Steven estaba a un paso de la puerta que conectaba la habitacion con un pasillo, que a su vez daba a l exterior. Mirando al suelo pensando en las maneras de vencer a un numero ingente de personas, pensaba en emular a los personajes del videojuego Dynasty Warriors. Esa idea fue descartada, para nada podia hacer tantas piruetas, cabriolas y tampoco podia estar durante una hora golpeando con la espada a todo lo que se moviera. La sorpresa no tardo en ocupar su mente. Habia un soldado frente a el.
Se miraron.
No se movieron.
El soldado grito de la impresion.
Steven grito como contestacion al soldado y a su propia impresion.
Gritando, el soldado, alzo el fusil que llevaba en las manos.
Gritando, Steven, dio un puñetazo.
Al coronel Everling le parecio irrisorio que uno de sus soldados entorpeciera su camino poniendose en medio mientras salia despedido de una ventana, para acabar en el suelo unos metros mas alla.
Everling no dudo un instante en ver que diantres estaba hay dentro par sacar a un soldado con tanta fuerza por la ventana. No habia nada, la habitacion estaba desierta salvo por el rifle y las botas del soldado. Definitivamente hacerles cargar a los muchachos con botas que pesaban unos diez kilos para hacerlos mas fuertes, no era la mas brillante de las ideas.
Steven detras de la puerta de la destartalada habitacion respiraba con nerviosismo y miraba su puño.
-¿como...? Es imposible que de un puñetazo lo lanzase tan lejos-miro un rato al techo pensativo y continuo-aun asi pude parar a aquel animal-
Escucho a alguien acercarse por la ventana que tenia a su derecha. Caminaba lento, eso seguro, pero se escuchaba un sonido metalico. El chico tambien escucho del pasillo el crujir de la madera.
-¿pretenden flaquerme?-se pregunto el chico-pues lo tienen claro...-
Miro a la ventana y pronto vio una sombra acercarse. El soldado sin previo aviso vio la puntera de un pie salir de la ventana para darle en toda la frente. Curiosamente no salio despedido con violencia, tan solo se inclino en un mal angulo hacia atras. Muchas vertebras opinaron sobre tal movimiento con un crujido doloroso.
El sonido del pasillo habia cesado, Steven vio una mano posarse en el marco de la puerta. Otro grito desgarro el aire cuando la puerta se cerro en los dedos de otro pobre soldado quien, como aquel que intenta curarse un dolor sin ir a un medico, empezo a saltar y agitar la mano dolorida.
Steven estaba haciendo un gran esfuerzo para controlar esa extraña fuerza que parecia haber adquirido. El soldado de la ventana se enderezo para con un brote de valentia e insistencia asomarse a la ventana. Nada vio salvo la puntera de la vez anterior darle en su nariz. Esta vez las vertebras se quejaron por escrito en su cerebro, la nariz decidio que romperse no era tan mala idea despues de una patada y las maldciones del soldado no tardaron en ser escuchadas en las cercanias. Un grupo de monjes que estaban en las cercanias se horrorizaron tanto ante tales blasfemias que dejaron de ser unos ascetas y abandonaron por complero su fe.
El soldado de la puerta esta vez tomo precauciones, sujero la puerta y al fin vio al que le destrozo los dedos de una mano.
-¿por que gira sobre si mismo?-se pregunto el guardia-¿por que eleva ese pi...?-
No continuo pues, de una milimetrica patada giratoria en su cabeza, acabo tumbado totalmente inconsciente con medio cuerpo en la habitacion contigua.
-va...vaya, lo siento-dijo Steven-parece que ir obligado a Tae Kwon Do durante unos años valen para algo-
El soldado de la ventana insistio tras el estruendo que escucho dentro del edificio y logro asomarse por la ventana. Craso error penso su espalda cuando su cerebro se desactivo fugazmente por una patada y cayo sobre una piedra haciendose mucho daño.
El chico se volvio a pegar a la pared entre la puerta y la ventana.
Everling no daba credito a los gritos que escuchaba. Estaba fuera del edificio, en su lado izquierdo viendo a quince se sus hombres totalemte asustados. Habia quien murmuraba las posibilidades de que hubiera un fantasma, un duende muy fuerte, un troll muy listo o que todo fuera una ilusion. Hay rumores bastante fundados de que, en ciertos bosques, se dan todo tipo de ilusiones fruto de plantas con un peculiar sentido del humor, el cual adquieren tras injerir una cantidad considerable de teina.
Los soldados miraron a su superior, solo estaba de pie, parado contemplando la escena en silencio. Cara totalmente neutra, ojos mirando al infinito, un brazo caia inerte por un costado, el otro sujetaba el mango de un sable. De pronto a todos les entro unas ganas terribles de entrar en la edificacion.
Steven al otro lado del pasillo vio como entraban dos a la carrera. Dejo pasar a uno y de un golpazo ls puerta se cerro en las narices del segundo. El primero se giro para volver a girar sobre si mismo en el aire por una patada giratoria. El chico abrio la puerta, se apoyo en ella y dio una patada a la cabeza del segundo soldado, el pobre solo se palpaba la nariz pero acabo haciendo compañia al compañero que estaba entre el pasillo y la habitacion contigua.
