martes, 24 de enero de 2012

En marcha (VII)

Efectivamente Tic no tardo mucho en enviar a mas de sus hombres. Una docena de personas salieron de los limites de la mansión internándose en el bosque. Unos llevaban fusiles y otros espadas, las balas estaban contadas pero los enemigos parecían ser dos. Les conocían bien, demasiado bien. La mujer gustaba de las emboscabas y de la tortura tanto mental como física. Era rápida y sigilosa a partes iguales.
-¿estaran bien jefe?-dijo Tuc-la ultima vez…-
-si, la ultima vez…pero esta no llegaran siquiera aquí, todo esta lleno de trampas…incluso lo están las propias trampas-
Riéndose a carcajadas corrió hacia la mansión dejando a uno de sus gorilas al mando de los que esperaban frente a la casa. Se resguardo en una habitación especialmente diseñada: aislada del resto del edificio, insonorizada, con viveres para varios días y suficiente entretenimiento como para aburrirse, se tumbo en un sillón y respiro aliviado.
-esa bruja no podrá hacerme absolutamente nada aquí porque tendrá que atravesar el bosque lleno de trampas, a mis hombres y la casa…-por un momento recapacito, rumio la información de su cerebro y un escalofrio recorrio su espalda-eso es lo que hicieron la ultima vez…-

Bastante lejos aun de la mansión, Dione y Sraz caminaban con total seguridad. Una senda muy marcada discurria frente al bosque. La chica camina frente a su superior, a paso ligero y firme, sin prestar atención a nada. Debían rescatar a Steven.
-ya es mala suerte que atraparan a uno de los niños-dijo Sraz- si hubieras sido tu o Henry hubierais estado de vuelta a las pocas horas-
-me encanta su confianza en nuestras capacidades-dijo la chica sin inmutarse- pero ¿y si descubrieran que el chico podría ser un arma potencial?-
-¿Quién? ¿Tic?-el capitán empezó a reírse- nunca ataria los cabos, ni aunque discurriera el por que de que yo en persona vaya a por él, si es que sabe que estoy aquí-
-es mas que posible que lo sepa-
-mejor, asi no se sorprenderá cuando me vea-
Ambos se agacharon a la vez, un tronco de árbol enorme, salio desde el frente para luego volver desde la espalda. El capitán estiro un brazo hacia atrás y paro el árbol sin gran esfuerzo.
-¿Por qué no le encarcela? Asi no tendríamos que ir por el cada tres por cuatro y pagar todos los daños colaterales que causa-
-no seria del todo justo-
-es un traidor a la Resistencia, por menos le he visto desterrar a personas mas capaces-
-y sin embargo se dedica dar cobijo a mas de un centenar de niños, ayuda a los ancianos de los pueblos a los que a nosotros nos cuesta llegar…pero también mantiene a su manera la neutralidad de Solfed, el Oraculo le esta muy agredicida-
-es usted un sentimental-
Se detuvieron y otro árbol barrio desde la derecha toda la senda, luego se descubrió un foso cuyo suelo estaba repleto de afiladas estacas y ellos tan solo saltaron para seguir hacia delante.
-los niños ¿Qué te parecen?-
Dione guardio silencio, pensando detenidamente en lo que decir.
-¿no es Henry el mas adecuado para dar su opinión al respecto?-
-no recibire su informe detallado hasta que nos separemos de ellos, quizás les tengamos que acompañar a Ravinica-
Acerco una mano a su mentón deteniéndose pensativa.
-la chica…la impulsiva, no parece estar demasiado a gusto con los demás, tiene aptitudes para la magia, de eso no me cabe duda, pero necesitara dominar ese carácter. La otra parece ser el punto en el que todos encuentran el equilibrio, es hábil para mantenerse al margen de los dilemas y astuta para saber sacar partido de sus diferencias al unirlos. El baboso…es solo un baboso, muy agil y escurridizo, pero sin ningún tipo de disciplina y control. El que vamos a rescatar no parece tampoco quitarle los ojos de encima a ninguno de los otros, parece ser un protector nato pero es un tanto esquivo. Por lo demás no creo que vayan a traicionarnos-
-eso es lo que quería oir, no me gustaría para nada que lo hicieran y verme forzado a perderlos-
-¡chicos, me ha parecido escuchar a alguien hablar aquí!-alerto uno de los hombres de Tic al resto.
Cinco fueron en la dirección de las voces pero no había nada.
-¿estas seguro? Quizás fueran pajaros-
Miraron a la izquierda y desearon no estar allí pues un árbol los arrollo. Bajándose del árbol al que se habían subido, los dos miembros de la Resistencia siguieron con su camino con una poco amena banda sonora de quejidos.
-su…suerte que la cobertura sanitaria del jefe es magnifica-dijo uno de los hombres de Tic, comprobando que varios huesos de su cuerpo se habían movido caprichosamente de su lugar habitual.
-si…incluso nos pagara los días de baja laboral…-
-y su plan dental es inmejorable, mas ahora que mis dientes clavados en ese madero-
-incluso podremos coger unas vacaciones pagadas durante un mes. Es el mejor jefe…-

Dione y Sraz seguían avanzando, imparables. Tanto lo eran que no reparaban en trampas tan originales como la del cervatillo herido explosivo que soltaba también metralla en forma de flechas, el pedigüeño explosivo que explotaba soltando ratones explosivos que al ser detonados lanzaban cucarachas explosivas, distintos tipos de troncos que salían súbitamente de cualquier lado (incluso había uno explosivo) y todo tipo de hoyos en el suelo, a su vez con todo tipo de ingeniosas trampas en sus paredes y fondos diseñadas por el mismísimo Ferrigas de Flosh, aquel que murió al caer en un pozo de un centímetro de profundidad. Fue una muerte trágica y enigmática, como el hecho de que se agarrara el pecho y gritara que la saliva le sabía a cobre antes de caer al pozo.
Un puñado de hombres de Tic salieron al paso de los dos intrusos. Parecían enfadados y dispuestos a atacar sin piedad.
-¡rendios y el jefe será benevolente, luchas y moriréis!-
-¿eres tu, Johnson?-dijo Sraz mirando al harapiento que había hablado con los ojos entreabiertos-¿desde cuando…?-
-¡callese! Estaba harto-
-¿harto? ¿De que?-
-¡de asesinar a mi gente!-grito el soldado-¡de obedecer a una despota!-
-¡¿Cómo te atreves?!-dijo Sraz lanzandose contra el hombre y cogiendolo por las solapas. Los otros, ante lo inesperado de la accion, tardaron un tanto en rodear y apuntar al capitan. Dione pese a lo critico de la situación tan solo siguió adelante aprovechando la situación, no la necesitaba para desembarazarse de ellos.
-¡repite lo que has dicho!-grito Sraz para luego golpear al soldado lanzandolo al suelo.
-¡no...No te muevas!-grito otro de los esbirros de Tic-¡dispararemos!-
La mirada fulminante que recibio el esbirro le hizo temblar de panico. Ese hombre parecia una fiera, su altura impresionaba, su musculatura intimidaba y su mirada estaba llena de ira.
-chaval, tu no tienes lo debido para abrir fuego-con un rapido movimiento le quito el arma, le disparo a la rodilla, se giro hacia otro esbirro y este recibio un culatazo. Finalmente se agacho en el mismo giro y dijo:
-armadura invicta-
La tierra temblo brevemente y enormes trozos de piedra protegieron al capitan de los disparos de aquellos que si tenian lo que hay que tener para disparar. Sin embargo, estos, mas de diez, se confiaron bajando de los arboles donde permanecían apostados y se sorprendieron al ver como esa especie de escudo petreo se resquebrajaba lanzando pedazos de roca en todas direcciones.
El capitan se levanto, miro alternativamente a los lados y arrojo el rifle al suelo.
-novatos-
Siguió andando con una musica de acompañamiento consistente en quejidos y grititos de dolor, otra vez.

