lunes, 9 de enero de 2012

En marcha (V)

¿A quien le gustan las largas caminatas? ¿nadie disfruta ya de caminar incontables horas, perdido en la belleza de la naturaleza? A Elisabeth la naturaleza le importaba un rabano y un pimiento morron, es mas toda ella podia irse al carajo, quedarse alli si asi lo quisiera, hacerse una bonita casa y tener una gran familia de pequeñas naturalezas. Odiaba caminar, casi mas que cualquier otra cosa en el mundo. Llevaban ya un dia y medio de travesia por interminables caminos al lado de campos. Algunos no eran mas que praderas con algun que otro animal corretando de aqui alla. El solo verlos correr, trotar siquiera, le agotaba. Otros eran campos de cultivo y esos, con mucho, eran los peores. En cada campo habia personas trabajando o simplemente pasando el rato. Con que un lugareño los viera la gente corria a saludar al capitan Sraz. Muchos les prestaban toda la ayuda que pudieran necesitar, incluso en un pueblo les ofrecieron cobijo para pasar la noche. Al menos tenia un lado bueno, pensaba Elisabeth tratando de ser positiva, todo era gratis.
Sin embargo y pese a sus quejas, sus compañeros parecian disfrutar del camino diendo ella unos pasos por detrás del grupo. A Steven parecia gustarle bastante la idea, solia ir charlando amenamente con el capitan de cosas del mundo donde habia recalado. Tambien se comportaba como un perfecto caballero llevando la mochila de Virginia cuando esta se cansaba. Con Elisabeth tambien lo hacia pero esta solo repetia un no hace falta y, si era necesario, le golpeaba para que se alejara. Virginia alternaba entre hacerle compañia a ella e ir del lado de esa especie de caballero de película en el que se estaba convirtiendo Steven. Lucas parecia hacer buenas migas con el despistado de Henry, cuando no molestaban a Dione, la cual solia ir bastante adelantada caminando con un ritmo mayor.
Todo el camino le parecia monotono, tanto que ya ni siquiera pensaba en por que estaban alli. Le daba todo igual, solo queria sentarse y descansar. Miraba al frente, con los brazos caidos y una cara bastante enfadada. Su mirada se cruzo con la de Steven y este se paro, algo que sorprendio a Sraz quien tambien se paro.
-¿que tal coche escoba?-dijo una vez que Elisabeth llego a su posicion.
-¿eliges tu al sitio adonde irte o te mando yo?-y siguio caminando.
-ey, ey, ey-en dos pasos alcanzo a la chica-alegrate, estas en el campo, aire puro, animalitos, gente campechana y alegre por todos lados-
Se quedo mirando a su compañera sonriendo y esta ni se molesto en corresponderle.
-venga, se que venimos de un sitio donde caminar suele ser un engorro, pero aqui es normal. Muy normal. Mira a Dione por ejemplo-señalo a la lejana muchacha la cual se habia detenido y miraba al grupo-ella no baja ese buen ritmo en ningun momento-
-casate con ella si tanto te gusta su ritmo-
-nah...no es mi tipo, demasiado fria-volvio a ponerse a la altura de Elisabeth-animate, el capitan me ha comentado que en un rato llegaremos a un lugar donde estirar las piernas-
-creeme, ya estan bastante estiradas-
Siguio caminando dejando atras al grupo. Sraz se acerco a Steven y el resto siguio avanzando, salvo Virginia que corrio junto a su amiga.
-es todo un caracter-dijo Sraz.
-quizas si pero qué se le va hacer...-dijo alzando los brazos.
-volviendo a la conversacion de antes...-
-¡oh! si, perdone por mi falta de educacion, ella parecia necesitar compañia-
Sraz solto una pequeña risa.
-Ati´un, nuestro mundo, esta dividido en varios continentes. Este en el que estamos no es ni mucho el mas grande, pero si uno de los mas hermosos-
-quizas tenga oportunidad de ver algún mapa o incluso de visitar algún lugar en especial-
-estas de suerte. A donde vamos hay una buena biblioteca provista de todo tipo de mapas y libros, es lo bueno de un enclave neutral…y lo malo también-Sraz sonrio- aquí, en Salduvia hay magnificos accidentes naturales-
-¿por ejemplo? Espero que aquí no tengan islas flotantes-
-¿islas? No, no solo tenemos islas giradas, en el mar del este-ante la atónita mirada del chico se apresuro en explicarse-seguro que es difícil de entender pero todo es fruto de la magia. Hace siglos, mucho antes de la caída del Imperio, hubo un mago, un mago muy poderoso: Firafirafiriaels el Gran Acuoso lo llamaban. Tenia una disputa con otro gran mago de la época, Tinterio el Macabro. Tinterio reto a Firafirafiriaels a un duelo de magia y este fue de proporciones casi divinas, incluso hay quien especula que los dioses abandonaron este mundo al contemplar semejante duelo. El Gran Acuoso acepto y el Macabro le concedió la ventaja de ir a luchar al mar. Dias y días de agonica lucha en los que miles de islas fueron bajadas al igual que montañas, las tempestades se levantaron, los hechizos del Macabro fueron anulados una y otra y otra vez pero en el ultimo instante, este, dio tal puñetazo al Acuoso que se atribuye a ello el que la tercera luna sea azul. Sin embargo, hay quien cree que el duelo aun no ha acabado y por eso las islas siguen giradas, esperando el momento.