Steven volo, metaforicamente hablando, por el pasillo. Los soldados restantes le vieron y los primeros no dudaron en abrir fuego. El chico se metio hacia la derecha para toparse con unas escaleras. Pese a su estado las subio y se guarnecio tras otra puerta al final de las escaleras.
Tres soldados le siguieron y se acantonaron en la escalera apuntando a la puerta, la cual estaba abierta.
-¡sal y no te haremos nada!-
-declino la oferta amablemente, las balas de antes decian lo contrario-
-¡en serio, no pasara nada-grito otro-somos buena gente!-
-y yo pero no dispara a gente indefensa-
-¡has tumbado a tres de los nuestros!-
-cuatro-corrigio Steven.
-¡seras...!-
El primero se lanzo a subir el trecho que le quedaba hasta la puerta. Esta se cerro violentamente a su debido tiempo haciendo caer al soldado por las escaleras. Los otros dos cayeron tambien por haber seguido a su compañero.
Steven bajo con celeridad. Encaro la recta final del pasillo cuando un soldado entraba para ver como estaban los otros. Tras una corta carrera y con una patada tras un salto, la union de fuerza bruta e inercia lanzaron al soldado contra otros dos. Estos estaban observando la situacion a unos veinte metros, cuan ficticia llega a ser la sensacion de seguridad.
Nueve personas rodeaban al chico ahora. Tenia la suerte de que no tenian rifle. Everling lamentaba profundamente que esos estupidos olvidaran sus armas en el patate. La curiosidad suele ser mas fuerte que el entrenamiento.
Se vio rodeado y penso que no podria con tantos. Dentro era facil, tenian que ir de uno en uno y asi eran facilmente derrotables, el terreno estaba a favor del chico.
Pronto uno decidio darle un puñetazo desde un lateral. El miedo se disipo al ver que no era un gnomo cabreado contra el sistema. Otro decidio cargar de frente contra Steven, un segundo desde el lado opuesto al del puñetazo y un tercero se preparaba para lanzarse a por el. Steven, ante la abrumadora superioridad, reculo lo que pudo hacia atras y tropezo con una piedra cayendo al suelo. Se masco la tragedia.
El soldado que atacaba por un lateral golpeo al que cargaba contra el chico, quien entorpecio al del lado opuesto recibiendo otro puñetazo. Con dos puñetazos acabo en el suelo. Rapidamente los otros dos se sobrepusieron y decidieron pisar al unisono al chico. Los esquivo rodando dos veces, tres y se levanto. Lo flaqueron y descargarod un puñetazo cada uno. Ambos puños terminaron en la cara del otro soldado pues un tercero habia placado a Steven.
En acto reflejo el chico le dio un rodillazo al soldado en su entrepierna y cayo gimiendo sobre un costado
Solo quedaban seis mas y estaba en racha.
El coronel no cabia en si. Nunca habia visto semejante manera de hacer el ridiculo por parte de unos hombres entrenados para matar. Mayor fue su sorpresa al ver como una conjuncion de torpezas, casualidades y alguna patada bien encajada, daban como vencedor al chico.
-¿como...como lo has hecho?-
-bueno-dijo Steven pensativo- tras el primer puñetazo todo fue rodado...y ya sabes, el resto es historia-
Algunos soldados, esta vez con rifles, rodearon al chaval. El coronel alzo una mano y los soldados se apartaron.
-permiteme comprobar si lo tuyo, rebelde, es la mas pura de las fortunas o una burda casualidad-
Se paro frente al chico. Desenvaino un sable, de hoja curva y empuñadura cuidadosamente labrada en forma de caprichosas formas retorcidas y ondulantes de oro. La hoja centelleante apuntaba al chico.
-Coronel Ivan Everling al mando de la quinta division del regimiento septimo del glorioso Dominio Riminé-
-con eso asustaras a muchos ¿eh?-
-veo que tu no-
En guardia, Everling mantuvo en brazo que sujetaba la espada apuntando al chico, se ladeo, se quito el sombrero y puso su otro braazo tras la espalda.
-¡en guardia rebelde!-
viernes, 28 de octubre de 2011
domingo, 23 de octubre de 2011
El Nuevo Mundo (VI)
Alli estaba, la luz que atravesaba la destrozada ventana a su espalda dibuja su silueta sobre un suelo polvoriento. Parecia que la luz le quisiera esquivar. Su rostro estaba en la penumbra y se encontraba sentado. Una pierna estirada, otra flexionada. Un brazo sobre la pierna flexionada, el otro rascando su alicaida cabellera. El polvo, en un decidido acto de rebeldia frente a la desidia que representaba el estar quito cubriendo una vieja viga de madera, se dejo caer perezoso al suelo. Diminutas arañas correteaban por aqui y por alla con cierto nerviosismo. demasiado ruido para sus diminutas y atareadas vidas.