Tic se recostaba en su sofa mientras miraba el liquido anaranjado contenido en una copa. Lo mecia suavemente, giraba por todo el vaso con suavidad hasta que lo acerco a la nariz y bebio el contenido de una sentada.
-definitivamente, un gran año-poso la copa y se repanchingo un poco mas si cabia-esta vez tardan mas, espero que nunca lleguen aquí-
-seguro que eso te parece bonito-dijo una voz.
-no especialmente, pero es lo que hay chico-dijo el hombre mirando a su derecha donde Steven, maniatado, permanecia bocabajo-¿Cuántos llevas ahí?-
-teniendo en cuenta mi estado y las circunstancias que me rodean...desde que uno de tus esbirros me metio aquí-
-¿Por qué narices hicieron eso? ¿Es que no habia otro sitio? Usurpar una mansion tan grande para que se cometan estas estupideces...-miro a los ojos del chico, ojos de cordero degollado, y guardo silencio-¿que tienes de importante para que ese superheroe de pacotilla venga a buscarte?-
-no lo se-dijo sin mas el chico.
-Sracito de es de esos que se mueven por hacerlo, necesita un motivo, uno bueno, sino no seria un justiciero tan decente-Tic se levanto hacia el chico-no te muevas tanto que no pienso hacerte nada raro. Mira que tenemos aquí...-
Ladeando al chico, inmóvil como estaba no fue difícil, pudo ver el arma que poseia. Algun esbirro las habia atado al cuerpo del chico de muy malas maneras y se cayo el estoque junto con el estilete. Contemplo el arma inherte en el suelo y convino que el fabricante debia ser un fuera de serie. La hoja recta y aguda brillaba con la poca luz de la habitación, la empuñadura estaba decorada con una filigrana que la cubria desde el guardamano hacia atrás con caprichosas formas serpenteantes y el estilete parecia una version de esta en miniatura.
No pudo contener la tentacion de sujetar el arma pero se arrepintió al instante al sentir un gran dolor en la mano. Volvio sus ojos abiertos de par en par al desconcertado chico.
-¿eres un maldito Sellador?-pregunto atonito.
-creo que si...al menos eso han comentado pero ¿es tan importante como parece?-
-¿importante? Importante dice...-Tic comenzo a reirse a carcajada limpia-la viejales estara que se muere de la emocion, junto a los del Dominio, los de la Resistencia y en general todo el mundo...-
Miro a la pared tratando de entender el concepto infinito. Steven no entendia nada pero queria ir al baño. Dejo de mirar la pared y se dejo caer sobre el destartalado sofa.
-ahora lo entiendo todo-
-pues yo sigo sin entender lo que es un Sellador-dijo el secuestrado con cierta indignación-pero las personas de este mundo pareceis tener una tendencia innata hacia el misterio cutre-
-¿sabes que es una esfera?-dijo Tic apartando su cabeza de entre las manos para ver asentir al chico-suma esfera mas sellador y obtendras la respuesta-
-lo que yo decia... ¿que es una Esfera? Aparte de una forma geometrica-
-el cancer de este mundo-

Agazapada en la copa de un arbol vio a un grupo de esbirros correr. Diez y con rifles. Eso no era nada, no eran mas que chavales de entre 15 y 20 años, la mayoria no habia usado un arma en su vida y serian muy faciles de asustar. Se dejo caer detrás del grupo sin casi hacer ruido, pero una miro atrás. No vio nada. Avanzaban buscando a Sraz y uno de los multiples grupos que vigilaban las cercanias de la mansión. Se dejo caer del árbol, sin hacer ningún ruido al tocar el suelo, pero uno de los esbirros de Tic se giro. No vio nada.
Avanzaban con rapidez por el camino a través del bosque. Sabían donde estaban todas las trampas y procuraban no caer en ninguna, no eran el primer grupo que caia en masa en un pozo de 10 metros de profundidad, inundado y con lubinas mutantes con mala leche. Un esbirro vio una zarza moverse, recordó que hacia unos años un compañero había visto una en llamas y le hablo. Le menciono grandezas sin fin y una vida llena de virtud. Sin dilación, le hecho un cubo de agua y la pisoteo, no le gustaba que las cosas no parlantes hablaran. Desde entonces, en la Academia de Esbirros, creada por el jefe, recomendaban encarecidamente no entablar conversación con zarzas en llamas, apariciones marianas y no husmear (esto ultimo de manera mas contundente) en zarzas móviles por las sorpresas que estas contuvieran. Este esbirro era demasiado curioso para recordar tales normas. Acerco la cara con infinito interés y unas manos blancas, con infinita rapidez, lo metieron dentro de las zarzas.
El pequeño grupo de esbirros, no mas de cinco, atravesaba una zona significativamente densa del bosque. Arboles gigantes por doquier albergaban en sus troncos pequeños bonsáis y el cielo era verde. El ultimo chico, de rubios cabellos y faz inocente, se entretuvo con el perseguir de un conejo, el cual tenia una cola singular. El animalillo lo guio fuera de la senda, pero antes de ser devorado sin piedad, alguien se descolgó de un árbol, y entre gritos, desaparecio en estos.
Los cuatros estaban asustados. Ese desgarrados grito era de un camarada. Su líder, cinco centímetros mas alto que el mas bajo de los miembros del grupo y que destacaba por medir mas de dos metros a sus 16 años, sabia lo que el bosque escondia.
-ha vuelto-dijo con voz sombria-la ultima vez, una partida de veinte hombres sucumbio ante sus garras. Los colgaba de los arboles, desnudos y en postutas indecorasamente dolorosas, para darnos miedo. Y vaya si lo hizo…-
Ante sus propios ojos, Cuarto, miembro mas avezado del grupo, fue absorbido por un arbusto lleno de bayas.
-mas no debemos temer a lo que hemos visto, no…-pretendia en vano enfrentarse al miedo cuando otro esbirro, Tercero, diestro en el manejo del acero, salio volando por los aires, hacia la verdura-ella es humana, como tu y como yo, pero rápida-Segundo, cuya vista no envidiaba nada de la de un aguilucho, salio despedido hacia la derecha con un fugaz resplandor blanco-mas ante esto una cosa me queda-
Primero no dudo en salir corriendo agitando los brazos tremulos. Al final de la carrera contemplo con horror a sus camaradas, desnudos, gimiendo y en posiciones indecorosas, mas ella no estaba por ningún lado.
-¡alli!-grito Primero.
Corrió al encuentro de la chica para encontrar una sombra fugaz. Se giro al sentir movimiento y vio la cara de la chica, cuyos rasgos finos y delicados mostraban una sonrisa cruel.
-pero que lista eres-fue lo ultimo que dijo antes del grito.