Steven permanecia con la boca abierta, quizás de una manera un tanto forzada para evitar decepcionar al capitán ante tal historia.
-otro de nuestros grandes parajes es el lago Stilequia, sin duda es el mas hermoso de los lagos del continente y esta salpicado en sus orillas por las ruinas de una ciudad-
-eso si que tengo que verlo ¿Dónde esta?-
-tranquilo, seguro que lo veras en cuanto os dirigias a Ravinica, la capital del país-
-¿no íbamos a solfed?-
-claro, claro, debeis conocer al Oraculo pero seguro que os envie ante Larisa-
-creo recordar que es la líder de la Resistencia-Sraz asintió-¿es la hija del rey?
Sraz guardo silencio durante un instante, como si algo le pesara tanto que le impedía abrir la boca. Tomo una bocanada de aire y respondió.
-en efecto, Larisa Tholen. El que este al mando es una excepción pues la monarquía solia ser electiva, el pueblo decidia, pero al encontrarnos en esta situación ella misma tomo las riendas de la Resistencia y la unifico-
-parece una gran mujer-
-y lo es, lo es…tal como su padre…-
Dione se acerco al trote hasta situarse al lado del capitán, se cuadro y se dispuso a hablar.
-el lugar esta despejado, podremos pasar la noche-
-perfecto. Lamento dejar esta conversación, pero será mejor que compruebe en persona el lugar-
-por supuesto-
Steven sintió un escalofrio, una punzada de hielo en la nuca. Algo permanecia en su espalda, algo iracundo, demasiado cansado como para sentir ira y muy muy intrigado.
-¿he oído que han encontrado un sitio para descansar?-pregunto Elisabeth desde la espalda de un asustado Steven.
El chico se giro lentamente, permanecia estirado en toda su altura y allí estaban. Mirándole con ojos entrecerrados, Virginia y Elisabeth le observaban y esta se frotaba sus manos.
-eso supongo…-dijo el chico con un hilo de voz.
-bien, bien…al fin podre sentarme…-dijo la chica de la bufanda con un tono un poco ronco.
-al fin, estoy agotada-anuncio Virginia-esto…¿puedo pedirte un favor Steve?-
-claro-respondio jovialmente el susodicho.
-¿podrias llevarme en brazos? No puedo mas, en serio-e hizo un falso desmayo.
Cual caballero ayudando a una dama en unos apuros mas que fingidos, el chico la cogió en brazos ya que no era ningún problema gracias a ese extraño gran aumento de fuerza del que hacia gala desde que habían aparecido en tan extraño mundo.
Elisabeth la miraba, cansada, ya estaba acostumbrada a ese comportamiento de su amiga, asi conseguía lo que quería de los hombres y este no parecía ser distinto. Agacho la cabeza y miro a su diestra. Lucas y Henry la miraban con los brazos estirados hacia ella. Su cara era de piedra, seria, casi regia, sin emoción.
-ni de coña-y la chica se alejo caminando.
Sin embargo, ese par iban detrás de ella con los brazos extendidos. Elisabeth miro de reojo, acelero el paso y ellos también. Al parecer no tenían la menor intención de perder una oportunidad para ser caballerosos y ella no estaba muy por la labor.
-vamos a ver-se giro la chica sobre si misma-u os estais quietecitos o pagareis las consecuencias-
Seguian en la misma posición, con ojos de cordero degollado y cabeza ladeada, dar pena les resultaba fácil pero a la chica de bufanda rojo no le afectaba para nada. Ella se encogió de hombros.
-no hay nada que hacer aquí-
Estiro un brazo a su espalda para coger su parlanchina vara con forma de cabeza de lobo y un orbe en sus fauces. El orbe de Okami brillaba de un rojizo tremulo que ganaba intensidad a cada momento, también ella estaba estaba hasta el gorro de esos dos.