El, sin embargo, no tenia pensado moverse del lugar donde reposaba, al menos en los proximos minutos. Repasaba mentalmente, una y otra vez, los sucesos ocurridos unos instantes antes. Era un dia bastante malo, se habia levntado muy temprano para buscar comida, unas bayas de un bonito color rojo que, a juzgar por como las devoraba una especie de cerbatillo de color verde anaranjado, no podian ser venenosas. Quizas solo volverian la piel de colores extraños, pero eso estaba por demostrarse aun. Luego empezaron las cosas extrañas. Un grupo numeroso de personas, unas cien o quizas mas, habian decidido parar frente a la antigua posada y habian ocupado los alrededores. Gente que vestia de la misma manera, casacas de color azul con una especie de leon dorado bordado en los hombros, una camisa tambien azul que se abrochaba al lado derecho, pantalones azules y botas negras de caña alta. Solo por eso podrian haber sido perfectamente soldados. Aun asi que cada uno llevara un petate y en un fusil con una espada disipo cualquier duda.
Instantes despues se sentaba donde permanecia desde hacia rato. Un hecho de sobra conocido por todos aquellos que han pasado por situaciones difiles, complejas, absurdas y en este caso fantasticas, sabe que las cosas siempre pueden ponerse peor. Mucho peor y de maneras muy retorcidas. El chico escucho un sonido que venia del otro lado de la ventana. Miro y hay estaba el otro.
Sin embargo, antes de pasar a los hechos futuros, desvelar la cantidad de soldados que iban a resultar heridos en varias refriegas no simultaneas y ver cual de nuestros cuatro perdidos amigos recibe dos disparos, conviene retrotraernos unos minutos en el pasado.
Hace unos diez minutos escasos...
Elisabeth no cabia en su asombro. Habia personas frente al edificio en ruinas, personas de carne y hueso. Sin embargo, pronto surgio la pregunta ¿donde estaban Virginia y los dos chicos?
-Vale, la situacion no ha sido de lo mas normal desde que estoy en este...¿nuevo mundo? pero la gente no se tiende a esfumar en el aire-
-Se fueron hace una hora, mas o menos-dijo Okami, la parlanchina vara de la chica.
-Genial eso confirma que me han abandonado. Maldita Virginia, siempre hace lo mismo con...-
-Mencionaron el ir a buscar comida-intervino la vara para evitar los desvarios de su ama.
-oh...¿y esa gente de hay fuera?-
-Hum...diria algo pero estoy en el suelo...-
Procedio a levantar la vara y comicamente miro por la ventana junto al objeto.
-Parecen soldados-dijo finalmente Okami.
-¡bien! seguro que nos ayudan-
Se dispuso a salir con toda la buena intencion que podia tener una persona hacia un gran grupo de personas desconocidas en un lugar desconocido y sintio un placaje. Okami salio volando por el susto de su propietaria al ver a Steven abalanzandose sobre ella.
- que pensabas hacer ¿eh?-dijo en voz baja.
-pedir ayuda a esa gente hasta que me has tirado al suelo...tu-dijo Elisabeth con un tono de voz totalmente normal y perfectamente audible desde el exterior.
-habla mas bajo o nos escucharan-
-ni que nos fueran a pasar a cuchillo...es verdad, no se como os llamais tu y el otro-
-¿y si dejamos las presentaciones para un momento menos tenso?-
-no entiendo por que no podemos ir y hablar con ellos-
-mira-se acercaron a la ventana-¿ves esa especie de camiones que tienen alli al fondo?-
La chica los vio, estaban flanqueados por soldados haciendo lo que parecia una guardia con sus rifles en la mano, asi que debian tener cierta importancia.
-¿que pasa con ellos?-
-llevan prisioneros-
-¿nosotros somos su enemigo?-
-¿hablarias y pedirias ayuda a una persona con un arma a la que no conoces de nada?-
-quizas lo hagan-
-no tienen pinta de ser los cascos azules-
-entonces ¿que ha...-
Un grito interrumpio a Elisabeth quien reconocio en seguida la voz. Parecia que Virginia habia tenido la misma idea y la habian cogido.
-y alli esta la confirmacion de mis sospechas...¿donde esta Lucas?-
-¡tengo que ayudarla!-grito Elisabeth con desesperacion.
Al instantes se levanto y se lanzo contra el umbral de la entrada a la habitacion. Steven no tuvo tiempo de agarrarla pero pudo ver como unos soldados la atrapaban, parecia que les habian oido y se disponian a mirar en el interior de lo que quedaba en pie del edificio.
-¡la madre que la trajo...!-
Steven se sento al lado opuesto de la habitacion, tras la puerta y bajo una ventana por la que entraba la luz del sol. Esperaba que si alguien entraba tuviera el suficiente tiempo como para noquearla. Contaba para tal efecto con estar tras la puerta y con el sol que incidia directamente sobre esta.
Segundos despues...
-hey, Steve ¿que hacemos ahora?-
Steven se tomo su tiempo para contestar, no era un buen dia y tenia una mala tendencia a perder con facilidad los estribos.