Tic rebuscaba los fondos del gran armario que estaba en su habitación segura. Tiraba ropa y mas ropa al suelo, Steven estaba realmente confuso ante unas acciones tan carentes de sentido.
-¿Qué estas haciendo?-pregunto el joven.
-desordenando un armario de por si poco colocado… ¡¿tú que crees que hace la gente cuando rebusca en un armario?!-
-de entre el millar de opciones posibles que seguramente existan…supongo que buscaras algo importante-
-en tu mundo debias de ser un genio, seguro, pero-saco un enorme baul del armario- no estoy aqui para mantener un duelo de ironias y sarcasmos. Por favos, mira a otro lado no me gustaria exterminar tu inocencia.
Steven obedecio de buena gana, no le hacian gracia los cuerpos desnudos masculinos. Segundos despues Tic estaba habia dejado sus arapos. Gabardina de cuero, un tanto vieja pero resistia, pantalones negros, botas y un chaleco negro con bordados en dorado. Del fondo del baul saco una espada y se la ciño al cinto, era una reliquia de filo curvo pero aun servia.
-chico-decia Tic acercandose al chico para levantarlo del suelo con una mano y ponerlo al hombro-no tengo nada mas que hacer aqui, asi que me voy con los mios a otro lado donde ser utiles-
-¿y yo voy con vosotros?-
-oh, no, tu solo eres la moneda de cambio. Ya sabes, algo para poder salir del paso-
Salio de la habitacion, los esbirros al lado de la puerta se asombraron.
-¿jefe?-
-nos vamos, corred la voz y adecentaos-
Asintieron y salieron corriendo.
-seguro que el capitan dentendra tus planes-
-no lo creo-dijo y giro una esquina-es un sentimental, hablaremos un poco y se me dejara ir-
-estas demasiado seguro de ello-
-los conozco desde niño. El viejo rey nos adopto y crio, si nos viera el vieja nos daria una tunda...no, no permitiria que esa psicopata gobernara-
Al fin salio de la mansion. Dione desde hacia rato esperaba en el patio central, estaba rodeada por mas de 50 esbirros que se alegraron de ver aparecer a su jefe.
-devuelve a la Resistencia a ese chico-ordeno Dione.
-¿donde esta Sraz?-pregunto Tic-no quiero hablar con una niña-
-es extraño-diko la chica en pose dubitativa- normalmente te hechas a temblar cuando me ves, comportandote con nerviosismo y ahora paraces un hombre de verdad, sorprendente-
-tu hiciste que me pusieran el mote, Tic. Lastima que se termine la pantomima-
Solto al chico, quien se quejo al chocar contra el suelo, agarro su espada y la desenvaino. Los esbirros se asombraron y clamaron por su jefe, otros vieron que de la vaina pendia un lazo de tela verde. El jefe iba en serio y ellos rebuscaban sus bolsillos buscando sus propios lazos. Dione no entendia nada.
-¿que es todo esto, Tic?-
-hazme el favor de llamarme por el nombre a partir de ahora, no quieras que te obligue-dijo y avanzo hacia la chica.
-Francis Teach-dijo Sraz apareciendo en escena, los esbirros se apartaban ante su avance.
-cuanto tiempo, Eddy, el tiempo te trata bien-
-lo mismo puedo decir-echo la mano al cinto y desenvaino su espada-guarda eso antes de que te hagas daño con ella y danos al chico-
Teach se encaron con el capitan.
-vayamos al grano-dijo el jefe apuntandole con su arma-nos dejas irnos, a donde queramos, y tendras al chico, de lo contrario no me importara fastidiar al Dominio y a la Resistencia matando a un Sellador-
El asombro se hizo fuerte en todos los esbirros, Steven trato de escapar cual gusano al amparo de Dione pero Teach lo agarro.
-¿por que dices que ese chico es un Sellador? Si lo fuera, no hubiera caido en tus manos-dijo Sraz.
-¿me tomas por tonto o las vacaciones en la frontera te han afectado al cerebro? Esa arma que lleva quema al contacto. La vieja dijo ya, hace años, que los Selladores llevarian armas que solo ellos pueden portar, pues solo esas armas y esos chicos pueden contener el poder de una Esfera. Que casualidad encontrar a uno ¿no crees?-
-sueltale, no lo repetire-
-eso no me asugura que pueda irme con los mios-clavo su espada en el suelo, con rapidez lanzo un puñetazo al aire que impacto en Dione. Esta quedo tambaleando, la agarro y se la lanzo a Sraz como si nada-muy lista, pero muy lenta. Lamento haberle hecho eso pero el crio es mi seguro. Dejame irme, Edward, o acabaremos por luchar, como en los viejos tiempos-
-¿adonde pretendes ir? ¿abandonas el territorio de Solfed con la misma impunidad que abandonaste la Resistencia? Ya na tienes honor-
-¿disculpa? ¿honor? Habla el que permanecio 5 años en la frontera. El que dejo que Larisa se hiciera con todo el poder en la capital. El mismo que no hizo nada cuando esta empezo a esquilmar a Salduvia y matar a quien no la siguiera. Si, el mismo Edward Drake que no se movio cuando mando pasar a sangre y fuego lo que quedaba de Helvet. Tu eres el que no tiene honor-
-¿Larisa ordeno eso?-dijo Sraz con los ojos como platos-no es posible...-
-Me encomendo a mi arrasar Helvet y aqui estoy. No soy un traidor, defiendo Salduvia tanto como tu, solo que no obedezco a asesinos-
Sraz permanecia con los ojos abiertos de par en par mirando a Teach y este le devolvia la mirada.
-no quiero luchar Eddy-dijo con las manos alzadas y abiertas-tan solo quiero irme, a la costa cerca de Legash, alli podremos ayudar mejor que aqui-
-vete-dijo Sraz-largate de aqui y lleva a estos inutiles contigo, desaparece de mi vista-
-claro-de un solo movimiento de espada libero a Steven quien hecho a andar hacia el capitan-a sido un placer volver a verte Eddy, lastima de las circunstancias-
Los centenares de esbirros corrian de aqui a alla. Cogieron sus pertenancias y la marabunta inicio la marcha. Tardaron diez minutos en desaparecer en el bosque dejando a Sraz, Dione y Steven alli.
-parece un buen tipo-dijo Steven con las manos en los bolsos-seguro que ya era asi de pequeño, la gente no tiene ese caracter porque si-
-solo es una veleta-dijo el capitan-¿como estas Dione?-
-sobrevivire-dijo la chica-pero el no lo hara la proxima vez que le vea-
De pronto se escucharon gritos desde el bosque. Luego explosiones y algun se cayo.
-¿que es eso?-dijo el chico.
-no tengo ni idea-contesto Sraz.
Un muro salio volando y del humo aparecieron 4 figuras humanas.
-¡¡hemos venido a por nuestro amigo y no nos iremos hasta que nos lo devolvias!!-grito una voz femenina.
-¡¡eso!!-gritaron otras dos voces.
El humo se disipo mostrando a Elisabeth y los demas.
-que sorpresa, me habeis venido a rescatar-dijo Steven lanzandose hacia sus amigos-muchas, muchas gracias, pense que no lo contaba-
Les abrazo uno por uno, incluido un alicaido Henry quien pedia disculpas a su superior pero no evito que Dione le diera una colleja.


jueves, 19 de enero de 2012

En marcha (VI)

