mirarle. ¡estaba vivo y sin un rasguño! Elisabeth corrio hacia el y no dudo en abrazarle ante la sorpresa de los otros dos y del propio Steven.
-esto no me lo esperaba...-dijo apartando a la chica-pero dejemos los abrazos para mas tarde, al menos cuando las heridas esten curadas-
-¿heridas?-pregunto Elisabeth.
Steven hecho hacia atras su camisa y mostro una serie de vendas, al parecer habia sido herido en la espalda.
-¿solo te han herido?-pregunto Lucas-pensaba que estabas muerto-
-¿si?-pregunto Steven-vaya...¿sabes? esa tarta-y señalo a una suculenta tarta de chocolate. Parecia que al incarle el diente el chocolate crujiria, que te llevaria al mismo cielo.
-¿que pasa con ella?-
Las chicas se habian sentado a la mesa y no se cortaban en comer hasta con las manos, casi se atragantan un par de veces. Los soldados que permanecian en la puerta se sorprendian de la voracidad y uno no paraba de mirar la tarta fijamente.
-es una mentira-continuo Steven.
-¿que?-dijo sin entender nada Lucas.
-eso, la tarta es una mentira-su cara se ladeo y sonrio de manera siniestra. Sus ojos caian en la penumbra y solo se veian los dientes de la macabra risotada. Todo parecia congelarse, el tiempo se detenia pero todo vibraba. El tiempo, el espacio y la habitacion giraban y se plegaban a la tarta. Mil universos surgieron, crecieron y se destruyeron sobre la tarta. La tarta, la tarta, la tarta...
-¿pero que dices tio?-dijo al final Lucas.
-nada, come, esta muy buena toda la comida-
No tardo nada en abalanzarse sobre la tarta como uno de los soldados contra una ventana. No soportaba las paradojas, aunque fueran en broma.
-wau, o era un robot o aqui la gente tambien juega al portal-dijo Steven-¡se me olvidaba! cuando acabeis tenemos que ir a ver al jefe de todo esto-
-¿quie es?-pregunto Virginia.
-el capitan Sraz-


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