-bueno-dijo lentamente-estoy dudando entre salir corriendo en direccion opuesta a la vuestra y alla vosotros con vuestra vida o...pedir a esos señores uniformados que me dejen cargarme a ese par de bobas antes de lo que sea que han pensado hacerles-
-tio...deberiamos salvarlas, estan muy buenas-
-oh, seguro que se sentiran muy alagadas, si las rescatamos y tu les dices que lo hiciste por estar buenas. Eres un genio-
-¿las salvamos o no?-
-odio que me incluyas en esa ecuacion...-decia viendo caer el polvo. Parecia que los tipos uniformados estaban moviendose, estarian peinando la zona y no tardarian en entrar.
Hubo un largo silencio que cayo como una losa sobre Lucas. Necesitaba a su nuevo amigo para planear algo. Deberia convencerle.
-seguro que estaran muy agradecidas tras ayudarlas, lo haria yo solo pero quiero demostrarte que soy un tio genial-dijo fanfarroneando. Realmente no tenia intencion de compartir nada.
-eres un as de la negociacion-
-¿eso es un si? ¿las rescataremos?-
-que remedio...-hizo una pausa para enfatizar el dramatismo de la decision que estaba por tomar-lo haremos asi: tu centrate en ir a donde las retienen y haz jaleo, despistalos para que no sepan cuantos somos. Jugamos con el factor sorpresa de nuestro lado. Eso si, se todo lo sigiloso que puedas y aun mas rapido-
-esta bien, haria un plan mejor pero tu te empeñas en ser el lider del equipo-
-claro...por mi parte, montare jaleo delante del edificio para distraer al mayor numero de tipos-
Lucas empezo a alejarse pero Steven lo llamo con el tono de voz mas bajo que pudo, al no haber respuesta opto por lanzar una piedra a la cabeza de su amigo.
-y llevale este palo largo a la del pelo castaño, se le cayo y parece haberlo olvidado con tanta carrera y ansias de ser una superheroina-
El chico la cogio y se lanzo hacia uno matorrales cercanos mientras se alejaba.
-haga usted algo y salga con vida junto a una niña impulsiva, una niña con menos luces que una cueva dentro de un tunel de noche y un fanfarron que se las da de duro-Steven se levanto con desgana cogiendo sus armas- añada ademas a la receta tu maldita insistencia en que no les deje tirados y tendremos una bonita refriega contra un numero indeterminado de lo que, a priori, son soldados sacados de algun momento entre las Guerras Napoleonicas y la Gran Guerra. Y si, sigo pensando que esperar a que entren es la mejor situacion pero claro a ti te gustan las peleas mas que a un tonto un lapiz-
Por su lado Elisabeth no paraba de patalear, morder, ejecutar dolorosos cascanueces y en resumen, imitar a una anguila en su capacidad de escurrirse de cualquier mano. Los tipos uniformados estaban mas que artos de la dichosa chica, la otra era mas llevadera aunque no dejaba de gritar de una manera muy estridente, hasta los pajaros huian.
-¡malditos rebeldes!-gritaba un soldado que habia recibido el ultimo mordisco de la chica de pelo castaño.
-eso te pasa por meterte conmigo ¿te crees que estoy indefensa? vamos Okami-se produjo un incomodo silencio ante la espectacion de los soldados. No paso nada de relevancia.
-esto...Eli, creo que has dejado la vara en la casa donde dormimos-
La cara de Elisabeth, muy acostumbrada en los ultimos tiempos a adoptar posiciones un tanto extrañas, se convirtio en avatar de la perplejidad.
-vaya...jeje-
Trato de correr aprovechando la confusion del momento pero un tipo la atrapo. Este era distinto al resto. Lo mas significativo es que llevaba una capa escarlata, un gorro puesto de lado con una pluma blaca y un gran numero de condecoraciones en el pecho.
-¡Coronel Everling!-gritaron los soldados al ver a su superior.
La chica habia sido sujetada por un brazo y de un brusco gesto el coronel la lanzo contra un soldado.
-Salvo que os pongais a jugar con las muchachas, algo que como sabeis no tolero, metedlas en los camiones junto a los otros rebeldes. No es conveniente permanecer mucho mas en un espacio tan abierto-
El coronel se dirigio a los camiones. Uno habia sufrido una averia, un humo negro salia del motor en la parte delantera del vehiculo. Unos soldados se encargaban afanosamente de reparar el vehiculo tan rapido como les fuera posible, algo a lo que no ayuda la presencia del lider del regimiento.
Sin embargo, el coronel poco se mantuvo en ese lugar pues los gritos y el movimiento provinientes del edificio en ruinas habia llamado su atencion. No podia dejar a sus propios hombres sin su supervision ni un segundo ¿que narices estarian haciendo? se preguntaba a si mismo cuando vio uno de los suyos salir por una ventana. Su cara, pese a un poquito de sangre, reflejaba a partes iguales estupefaccion, sorpresa, dolor y cierto grado de sopor.