La mansion no era gran cosa, sin duda en otro tiempo lo hubiera sido pero no en la actualidad. Algún personaje rico en un alarde de excentricidad la había mandado construir en lo mas profundo del bosque que circundaba Solfed, con eso se ganaba muchísima intimidad, protección y cuchicheos por parte de las marujas del lugar. Steven hacia bastante que no podía ver nada, una venda le cubria los ojos y unas cuerdas le ataban de pies y manos a una silla. No sabia donde estaba pero lo que era seguro es que había sido secuestrado.
Lo retenian en una habitación del trastero al cual se llegaba por una trampilla. Se mantenía tranquilo ¿Qué otra podía hacer?
-esto…-dijo sin convicción- ¿hay alguien ahí?-
-no-respondio una voz aguda.
-entonces ¿hablo con el aire?-
-callate-
-necesitaria ir al baño con cierta urgencia-
-haztelo encima-
-eso no seria muy decoroso por mi parte, muchos por la tuya. Menudos anfitriones-
-¡hacemos lo que podemos! Este lugar no es un paraíso pero tenemos baño-
-eso es interesante, yo lo necesito-
-si te llevase te escaparas con toda seguridad y Tic me volverá a gritar-
-¿ese es tu jefe?-
-mas o menos-
El chico que apareció ante los deslumbrados ojos de Steven no parecía excesivamente malvado. Pequeño de estatura, con manchas aquí y alla, ojos marrones y el pelo alborotado, su ropa estaba en muchas partes hecha girones.
-hola-dijo Steven-al final, no eres el aire-
-me llaman Tuc, Pequeño Tuc-dijo rascandose debajo de la nariz-si llevo al baño ¿no te escaparas?-
-¿escapar? No, claro que no-sonrio conciliadoramente.
Por lo que pudo ver el niño no era tan tonto como parecía al tomar la precaucion de llevarlo atado. Unos cuantos pasillos mohosos después llegaron a un destartalado baño al que Steven entro. Antes el niño le desato las manos pero dejo la puerta abierta, apuntándole a la espalda con un rifle tan grande como el mismo.
-no hace falta que me apuntes, no me escapare, te lo prometo-
-si fueses el primero que dice eso quizás te haría caso, por desgracia no lo eres-
Una verdadera lastima, pensó Steven. No era lo suficientemente malvado como para tumbar a un niño y menos a uno con un rifle, lo que pudiera pasar en el proceso de huida era impredecible. Niño mas arma cargada igual a desastre pensó y Charlton Heston. A menos que…
-¡niño detrás de ti, es un teletubi!-
-¿Qué?-dijo girándose Tuc por lo que dejo de apuntar.
De un empujon el secuestrado salió corriendo como alma que lleva el diablo. El niño, una vez repuesto y preguntándose que narices era esa cosa violeta de la pared que había intentado abrazarle antes de recibir un balazo en el pecho, disparo al fugitivo sin dar ni una vez.
-¡mierda el jefe me va a matar!-
Corrió escaleras abajo, por pasillos enormes y ternos, subió escaleras, se pregunto a si mismo si aquella casa tendría salida y un brazo se interpuso entre su cuello y el camino que este debería seguir. Acabo con sus huesos doloridos en el suelo y después de vuelta en el desván.

-la banda de Tic…buenos para nada, forajidos, traidores irredentos, desertores, anarquistas libre pensadores…lo mejor de cada casa y lo peor de cada familia se juntan en esa banda de infames. No son los mejores, mas quisieran serlo, pero dan la talla cuando están todos.
> ¿Cuántos eran la ultima vez? ¿mas de una centena? Ante semejante cantidad, alguno tiene que llegar a hacer algo. Además tratar con ellos es complejo, no podrían haber escogido peor lugar para colocar su base. ¡aquí al lado de Solfed, territorio neutral y casi sagrado¡ si entras con una pequeña tropa alguien puede declararte la guerra, si incendias medio bosque, que los dioses te guarden de incinerar alguna de esas plantas bebedoras de té. Es una verdadera locura. Nunca entenderé los motivos que llevaron a ese loco a meterse entre nosotros, el Dominio y todo lo que pase por su “territorio”. Es absurdo. Les vapuleamos, los espantamos, dividimos y separamos pero se juntan como la gotas en un charco. ¡y crecen! Siempre hay gente dispuesta a vivir en plena naturaleza y dedicar su vida al pillaje, el bandidaje mas indómito, a la juerga sin control y una pequeña paliza de vez en cuando. ¡inaudito! Pero hay que reconocer que esos chicos son valientes y cabezotas muy cabezotas. Y su líder…¡su líder, ese estúpido que cree que se las sabe todas! Va por aquí y por alla como si fuera el rey. No le entenderé jamás…-

Cuando Steven recobro el conocimiento vio frente a el un hombre con las manos en los bolsillos de un pantalón marron un tanto ensuciado. Barba negra bastante descuidada, melena negra llena de rizos, fornido y moreno. Apenas se le veian los hombros. En conjunto su aspecto parecía esforzarse en dar miedo pero era mas bien una caricatura. Llevaba una casaca casi negra hecha andrajos sobre los hombros con bordados dorados en los hombros. Su cara reflejaba bastante desidia y los dos gorilas que le flanqueaban hacían honor a su forma, no por la cantidad de vello corporal sino por la largura y anchura de los brazos.
-buenos días-dijo con educación Steven pero seguía mareado por el golpe de antes.
-nos ha salido educado el picha corta-dijo el de la casaca y todos rieron- Johan aun se esta partiendo desde anoche, salvo por lo de arruinarle el pantalón, era recién robado. ¿A dónde pretendías ir?-
-si le tuviera delante le pediría disculpas-
-no me cabe la menor duda de que lo harias chaval. Pero hay una cosa que no me cuadra de ti-se meso la barba-no tienes pinta de ir con Sraz y su panda de justicieros-
-de hecho, iba con el y dos de sus lugartenientes camino de Solfed. ¿seria una imprudencia pedir que me llevara con el y mis amigos?-
Escalofríos y tics recorrieron el cuerpo del barbado hombre frente a Steven, Tuc se apresuro en salir corriendo del lugar y los dos gorilas se taparon, uno los ojos y otro los oídos. Quizás en otro lugar un tercero se tapara la boca.
-jefe, esta vez la hemos hecho buena-dijo un gorila-si esa…-
-¡a callar! Seguro que es un farol ¿verdad?-
-no lo creo, ahora me estarán buscando y a juzgar por su reaccion ellos ya estarán viniendo. Tuc parecía muy apurado-
El hombre trago saliva y se aclaro la garganta.
-por si ese renacuajo no llego aun, avisad a todo el mundo. El justiciero y…y…-
Sucesivos tics no le dejaban hablar, parecía haber algo que no quería pronunciar pese a sus esfuerzos.
-entonces-dijo Steven-¿me vais a soltar?-
-de eso nada, al menos serviras de moneda de cambio-se dio media vuelta para poner una mano sobre uno de los gorilas- Herber, vigilale, si se mueve siéntalo de manera que no haga nada-
-eso esta hecho jefe-dijo el gorila restallando los sus peludas manos.
Al empezar a bajar por la trampilla el otro gorila pregunto a su jefe.
-estamos muertos, ¿verdad?-
-habrá que esperar a ver…-
Frente a frente, Steven y el hombre se miraron.
-¿te gusta la magia?-pregunto Steven.
-¿Por qué? ¿eres mago?-
-quizas pero no como los de aquí, no tiro bolas de fuego-
-menudo mago de pacotilla estas hecho si no haces ni lo básico-
-hago cosas mas espectaculares, en mi pueblo soy el mejor en lo mio, no por nada me llaman Houdini-
-paparruchas, no hay magia mas impresionante que la del fuego, chisporroteos y colores por todas partes-
-seguro que te encanta todo lo que brilla-murmuro el chico-pero mira esto-elevo una mano-nada por aquí-elevo la otra-y nada por aca ¿a que es sorprendente?-
-si… ¿Cómo…? ¡espera un mo…!-
Indignado el gorila callo de bruces al suelo de una patada. Su cara se había quedado congelada en una mueca contradictoria de sorpresa, ingenuidad, ira y alegría. Con sigilo Steven se acerco a la ventana y miro por ella: nadie. Perfecto, seguramente que solo fuera un pequeño grupo de ladrones, nada serio. Luego lamentaría sus palabras pues al quitarse de la ventana mas de una docena de hombres pasaron corriendo armados.