-contare hasta tres para que dejéis de hacer el tonto, si no, os freire-
Apunto hacia ellos y ellos se miraron.
-¿valdra la pena?-pregunto casi sin esperanza Henry.
-hermano, en el amor todo merece la pena-
Se acercaron, una gran bola de fuego les impacto y llegaron, de manera casual, mucho antes que Dione y Sraz al lugar unas decenas de metros alejado del camino donde pasarían la noche.

El sol se encaminaba a esconderse tras las montañas en la lejanía, los últimos rayos que llegaban teñian el cielo de naranja y algunas bandadas de pajaros se dirigían hacia sus lugares de descanso. Soplaba una brisa un tanto fría entre los arboles. Dione y Sraz dispusieron que nadie se alejara del lugar, no había que correr riesgos, y junto con Henry se dispusieron las tareas para pasar la noche. Sin tardar, Henry fue enviado a por algo de madera, Dione recorrió las inmediaciones para evitar sorpresas y Sraz preparo el lugar donde crear una fogata y pidió a los cuatro chicos que se acercaran y colocaran sus petates en derredor de la futura fogata.
Elisabeth permanecia tirada en el suelo con los brazos tras la nuca e infintamente mas calmada. Steven a su lado derecho se entretenía un libro, uno de tantos que le había dejado en el pueblo con la promesa de devolverlos a través del capitán. Virginia al otro lado de su amiga dormitaba sentada con los brazos cruzados sobre sus piernas dobladas y Lucas observaba a Sraz.
-¿no cree que Henry tarda mucho?-pregunto el chico.
-es cierto-meso su barba y suspiro con profundidad-esta claro que erre en mandárselo a el, es demasiado despistado-
-pero se esfuerza ¿no? Seguro que es bueno en lo que haga en su ejercito-
-claro, es experto en comunicaciones y diplomacia, de los mejores diría yo y excelente mago del viento-
-¿mago?-se levanto Elisabeth de un salto al oir eso, asusto de paso a un concentrado Steven-¿sabeis magia?-
-si-dijo Sraz sin darle mas importancia-una vez se entra en la cadena de mando es obligatorio instruirse en un tipo de magia del elemento que sea-
-¿podria enseñarnos?-
-no creo ser el mas indicado, mucho menos mis dos subordinados. Sin embargo, una vez el Solfed el Oraculo os pondrá en buenas manos, os lo aseguro-
-pero ¿y si pasa algo antes de que lleguemos? Algo importante…no podríamos hacer frente a aquellos…los del dominio aquel-
-por eso no te preocupes, todo esto es terreno neutral y esta prohibido luchar. Nadie en su sano juicio se opondría a los magos de Solfed ni mucho menos a los de la Orden Bermellón cuando se encuentran en el pueblo-
-aun asi…-
-dejalo ya Lis-interrumpio Steven sin levantar la mirada del libro que leia-no pasara nada porque tarden un dia mas o menos en enseñarnos magia ¿no crees?-
Ella no respondia, es mas parecía haberse quedado paralizada en el sitio con una mueca entre la sorpresa y la alegría. Sin embargo, no tardo en sentarse sin mas un tanto alejada de Steven, cosa que no paso desapercibida para Virginia.
Dione apareció desde entre los arbustos, silenciosa irrumpió asustando a Lucas que dio un grito tan molesto que una madre pájaro no dudo en tirarle una piedra a la cabeza. Parecía que esa fría mujer empezaba a disfrutar torturando al extranjero. Paso a cuadrarse frente a su superior e informo de que no había nada fuera de lo normal en los alrededores. Sraz tenia otra misión para ella, ya se la imaginaba y sin mediar palabra volvió a internarse en el bosquecillo que les rodeaba. Prácticamente ya no había luz alguna y casi no se veía nada. La chica de pelo casi de color plata hurgo en uno de los bolsillos de su casaca y saco un cilindro, le dio un golpe y de su parte delantera salió un potente rayo de luz.