El, sin embargo, no tenia pensado moverse del lugar donde reposaba, al menos en los proximos minutos. Repasaba mentalmente, una y otra vez, los sucesos ocurridos unos instantes antes. Era un dia bastante malo, se habia levntado muy temprano para buscar comida, unas bayas de un bonito color rojo que, a juzgar por como las devoraba una especie de cerbatillo de color verde anaranjado, no podian ser venenosas. Quizas solo volverian la piel de colores extraños, pero eso estaba por demostrarse aun. Luego empezaron las cosas extrañas. Un grupo numeroso de personas, unas cien o quizas mas, habian decidido parar frente a la antigua posada y habian ocupado los alrededores. Gente que vestia de la misma manera, casacas de color azul con una especie de leon dorado bordado en los hombros, una camisa tambien azul que se abrochaba al lado derecho, pantalones azules y botas negras de caña alta. Solo por eso podrian haber sido perfectamente soldados. Aun asi que cada uno llevara un petate y en un fusil con una espada disipo cualquier duda.
Instantes despues se sentaba donde permanecia desde hacia rato. Un hecho de sobra conocido por todos aquellos que han pasado por situaciones difiles, complejas, absurdas y en este caso fantasticas, sabe que las cosas siempre pueden ponerse peor. Mucho peor y de maneras muy retorcidas. El chico escucho un sonido que venia del otro lado de la ventana. Miro y hay estaba el otro.
Sin embargo, antes de pasar a los hechos futuros, desvelar la cantidad de soldados que iban a resultar heridos en varias refriegas no simultaneas y ver cual de nuestros cuatro perdidos amigos recibe dos disparos, conviene retrotraernos unos minutos en el pasado.
Hace unos diez minutos escasos...
Elisabeth no cabia en su asombro. Habia personas frente al edificio en ruinas, personas de carne y hueso. Sin embargo, pronto surgio la pregunta ¿donde estaban Virginia y los dos chicos?
-Vale, la situacion no ha sido de lo mas normal desde que estoy en este...¿nuevo mundo? pero la gente no se tiende a esfumar en el aire-
-Se fueron hace una hora, mas o menos-dijo Okami, la parlanchina vara de la chica.
-Genial eso confirma que me han abandonado. Maldita Virginia, siempre hace lo mismo con...-
-Mencionaron el ir a buscar comida-intervino la vara para evitar los desvarios de su ama.
-oh...¿y esa gente de hay fuera?-
-Hum...diria algo pero estoy en el suelo...-
Procedio a levantar la vara y comicamente miro por la ventana junto al objeto.
-Parecen soldados-dijo finalmente Okami.
-¡bien! seguro que nos ayudan-
Se dispuso a salir con toda la buena intencion que podia tener una persona hacia un gran grupo de personas desconocidas en un lugar desconocido y sintio un placaje. Okami salio volando por el susto de su propietaria al ver a Steven abalanzandose sobre ella.
- que pensabas hacer ¿eh?-dijo en voz baja.
-pedir ayuda a esa gente hasta que me has tirado al suelo...tu-dijo Elisabeth con un tono de voz totalmente normal y perfectamente audible desde el exterior.
-habla mas bajo o nos escucharan-
-ni que nos fueran a pasar a cuchillo...es verdad, no se como os llamais tu y el otro-
-¿y si dejamos las presentaciones para un momento menos tenso?-
-no entiendo por que no podemos ir y hablar con ellos-
-mira-se acercaron a la ventana-¿ves esa especie de camiones que tienen alli al fondo?-
La chica los vio, estaban flanqueados por soldados haciendo lo que parecia una guardia con sus rifles en la mano, asi que debian tener cierta importancia.
-¿que pasa con ellos?-
-llevan prisioneros-
-¿nosotros somos su enemigo?-
-¿hablarias y pedirias ayuda a una persona con un arma a la que no conoces de nada?-
-quizas lo hagan-
-no tienen pinta de ser los cascos azules-
-entonces ¿que ha...-
Un grito interrumpio a Elisabeth quien reconocio en seguida la voz. Parecia que Virginia habia tenido la misma idea y la habian cogido.
-y alli esta la confirmacion de mis sospechas...¿donde esta Lucas?-
-¡tengo que ayudarla!-grito Elisabeth con desesperacion.
Al instantes se levanto y se lanzo contra el umbral de la entrada a la habitacion. Steven no tuvo tiempo de agarrarla pero pudo ver como unos soldados la atrapaban, parecia que les habian oido y se disponian a mirar en el interior de lo que quedaba en pie del edificio.
-¡la madre que la trajo...!-
Steven se sento al lado opuesto de la habitacion, tras la puerta y bajo una ventana por la que entraba la luz del sol. Esperaba que si alguien entraba tuviera el suficiente tiempo como para noquearla. Contaba para tal efecto con estar tras la puerta y con el sol que incidia directamente sobre esta.
Segundos despues...
-hey, Steve ¿que hacemos ahora?-
Steven se tomo su tiempo para contestar, no era un buen dia y tenia una mala tendencia a perder con facilidad los estribos.
-bueno-dijo lentamente-estoy dudando entre salir corriendo en direccion opuesta a la vuestra y alla vosotros con vuestra vida o...pedir a esos señores uniformados que me dejen cargarme a ese par de bobas antes de lo que sea que han pensado hacerles-
-tio...deberiamos salvarlas, estan muy buenas-
-oh, seguro que se sentiran muy alagadas, si las rescatamos y tu les dices que lo hiciste por estar buenas. Eres un genio-
-¿las salvamos o no?-
-odio que me incluyas en esa ecuacion...-decia viendo caer el polvo. Parecia que los tipos uniformados estaban moviendose, estarian peinando la zona y no tardarian en entrar.