-no hay nada peor que ser atrapado por ellos. Son como una bandada de pajaros, a donde va uno van todos. Si uno corre a la derecha, todos le imitan. Parecen tener una mente colectiva llena de un vacio tremendo, si eso es posible. Van de aquí alla tratando de asaltar pueblos ¡pero no lo consiguen! ¿Organización? No conocen su significado y si logran algo es solo suerte.
>¿su líder? Un maldito necio. Cree que tiene carisma, saber estar, que es apuesto, inteligente y estratega. Pero solo hace el ridículo, incluso usa ese tono grave de voz para hacer creer que es valiente. ¿lo es? ¡ni mucho menos! Solo es un cobarde, un cordero con piel de lobo que intenta asustar a los suyos. Lo peor, lo que mas descolocaría a cualquiera es que lo logra. Todos le adoran en su banda, lo ven como un ejemplo a seguir y los niños dicen querer ser como el de mayor ¿Qué será de Salduvia con una miríada de inútiles? Es un desastre, una hecatombe, un tifón humanoide que destruye indirectamente cualquier lugar, toda destrucción es un efecto colateral de sus correrías. Solo hay que ver el dia que intento atacar Ravinica. Corriendo de aquí a alla lo único que hizo es que arrasaramos el barrio noble por completo…y lo ve como una estúpida victoria suya. Es un obstáculo para todo lo bueno de Salduvia.

Cansado de recorrer el vasto edificio Steven se paro a tomar aire. Frente a el había tres pasillos uno a derecha, otro a izquierda y el ultimo al frente. No sabia cualquier coger, algo le decía que acabaría mas perdido de lo que estaba. ¿acaso seria una treta de esa panda de desarrapados? Seguro que la mansión era un laberinto de intrincados pasillos que daban vueltas hacia a la nada o a donde ellos querían. Pensó que debería andar con cuidado y escogió el camino de la derecha.
-¿has oído algo Ludwig?-dijo un miembro de la banda de Tic saliendo del pasillo de la derecha.
-no, nada fuera de lo normal, Isaac-dijo otro saliendo de la izquierda.
-¿has escuchado tu algo, Leslie?-
Una trampilla del techo se abrió saliendo de ella una cabeza boca abajo, su pelo colgaba y se mecia por el viento.
-nada extraño, solo las ratas moverse por todas partes-
-quizas Maximilian… ¡eh, Maximilian!-
Una trampilla se abrió en el suelo y apareció un chico rubio con cara de pocos amigos.
-¿a que viene tano jaleo? ¿Nos atacan u os habeis vuelto locos?-
-¿has escuchado algo raro?-
-¡a vosotros gritar!-cerro la trampilla de golpe y los demás siguieron patrullando como si nada.
Es algo sabido por todos aquellos estudiosos de la vida que esta te depara sorpresas, varias canciones fueron compuestas en su momento para conmemorar el hecho. Unas son buenas, otras no tanto y algunas careces de gracia para el que las recibes. Son simples: un dia vas por un pasillo, acelerado pues la situación no es ni de lejos la ideal, piensas en la salida y en vez de eso el azar te sorprende con unas cincuenta personas caminando por un estrecho pasillo. La impresión inicial se pasa pronto, como si nada, pero la pregunta no tarda en aparecer con insistencia.
-tantas personas, en una casa vieja, en uno de sus mas destartalados pasillos, embutidos pero avanzando, con rifles cada cuatro hombre y cara de pocos amigos… ¿Cómo narices respira el del centro?-pregunto Steven con las manos en la cabeza.
Como un banco de peces en plena mar, los cincuenta se giraron al unisono y gritaron:
-¡alli esta!-
Otra duda puede asaltar a algunas mentes despiertas o expertos en arquitectura ¿Por qué no se han quedado sordos? La respuesta entrara a formar parte de esas preguntas sin respuesta que atormentan a la humanidad. A Steven solo le quedaba la opción de correr por su vida o quedarse a ver como se levantaba la estampida que le perseguía. Doblo esquinas, atravesó vestíbulos, habitaciones, terrazas, sotanos y al girar tras pasar una puerta grito. No era para menos otro grupo de no menos de 30 personas le miraban taciturnamente pero empezaron a gritar. Realmente eran buenos imitando. Un grito del chico era seguido por un coro de cuarenta, las alimañas de la mansión preparaban sus petates, esto era el colmo de la insolaridad vecinal.
Toda la estructura temblaba y fuera se veía la casa moverse para todos lados. El hombre de antes, Tuc y el otro gorila, junto a mas de un centenar de personas de distinta índole observaban el espectáculo.
-menudo jaleo que monta el picha corta-dijo uno de la multitud.
-a este paso nos va a tirar el cuartel general abajo-dijo su jefe-deberiamos de haberlo dejado fuera. Recuérdamelo para la próxima Tuc-
El niño asintió cuando una parte de la fachada principal se caia pesadamente. El grupo de las cien personas salió por patas quedando su jefe, el niño y el gorila justo en el hueco de una ventana. Eran unos valientes y lo sabían.
-si vosotros también os habeis meado en los pantalones, por mi parte no lo sabra nadie y quedaremos como héroes-dijo el jefe.
-trato hecho-respondieron tiritando de miedo el niño y el gorila.
Cuando el jefe se giro pudo ver como se había formado un pasillo entre el grupo. Uno de los suyos avanzaba con la cara cosida a golpes.
-¿Qué a pasado, Schneider?-
-han…han…-se desplomo, su líder se acerco y le sujeto la cabeza-esa mujer…ha vuelto-
Tic se levanto pesadamente dejando a su hombre en el suelo. Su semblante era sombrio, igual que el de los suyos. Sintió una brisa en sus pies y vio como un maniatado y amordazado Steven caia a sus pies.
-¿estais preparados?-pregunto Tic viendo a sus esbirros asentir-bien, demostrmosle a ese héroe de pacotilla lo que valemos y esa…esa…-
No podía decirlo el miedo era muy grande.

-en defintiva, amigo mio, solo son una panda de cobardes movidos por la inercia del anterior en el grupo, y al primero, lo mueve una brisa de aire no muy fuerte. Inútiles-
-capitan-dijo Dione-lleva hablando todo el rato solo, hemos aplastado sus vigias y seguro que ya saben que estamos aquí…¿Por qué se empeña en tratar de romper la cuarta pared?-


lunes, 9 de enero de 2012

En marcha (V)