No era la primera vez que buscaba a Henry, sabia que estaría no muy lejos dando vueltas en círculos por la misma zona. Al poco vio unas ramas tiradas frente a un árbol, giro a su derecha para enfocar una criatura del bosque. Un conejo. Es curioso el dato que nos puede ofrecer una curiosa, hiperinteligente y pandimensional raza de pensadores. Un dia, inmersos en profundos pensamientos, se preguntaron si habría algo que se repitiera en varias dimensiones pues veian que cada dimensión era única en cuanto a diversidad de todo tipo, color, forma y pensamiento político. Tras estudiar concienzudamente cuarenta y dos dimensiones encontraron una respuesta satisfactoria a su pregunta, siglos antes habían errado en la Pregunta asi que esto era visto como un premio de consolacion. Los conejos. Esos esos seres de aspecto nervioso, inocente y ricos a la cazuela, eran el único ser y cosa que se repetía en las cuarenta y dos dimensiones. Siempre la misma forma y habitos. Sin embargo, en Ati´un habían descubierto algo extraño. Había conejos si, de todas clases pero encontraron algo muy retorcido, casi como si fuera fruto de un diseño inteligente por parte de la naturaleza. Existía un animal temido en todo el planeta pues era el mayor depredador. Nada escapaba a su voracidad y era considerado el mayor cazador en tierra, mar y aire. Dione tenia un espécimen en frente. Lo mas retorcido era que no difería en nada con un conejo salvo que su pequeña cola era multicolor y eridiscente.
-mira por donde acabo de encontrar la cena-dijo Dione clavando su mirada en el animal, pues de pobre y animalito no tenia nada ya que el pensaba lo mismo de la chica.
-no es lo que crees-se escucho la voz de Henry.
-¿Henry?-dijo la chica enfocando a un árbol cercano, el no paraba de temblar-¿Qué haces hay?-
-eso…-dijo señalando al humilde conejo que se recreaba mirándoles.
-¿te susto el conejo?-dijo con cierta sorna.
-es un Pinpin-
-oh…-
En menos de un segundo ella también busco refugio en el árbol, al lado de su compañero. La voraz criatura se sento frente al árbol a esperar a que la comida bajara.
El capitán se impacientaba, había colocado algunas linternas en la zona para mantenerla iluminada pero ni la batería era ilimitada ni generaban calor. El frio se dejaba sentir.
-chicos-dijo-esperad aquí, no os movais del lugar, volveré con esos dos lo antes posible-
Se interno también en el bosquecillo con paso firme. Andaba rápido para caminar entre la maleza, no tardo en distinguir entre la oscuridad la linterna que llevaba Dione por lo que se acerco. Lo que vio no le impresiono: el Pinpin daba saltitos tratando de llegar a sus dos presas, se había cansado de esperar y su familia permanecía hambrienta y beligerante, siempre beligerante.
-¿os a asustado eso?-dijo y el animal se giro para ver su nueva presa, se relamió ante aquel hombre.
-es un Pinpin-dijo Dione.
Miro la cola del animal, que ya se le acercaba lentamente, pero sin inmutarse. El bicho abrió la boca, Sraz le miro desde su metro noventa y le propino tal patada que lo puso en territorio del Dominio.
-sigue siendo un maldito animal patada-sentencio.
Los tres volvieron al pequeño campamento y al fin dispusieron la fogata junto con la cena.
Tras ella, donde charlaron amenamente pero de cosas tan intrascendentes que no importan para nada en la narración de los hechos, la naturaleza a través de la vejiga de Steven reclamo atención. Disculpándose se alejo con una linterna, no muy lejos pero si lo justo para ver la luz del fuego. Se dispuso para las aguas menores cuando una cara con pintura de camuflaje en ella apareció frente a el.
-hola-dijo Steven contrariado.
Una mano de entre las sombras acerco un cuchillo al cuello del chico, quien suponía que mano y cuchillo pertenecían al dueño de aquella cara.
-creo que no es buen momento…-miro hacia abajo para dar a entender la embarazosa situación.
-guardate eso, me estas mojando-
-disculpe señor-procedio al guardado-¿podria irme?-
-me temo que no-
-¿si digo que voy con la Resistencia cambiaria su opinión por una mas favorable?-
-eslo empeoraría para ti y lo mejoraría para nuestra organización-
Tres caras mas aparecieron, Steven perdió la calma y grito. Los demás le escucharon, todos se levantaron menos Sraz quien se llevo una mano a la frente.
-¿Qué mas puede pasar?-
Un coche, similar a cualquiera de los años veinte, salió disparado desde la espesura, todo lo disparado que ese tipo de coche podía.
-¡se llevan a Steven!-grito Virginia.
Elisabeth trato de correr tras el vehiculo, no les alcanzo y se dispuso a usar su arma pero Dione se lo impidió.
-no quieras hacerle daño a el-
La chica de pelo castaño se mordió los labios de impotencia.
-¡voy tras ellos!-grito.
-os quedareis aquí-intervino Sraz desde su espalda-Henry, cuaida de los tres, tu no hagas nada descabellado-miro a Elisabeth-vamos Dione-
-¿la banda de Tic?-pregunto ella.
-si…esos inútiles aun insisten en vivir del secuestro-
-sí, inútiles, pero en gran numero-


No hay comentarios:

Publicar un comentario