Hubo un largo silencio que cayo como una losa sobre Lucas. Necesitaba a su nuevo amigo para planear algo. Deberia convencerle.
-seguro que estaran muy agradecidas tras ayudarlas, lo haria yo solo pero quiero demostrarte que soy un tio genial-dijo fanfarroneando. Realmente no tenia intencion de compartir nada.
-eres un as de la negociacion-
-¿eso es un si? ¿las rescataremos?-
-que remedio...-hizo una pausa para enfatizar el dramatismo de la decision que estaba por tomar-lo haremos asi: tu centrate en ir a donde las retienen y haz jaleo, despistalos para que no sepan cuantos somos. Jugamos con el factor sorpresa de nuestro lado. Eso si, se todo lo sigiloso que puedas y aun mas rapido-
-esta bien, haria un plan mejor pero tu te empeñas en ser el lider del equipo-
-claro...por mi parte, montare jaleo delante del edificio para distraer al mayor numero de tipos-
Lucas empezo a alejarse pero Steven lo llamo con el tono de voz mas bajo que pudo, al no haber respuesta opto por lanzar una piedra a la cabeza de su amigo.
-y llevale este palo largo a la del pelo castaño, se le cayo y parece haberlo olvidado con tanta carrera y ansias de ser una superheroina-
El chico la cogio y se lanzo hacia uno matorrales cercanos mientras se alejaba.
-haga usted algo y salga con vida junto a una niña impulsiva, una niña con menos luces que una cueva dentro de un tunel de noche y un fanfarron que se las da de duro-Steven se levanto con desgana cogiendo sus armas- añada ademas a la receta tu maldita insistencia en que no les deje tirados y tendremos una bonita refriega contra un numero indeterminado de lo que, a priori, son soldados sacados de algun momento entre las Guerras Napoleonicas y la Gran Guerra. Y si, sigo pensando que esperar a que entren es la mejor situacion pero claro a ti te gustan las peleas mas que a un tonto un lapiz-
Por su lado Elisabeth no paraba de patalear, morder, ejecutar dolorosos cascanueces y en resumen, imitar a una anguila en su capacidad de escurrirse de cualquier mano. Los tipos uniformados estaban mas que artos de la dichosa chica, la otra era mas llevadera aunque no dejaba de gritar de una manera muy estridente, hasta los pajaros huian.
-¡malditos rebeldes!-gritaba un soldado que habia recibido el ultimo mordisco de la chica de pelo castaño.
-eso te pasa por meterte conmigo ¿te crees que estoy indefensa? vamos Okami-se produjo un incomodo silencio ante la espectacion de los soldados. No paso nada de relevancia.
-esto...Eli, creo que has dejado la vara en la casa donde dormimos-
La cara de Elisabeth, muy acostumbrada en los ultimos tiempos a adoptar posiciones un tanto extrañas, se convirtio en avatar de la perplejidad.
-vaya...jeje-
Trato de correr aprovechando la confusion del momento pero un tipo la atrapo. Este era distinto al resto. Lo mas significativo es que llevaba una capa escarlata, un gorro puesto de lado con una pluma blaca y un gran numero de condecoraciones en el pecho.
-¡Coronel Everling!-gritaron los soldados al ver a su superior.
La chica habia sido sujetada por un brazo y de un brusco gesto el coronel la lanzo contra un soldado.
-Salvo que os pongais a jugar con las muchachas, algo que como sabeis no tolero, metedlas en los camiones junto a los otros rebeldes. No es conveniente permanecer mucho mas en un espacio tan abierto-
El coronel se dirigio a los camiones. Uno habia sufrido una averia, un humo negro salia del motor en la parte delantera del vehiculo. Unos soldados se encargaban afanosamente de reparar el vehiculo tan rapido como les fuera posible, algo a lo que no ayuda la presencia del lider del regimiento.
Sin embargo, el coronel poco se mantuvo en ese lugar pues los gritos y el movimiento provinientes del edificio en ruinas habia llamado su atencion. No podia dejar a sus propios hombres sin su supervision ni un segundo ¿que narices estarian haciendo? se preguntaba a si mismo cuando vio uno de los suyos salir por una ventana. Su cara, pese a un poquito de sangre, reflejaba a partes iguales estupefaccion, sorpresa, dolor y cierto grado de sopor.
miércoles, 12 de octubre de 2011
El Nuevo Mundo (V)
-¡atchis!-estornudo Elisabeth agarrandose con fuerza a su chaqueta-si lo hubiera sabido hubiera salid de casa con ropa de abrigo pero claro una no aparece en medio de la nada todos los dias-
-miralo por el lado bueno-dijo Okami, su vara parlante-podria haber sido mucho peor. Podrias haber aparecido en un desierto-
-ya...seguro que alli hace calor y no hay arañas gigantes antropofogas-
-bueno, bueno...al menos has podido usarme para hacer una fogata y secar la ropa-dijo con satisfaccion la vara negra.