¿A quien le gustan las largas caminatas? ¿nadie disfruta ya de caminar incontables horas, perdido en la belleza de la naturaleza? A Elisabeth la naturaleza le importaba un rabano y un pimiento morron, es mas toda ella podia irse al carajo, quedarse alli si asi lo quisiera, hacerse una bonita casa y tener una gran familia de pequeñas naturalezas. Odiaba caminar, casi mas que cualquier otra cosa en el mundo. Llevaban ya un dia y medio de travesia por interminables caminos al lado de campos. Algunos no eran mas que praderas con algun que otro animal corretando de aqui alla. El solo verlos correr, trotar siquiera, le agotaba. Otros eran campos de cultivo y esos, con mucho, eran los peores. En cada campo habia personas trabajando o simplemente pasando el rato. Con que un lugareño los viera la gente corria a saludar al capitan Sraz. Muchos les prestaban toda la ayuda que pudieran necesitar, incluso en un pueblo les ofrecieron cobijo para pasar la noche. Al menos tenia un lado bueno, pensaba Elisabeth tratando de ser positiva, todo era gratis.
Sin embargo y pese a sus quejas, sus compañeros parecian disfrutar del camino diendo ella unos pasos por detrás del grupo. A Steven parecia gustarle bastante la idea, solia ir charlando amenamente con el capitan de cosas del mundo donde habia recalado. Tambien se comportaba como un perfecto caballero llevando la mochila de Virginia cuando esta se cansaba. Con Elisabeth tambien lo hacia pero esta solo repetia un no hace falta y, si era necesario, le golpeaba para que se alejara. Virginia alternaba entre hacerle compañia a ella e ir del lado de esa especie de caballero de película en el que se estaba convirtiendo Steven. Lucas parecia hacer buenas migas con el despistado de Henry, cuando no molestaban a Dione, la cual solia ir bastante adelantada caminando con un ritmo mayor.
Todo el camino le parecia monotono, tanto que ya ni siquiera pensaba en por que estaban alli. Le daba todo igual, solo queria sentarse y descansar. Miraba al frente, con los brazos caidos y una cara bastante enfadada. Su mirada se cruzo con la de Steven y este se paro, algo que sorprendio a Sraz quien tambien se paro.
-¿que tal coche escoba?-dijo una vez que Elisabeth llego a su posicion.
-¿eliges tu al sitio adonde irte o te mando yo?-y siguio caminando.
-ey, ey, ey-en dos pasos alcanzo a la chica-alegrate, estas en el campo, aire puro, animalitos, gente campechana y alegre por todos lados-
Se quedo mirando a su compañera sonriendo y esta ni se molesto en corresponderle.
-venga, se que venimos de un sitio donde caminar suele ser un engorro, pero aqui es normal. Muy normal. Mira a Dione por ejemplo-señalo a la lejana muchacha la cual se habia detenido y miraba al grupo-ella no baja ese buen ritmo en ningun momento-
-casate con ella si tanto te gusta su ritmo-
-nah...no es mi tipo, demasiado fria-volvio a ponerse a la altura de Elisabeth-animate, el capitan me ha comentado que en un rato llegaremos a un lugar donde estirar las piernas-
-creeme, ya estan bastante estiradas-
Siguio caminando dejando atras al grupo. Sraz se acerco a Steven y el resto siguio avanzando, salvo Virginia que corrio junto a su amiga.
-es todo un caracter-dijo Sraz.
-quizas si pero qué se le va hacer...-dijo alzando los brazos.
-volviendo a la conversacion de antes...-
-¡oh! si, perdone por mi falta de educacion, ella parecia necesitar compañia-
Sraz solto una pequeña risa.
-Ati´un, nuestro mundo, esta dividido en varios continentes. Este en el que estamos no es ni mucho el mas grande, pero si uno de los mas hermosos-
-quizas tenga oportunidad de ver algún mapa o incluso de visitar algún lugar en especial-
-estas de suerte. A donde vamos hay una buena biblioteca provista de todo tipo de mapas y libros, es lo bueno de un enclave neutral…y lo malo también-Sraz sonrio- aquí, en Salduvia hay magnificos accidentes naturales-
-¿por ejemplo? Espero que aquí no tengan islas flotantes-
-¿islas? No, no solo tenemos islas giradas, en el mar del este-ante la atónita mirada del chico se apresuro en explicarse-seguro que es difícil de entender pero todo es fruto de la magia. Hace siglos, mucho antes de la caída del Imperio, hubo un mago, un mago muy poderoso: Firafirafiriaels el Gran Acuoso lo llamaban. Tenia una disputa con otro gran mago de la época, Tinterio el Macabro. Tinterio reto a Firafirafiriaels a un duelo de magia y este fue de proporciones casi divinas, incluso hay quien especula que los dioses abandonaron este mundo al contemplar semejante duelo. El Gran Acuoso acepto y el Macabro le concedió la ventaja de ir a luchar al mar. Dias y días de agonica lucha en los que miles de islas fueron bajadas al igual que montañas, las tempestades se levantaron, los hechizos del Macabro fueron anulados una y otra y otra vez pero en el ultimo instante, este, dio tal puñetazo al Acuoso que se atribuye a ello el que la tercera luna sea azul. Sin embargo, hay quien cree que el duelo aun no ha acabado y por eso las islas siguen giradas, esperando el momento.
Steven permanecia con la boca abierta, quizás de una manera un tanto forzada para evitar decepcionar al capitán ante tal historia.
-otro de nuestros grandes parajes es el lago Stilequia, sin duda es el mas hermoso de los lagos del continente y esta salpicado en sus orillas por las ruinas de una ciudad-
-eso si que tengo que verlo ¿Dónde esta?-
-tranquilo, seguro que lo veras en cuanto os dirigias a Ravinica, la capital del país-
-¿no íbamos a solfed?-
-claro, claro, debeis conocer al Oraculo pero seguro que os envie ante Larisa-
-creo recordar que es la líder de la Resistencia-Sraz asintió-¿es la hija del rey?
Sraz guardo silencio durante un instante, como si algo le pesara tanto que le impedía abrir la boca. Tomo una bocanada de aire y respondió.
-en efecto, Larisa Tholen. El que este al mando es una excepción pues la monarquía solia ser electiva, el pueblo decidia, pero al encontrarnos en esta situación ella misma tomo las riendas de la Resistencia y la unifico-
-parece una gran mujer-
-y lo es, lo es…tal como su padre…-
Dione se acerco al trote hasta situarse al lado del capitán, se cuadro y se dispuso a hablar.
-el lugar esta despejado, podremos pasar la noche-
-perfecto. Lamento dejar esta conversación, pero será mejor que compruebe en persona el lugar-
-por supuesto-
Steven sintió un escalofrio, una punzada de hielo en la nuca. Algo permanecia en su espalda, algo iracundo, demasiado cansado como para sentir ira y muy muy intrigado.
-¿he oído que han encontrado un sitio para descansar?-pregunto Elisabeth desde la espalda de un asustado Steven.
El chico se giro lentamente, permanecia estirado en toda su altura y allí estaban. Mirándole con ojos entrecerrados, Virginia y Elisabeth le observaban y esta se frotaba sus manos.
-eso supongo…-dijo el chico con un hilo de voz.
-bien, bien…al fin podre sentarme…-dijo la chica de la bufanda con un tono un poco ronco.
-al fin, estoy agotada-anuncio Virginia-esto…¿puedo pedirte un favor Steve?-
-claro-respondio jovialmente el susodicho.
-¿podrias llevarme en brazos? No puedo mas, en serio-e hizo un falso desmayo.
Cual caballero ayudando a una dama en unos apuros mas que fingidos, el chico la cogió en brazos ya que no era ningún problema gracias a ese extraño gran aumento de fuerza del que hacia gala desde que habían aparecido en tan extraño mundo.
Elisabeth la miraba, cansada, ya estaba acostumbrada a ese comportamiento de su amiga, asi conseguía lo que quería de los hombres y este no parecía ser distinto. Agacho la cabeza y miro a su diestra. Lucas y Henry la miraban con los brazos estirados hacia ella. Su cara era de piedra, seria, casi regia, sin emoción.
-ni de coña-y la chica se alejo caminando.
Sin embargo, ese par iban detrás de ella con los brazos extendidos. Elisabeth miro de reojo, acelero el paso y ellos también. Al parecer no tenían la menor intención de perder una oportunidad para ser caballerosos y ella no estaba muy por la labor.
-vamos a ver-se giro la chica sobre si misma-u os estais quietecitos o pagareis las consecuencias-
Seguian en la misma posición, con ojos de cordero degollado y cabeza ladeada, dar pena les resultaba fácil pero a la chica de bufanda rojo no le afectaba para nada. Ella se encogió de hombros.
-no hay nada que hacer aquí-
Estiro un brazo a su espalda para coger su parlanchina vara con forma de cabeza de lobo y un orbe en sus fauces. El orbe de Okami brillaba de un rojizo tremulo que ganaba intensidad a cada momento, también ella estaba estaba hasta el gorro de esos dos.
-contare hasta tres para que dejéis de hacer el tonto, si no, os freire-
Apunto hacia ellos y ellos se miraron.
-¿valdra la pena?-pregunto casi sin esperanza Henry.
-hermano, en el amor todo merece la pena-
Se acercaron, una gran bola de fuego les impacto y llegaron, de manera casual, mucho antes que Dione y Sraz al lugar unas decenas de metros alejado del camino donde pasarían la noche.