-si, eso es verdad, gracias. Por cierto ¿exactamente tu que eres y donde estoy? ¿lo sabes?-
-yo soy tu arma, es decir, fui creada para ti en el momento en el que llegaste a este mundo-
-vaya, hay gente muy buena samaritana por aqui-
-alguno que otro habra pero lamento decirte que no se el nombre de este mundo-
-al menos se que no estoy en el planeta Tierra-
La chica se levanto para estirar las piernas. Llevaba a la orilla del lago cerca de una hora tras haber caido por la cascada. Por suerte el lago era lo suficientemente profundo como para no convertirse en un guiñapo contra alguna roca y las clases de natacion habian dado sus frutos. De la araña no habia rastro alguno, Elisabeth supuso que no se arriesgaria a seguirla por la cascada y volveria a su hogar, si es que tenia algo asi.
Caminaba hasta un punto y luego daba la vuelta hacia otro. Asi lo hizo unas cuantas veces mientras pensaba en como salir de alli. Ya habia confirmado de sobra que el bosque era peligroso y seguramente salir de el seria algo complejo. Tambien, empezaba a tener hambre y no parecia haber cerca ningun tipo de supermercado. Hacendado aun no habia pasado por esas tierras virgenes.
-¿okami?-
-¿si?-
-has dicho que alguien te habia creado, ¿no?-
-si-
-¿quien fue?-
El silencio se adueño de la escena por un momento a la voz femenina de okami reaparecio.
-no lo recuerdo-
-entonces ¿como sabes que alguien te creo?-
-lo primero que recuerdo son unas manos, luego una gran luz y haber aparecido frente a ti-
-esta bien, seguimos como estabamos-suspiro tras decir eso.
-lo siento-dijo la vara.
No muy lejos del lago pero tampoco muy cerca de el, se podia escuchar una alegre melodia. Flotaba en el aire y juguetona se deslizaba por las ramas de los arboles. Algunos animales se paraban a escucharla y otros muchos, de extrañas formas y colores con habilidades unicas, huian como alma que lleva el diablo al ver venir a la peste.
Dos figuras masculinas caminaban por entre los arboles y una de ellas cantaba esa bella cancion.
-electrode, diglet, nidoran, mankey, venusaur, rattata, fearow, pidgey, seaking, jolteon, dragonite, gastly, ponyta, vaporeon, polywrath, ¡butterfly!-
-¿vas a estar mucho tiempo asi?-dijo Lucas parandos en seco de brazos cruzados.
-tio, hazte con todos, hazte con todos, yeah, hazte con todos los...¡pokemon!-
-por dios-volvio a caminar Lucas haciendo aspavientos.
-venomoth, poliwag, nidorino, golduck, ivisaur, grimer, victribel, moltres, nidoking, farfectch, abra, jigglypuff, kingler, ryhorn, clefable, wigglytuff...a todos cogere son excepcion ¡pokemon!-seguia canturreando Steven amenizandolo mas con un extraño bailoteo.
-no se callara, no se callara...-murmuraba Lucas con las manos en los oidos.
-zubat, primape, meowth, onyx, geodude, rapidash, magneton, snorlax, gengar, tangela, goldeen, spearow, weezing, seel, gyarados, slowbro...¡si! hazte con todos...-
Lucas intentaba resolver la incognita de ¿cuantos golpes se necesitan para fundir una cabeza humana contra el tronco de un arbol?
-kabuto, persian, paras, horsea, raticate, magnemite, kadabra, weepinbell, ditto, cloyster, caterpie,sandsrew, charmander, golem, pikachu-declama ya Steven.
Se tomo un rato para inspirar y recordar mas de la cancion.
-alakazam, doduo, venonat, machoke, kangaskhan, hypno, electabuzz, flareon, blastoise, poliwhirl, oddysh, drowzee, raichu, nidoqueen, belsprout, starmie...estamos a medio camino y lo estamos haciendo muy bien-dijo con optimismo.
Lucas se habia acurrucado contra un arbol y se mecia con suave paranoia.
-mierdapod, marowak, kakona, clefairy, dodrio, seadra, vileplum, krabby, lickitung, tauros, weedle, nidoran hembra, machop, shellder, porygon, hitmonchan...¡yeah!-
En alguna parte del mundo fuertes tormentas se desataban contra algunas calas deshabitadas.
-articuno, jinx, nidorina, beedrill, hunter, squirtle, chansey, parasec, exegutte, muk, dewgong, pidgeotto, lapras, vulpix, rydon-
Lucas, reuniendo toda su voluntad, se acerco a unos arbustos.
-tio...-
-charizard, machamp, pinsir, kooffing, dugtrio, golbat, staryu, magikarp, ninetales, ekans, omastar, scyter, tentacool, dragonair, magmar-aguanto la respiracion un segundo y...
-escucha...-
-tranquilo ¡ya solo quedan venticuatro! sandlash, hitmonlee, psyduck, arcanine, eevee, exeguttor, kabutops, zapdos, dratini, growlite, mr.mine, kubone, graveler, voltorb, gloom...charmeleon, wartortle, mewtwo, tentacruel, aerodactyl, amonite, slowpoke, pidgeot, arbock...¡eso es todo!-
-¿por que has cantado esa basura?-dijo entre diente Lucas.