El sol se encaminaba a esconderse tras las montañas en la lejanía, los últimos rayos que llegaban teñian el cielo de naranja y algunas bandadas de pajaros se dirigían hacia sus lugares de descanso. Soplaba una brisa un tanto fría entre los arboles. Dione y Sraz dispusieron que nadie se alejara del lugar, no había que correr riesgos, y junto con Henry se dispusieron las tareas para pasar la noche. Sin tardar, Henry fue enviado a por algo de madera, Dione recorrió las inmediaciones para evitar sorpresas y Sraz preparo el lugar donde crear una fogata y pidió a los cuatro chicos que se acercaran y colocaran sus petates en derredor de la futura fogata.
Elisabeth permanecia tirada en el suelo con los brazos tras la nuca e infintamente mas calmada. Steven a su lado derecho se entretenía un libro, uno de tantos que le había dejado en el pueblo con la promesa de devolverlos a través del capitán. Virginia al otro lado de su amiga dormitaba sentada con los brazos cruzados sobre sus piernas dobladas y Lucas observaba a Sraz.
-¿no cree que Henry tarda mucho?-pregunto el chico.
-es cierto-meso su barba y suspiro con profundidad-esta claro que erre en mandárselo a el, es demasiado despistado-
-pero se esfuerza ¿no? Seguro que es bueno en lo que haga en su ejercito-
-claro, es experto en comunicaciones y diplomacia, de los mejores diría yo y excelente mago del viento-
-¿mago?-se levanto Elisabeth de un salto al oir eso, asusto de paso a un concentrado Steven-¿sabeis magia?-
-si-dijo Sraz sin darle mas importancia-una vez se entra en la cadena de mando es obligatorio instruirse en un tipo de magia del elemento que sea-
-¿podria enseñarnos?-
-no creo ser el mas indicado, mucho menos mis dos subordinados. Sin embargo, una vez el Solfed el Oraculo os pondrá en buenas manos, os lo aseguro-
-pero ¿y si pasa algo antes de que lleguemos? Algo importante…no podríamos hacer frente a aquellos…los del dominio aquel-
-por eso no te preocupes, todo esto es terreno neutral y esta prohibido luchar. Nadie en su sano juicio se opondría a los magos de Solfed ni mucho menos a los de la Orden Bermellón cuando se encuentran en el pueblo-
-aun asi…-
-dejalo ya Lis-interrumpio Steven sin levantar la mirada del libro que leia-no pasara nada porque tarden un dia mas o menos en enseñarnos magia ¿no crees?-
Ella no respondia, es mas parecía haberse quedado paralizada en el sitio con una mueca entre la sorpresa y la alegría. Sin embargo, no tardo en sentarse sin mas un tanto alejada de Steven, cosa que no paso desapercibida para Virginia.
Dione apareció desde entre los arbustos, silenciosa irrumpió asustando a Lucas que dio un grito tan molesto que una madre pájaro no dudo en tirarle una piedra a la cabeza. Parecía que esa fría mujer empezaba a disfrutar torturando al extranjero. Paso a cuadrarse frente a su superior e informo de que no había nada fuera de lo normal en los alrededores. Sraz tenia otra misión para ella, ya se la imaginaba y sin mediar palabra volvió a internarse en el bosquecillo que les rodeaba. Prácticamente ya no había luz alguna y casi no se veía nada. La chica de pelo casi de color plata hurgo en uno de los bolsillos de su casaca y saco un cilindro, le dio un golpe y de su parte delantera salió un potente rayo de luz.
No era la primera vez que buscaba a Henry, sabia que estaría no muy lejos dando vueltas en círculos por la misma zona. Al poco vio unas ramas tiradas frente a un árbol, giro a su derecha para enfocar una criatura del bosque. Un conejo. Es curioso el dato que nos puede ofrecer una curiosa, hiperinteligente y pandimensional raza de pensadores. Un dia, inmersos en profundos pensamientos, se preguntaron si habría algo que se repitiera en varias dimensiones pues veian que cada dimensión era única en cuanto a diversidad de todo tipo, color, forma y pensamiento político. Tras estudiar concienzudamente cuarenta y dos dimensiones encontraron una respuesta satisfactoria a su pregunta, siglos antes habían errado en la Pregunta asi que esto era visto como un premio de consolacion. Los conejos. Esos esos seres de aspecto nervioso, inocente y ricos a la cazuela, eran el único ser y cosa que se repetía en las cuarenta y dos dimensiones. Siempre la misma forma y habitos. Sin embargo, en Ati´un habían descubierto algo extraño. Había conejos si, de todas clases pero encontraron algo muy retorcido, casi como si fuera fruto de un diseño inteligente por parte de la naturaleza. Existía un animal temido en todo el planeta pues era el mayor depredador. Nada escapaba a su voracidad y era considerado el mayor cazador en tierra, mar y aire. Dione tenia un espécimen en frente. Lo mas retorcido era que no difería en nada con un conejo salvo que su pequeña cola era multicolor y eridiscente.
-mira por donde acabo de encontrar la cena-dijo Dione clavando su mirada en el animal, pues de pobre y animalito no tenia nada ya que el pensaba lo mismo de la chica.
-no es lo que crees-se escucho la voz de Henry.
-¿Henry?-dijo la chica enfocando a un árbol cercano, el no paraba de temblar-¿Qué haces hay?-
-eso…-dijo señalando al humilde conejo que se recreaba mirándoles.
-¿te susto el conejo?-dijo con cierta sorna.
-es un Pinpin-
-oh…-
En menos de un segundo ella también busco refugio en el árbol, al lado de su compañero. La voraz criatura se sento frente al árbol a esperar a que la comida bajara.
El capitán se impacientaba, había colocado algunas linternas en la zona para mantenerla iluminada pero ni la batería era ilimitada ni generaban calor. El frio se dejaba sentir.
-chicos-dijo-esperad aquí, no os movais del lugar, volveré con esos dos lo antes posible-
Se interno también en el bosquecillo con paso firme. Andaba rápido para caminar entre la maleza, no tardo en distinguir entre la oscuridad la linterna que llevaba Dione por lo que se acerco. Lo que vio no le impresiono: el Pinpin daba saltitos tratando de llegar a sus dos presas, se había cansado de esperar y su familia permanecía hambrienta y beligerante, siempre beligerante.
-¿os a asustado eso?-dijo y el animal se giro para ver su nueva presa, se relamió ante aquel hombre.
-es un Pinpin-dijo Dione.
Miro la cola del animal, que ya se le acercaba lentamente, pero sin inmutarse. El bicho abrió la boca, Sraz le miro desde su metro noventa y le propino tal patada que lo puso en territorio del Dominio.
-sigue siendo un maldito animal patada-sentencio.
Los tres volvieron al pequeño campamento y al fin dispusieron la fogata junto con la cena.
Tras ella, donde charlaron amenamente pero de cosas tan intrascendentes que no importan para nada en la narración de los hechos, la naturaleza a través de la vejiga de Steven reclamo atención. Disculpándose se alejo con una linterna, no muy lejos pero si lo justo para ver la luz del fuego. Se dispuso para las aguas menores cuando una cara con pintura de camuflaje en ella apareció frente a el.
-hola-dijo Steven contrariado.
Una mano de entre las sombras acerco un cuchillo al cuello del chico, quien suponía que mano y cuchillo pertenecían al dueño de aquella cara.
-creo que no es buen momento…-miro hacia abajo para dar a entender la embarazosa situación.
-guardate eso, me estas mojando-
-disculpe señor-procedio al guardado-¿podria irme?-
-me temo que no-
-¿si digo que voy con la Resistencia cambiaria su opinión por una mas favorable?-
-eslo empeoraría para ti y lo mejoraría para nuestra organización-
Tres caras mas aparecieron, Steven perdió la calma y grito. Los demás le escucharon, todos se levantaron menos Sraz quien se llevo una mano a la frente.
-¿Qué mas puede pasar?-
Un coche, similar a cualquiera de los años veinte, salió disparado desde la espesura, todo lo disparado que ese tipo de coche podía.
-¡se llevan a Steven!-grito Virginia.
Elisabeth trato de correr tras el vehiculo, no les alcanzo y se dispuso a usar su arma pero Dione se lo impidió.
-no quieras hacerle daño a el-
La chica de pelo castaño se mordió los labios de impotencia.
-¡voy tras ellos!-grito.
-os quedareis aquí-intervino Sraz desde su espalda-Henry, cuaida de los tres, tu no hagas nada descabellado-miro a Elisabeth-vamos Dione-
-¿la banda de Tic?-pregunto ella.
-si…esos inútiles aun insisten en vivir del secuestro-
-sí, inútiles, pero en gran numero-


viernes, 6 de enero de 2012

En marcha (IV)

Alli estaban con el sol dandoles en la cara desde la izquierda. Un bonito cielo azul celeste con nubes de color naranja y violeta, el sueño de todo pintor impresionista que se precie de serlo. Quizas la estampa mejoraria ligeramente si el tiempo acompañara y no fuera otoño. Media hora de espera en el patio de aquel castillo habia que el frio se les metiera en el cuerpo.
-¡atchis!-estornudo Elisabeth-no, si entre caerme a un lago y esto voy acabar resfriada-
-al menos tu tienes una bufanda-dijo Steven agarrando la cazadora que le habian dado los miembros de la resistencia.
-tampoco es para tanto...quejicas-decia Lucas con las manos en la nuca como si nada-esto no es nada-
-¿vivias en el Polo Norte?-pregunto Steven.
-no, pero los inviernos donde yo vvo son muy rigurosos, asi que esto no es nada-
-lo que no acabo de entender es por que a nosotras nos dan unas faldas que nos llegan por la rodilla ¿no hay pantalones para nosotras?-se indigno Virginia.
-no seas tan catastrofista, Velvet, te han dado un gorro bastante cuco-intervino Elisabeth metiendo su cabeza un poco en la bufanda roja que tenia al cuello.
-es sorprendente-dijo Steven.
-¿el que es sorprendente?-se giro la chica de la bufanda roja para mirar a su compañero quien permanecia a su lado derecho.
-ese lado conciliador tuyo, le pega mas a Virginia tu eres mas...mas borde quizas-
La chica le miro de una manera comica y fulminante para luego darle un golpe con la mano en un brazo.
-que poco me conoceis-concluyo.
Tras un rato mas de espera un chico entro en el patio. Al instante los cuatro chicos fijaron su mirada en el con la esperanza de que los sacara de alli. El tan solo se asusto un tanto.
-¿vo...vosotros sois los extranjeros?-dijo poniendose bien sus gafas revelando una serie de pecas bajo sus ojos marrones. Su pelo rojo no pasaba muy desapercibido.
-si-dijeron los cuatro a la vez.
-entonces...entonces...-se quedo pensativo-¡ya recuerdo! Tenia que llevaros con el capitan pero... ¿donde estaba?-
-¿ese tio estara bien?-pregunto Lucas.
Los cuatro habian formado un circulo y parecian planear una jugada crucial en un partido de futbol americano, quizas la ultima jugada que les daria el partido.
-claro, va vestido de soldado-dijo Virginia-sabra lo que tiene que hacer-
-lo dudo, parece muy despistado-entro Steven a la conversación.
-dijo que el capitan le mandaba. ¡por fin nos vamos!-dijo euforica virginia.
-esto...se acerca sonriendo-dijo de pronto Elisabeth-da bastante cosa-
Se planto frente a la chica, la cual se giro, le cogio una mano, la cual empezo a zarandear, y acerco su cara tanto que ella tuvo que recular la suya un tanto sonrojada.
-¡hola!-se acerco a Steven-¡hola!-fue a por Lucas-¡hola!- y por ultimo a Virginia-¡hola!-sin duda era un tipo atipico, de esos que te cruzas un par de veces mas en la vida de las que quisieras o bien un sabado noche en sitios extraños-soy Henry Greenwall, encantado. No se conoce gente de otro mundo todos los dias, asi que es algo muy excitante desde un punto de vista totalmente cientifico no me gustaria que pensarais mal de mi, que soy rarito o un pervertido ya sabeis y...-
-ya basta, Henri-dijo Dione llegando al lugar cargada con cuatro mochilas-el capitan nos espera y no sobra el tiempo-
-¿eh? ¡hola Dione! Perdona mi tardanza pero es emocionante ver a gente de otros lugares y...-
La chica de pelo plateado dejo las mochilas frente a los chicos.
-este sera vuestro equipaje teneis todo lo necesario para el camino-
-espera-dijo Elisabeth un tanto azorada-¿insinuas que vamos a ir a algun lado caminando?-
-si ¿Qué tiene de malo?-dijo la soldado con su tipica voz desprovista de sentimiento.
-pero si aquí teneis vehiculos...-
Con un gesto Dione y Henry empezaron a caminar hacia la salida del patio. Los chicos les siguieron, Elisabeth con todo su pesar incluido. Atravesaron el edificios cruzandose con algunos soldados, los cuales leian algunos libros de filosofia de su mundo. Salieron del castillo y enfilaron la larga calle que conducia a la salida del pueblo entre la atenta mirada de los lugareños. A la salida del pueblo les esperaba Sraz, petate al hombro. Se reunio con algunos de sus subordinados y dio las ultimas indicaciones. Volvio con los chicos, miro a Dione y a Henry y dijo:
-si todo esta listo, partiremos hacia Solfed. Espero que os guste caminar pues nos esperan tres dias de camino por delante.
En ese preciso instante el espiritu de Elisabeth decidio anclarse en el suelo cayendose hacia el. Que poco le gustaba caminar y cuanto lo odiaria tras esos tres dias.