-tan solo queria demostrarte que, al igual que tu, yo tambien rapear-dijo sonriendo al chico de mirada iracunda que tenia enfrente-incluso mejor diria yo-
-alli hay un lago-
-oh, perfecto-
-podremos beber, al fin-dijo Lucas abriendo el paso.
-estate quieto-
-¿por que?-
-no ves que hay una persona hay sentada-dijo Steven señalando a una figura distante-sera mejor acercarse para ver si va armada o no, y para ver si es humana tambien. De no serlo sera mejor ver si el lago continua como rio y seguirlo-
-¿quien te ha nombrado jefe?-
-expon tu plan, pues-
Un largo silencio dejo paso a unos timidos pasos entre la maleza para acercarse a la figura parada delante de una fogata. Parecia estar encogida sobre si misma y parecia hablar sola.
-es...¡una chica!-
Rapidamente Lucas se enderezo sacando pecho y salio lanzado de entre la maleza con la intencion de presentar a la joven sus mas humildes respetos, ayudas, conocimientos, aventuras si cabia y lo que hiciera falta para pasar una noche alocada en una especie de planta nuclear caribeña.
-tranquilo dandee, no te alteres-dijo Steven alargando un brazo y metiendo del tiron al chico a la maleza.
-tio ¿que coño...?-
Un sonido realmente aterrador le cerro la boca e hizo levantarse a la chica que estaba en la orilla del rio.
-¡no te pares ahora, Virginia!-dijo Hikari, el brazalete.
-no puedo...no puedo mas...-
La chica llevaba un buen rato corriendo de aquel gran felino, quien se deleitaba con la caza. Se permitia incluso el lujo de pararse para verla alejarse y reanudar la marcha asustandola. Le gustaba poner a sus presas al borde del infarto, el corazon latia tan rapido que cualquier herida en un punto clave hacia saltar un chorro de sangre bastante bonito. Si, se habia convertido en un sadico desde que empezo a vivir en el bosque pero en el fondo lo hacia porque era un virtuoso.
Por fin, Virginia salio del bosque con un traspies que la llevo al suelo de bruces.
-¡vamos, vamos!-apremiaba el brazalete.
Se levanto a duras penas y con toda su fuerza de voluntad corrio de nuevo. Su perseguidor no tardo en seguirle con un aterrador rugido. Sus piernas no podian mas, y seguia. Su cabeza queria rendirse, pero no su instinto. Y al final, alli la vio.
-¿eli...?-
-¿velvet?-dijo Elisabeth levantandose de un salto.
Vio al felino de parduzco pelajo, cogio su vara y sin dudarlo recito el unico hechizo que sabia lanzando una bola de fuego que impacto en el morro del animal envolviendolo en una gran humareda y sus propios rugidos estertoricos.
Virginia callo en los brazos de su amiga.
-¡vel! ¿estas bien?-decia sacudiendola-¿como...como has llegado aqui?-
-no lo se...aparece en un claro y el animal...-
Señalo a la humareda, los rugidos habian cesado por completo y una tensa calma se hizo con el lugar. Elisabeth recosto a su encontrada amiga en el suelo para que descansara. Cometio el grave error de darle la espalda al rojizo ojo que aparecia de entre el humo. Un bramido de pura furia animal estallo en el aire. Ella giro su cabeza para ver medio rostro animal calcinado y otra mitad que era la viva imagen de la muerte encorelizada. El puñetazo que recibio el felino en su mitad sana fue la mayor imagen de la esperanza y de un deux ex machina que Elizabeth habia visto en su vida.
Todo iba a camara lenta. El felino recibio la fuerza descargada a traves del puño de un simple chico de unos ventitantos años. Una fuerza que al llegar al nuevo mundo parecia haber sido quintuplicada. Una fuerza digna de cualquier heroe de pelicula.
-¡hola!-dijo otro chico con jovialidad-¿que tal todo por aqui?¿bien? porque vosotras...-
-callate y ayudame un poco quieres, no creo que estos trozos de metal me sirvan para mucho-interrumpio Steven quien estaba entre el felino, quien ademas de haberle quemado su bonita cara ahora estaba mojado y rozando el limite de fusion de la ira, y las chicas blandiendo dos espadas. Una larga y estrecha que parecia ser un estoque y otra mas pequeña similar a estilete.
Lucas, guiñando un ojo a la confusa Elisabeth se puso a la lado del otro chico, balndiendo sus puñales.
-vale, yo le ataco solo y asi quedo como un heroe-dijo Lucas adoptando una graciosa pose.
-claro, y acabas en el estomago del gato. Seguro que hay tienes mas posibilidades, don juan-ironizo Steven.
-¿entonces que hacemos?ya que sabes de todo-
Steven miro de soslallo a Elisabeth.
-¿tu lanzaste la bola de fuego?-
-s...si-
-impresionante. Escucha bien chica. Este y yo nos dedicaremos a acosar al gato para que este tan despistado que no repare en ti y le puedas atizar en la otra mejilla. Ya sabes lo que opina la biblia en estos casos. ¿entendido?-
-pero...-antes de decir nada miro al felino, o avatar de la ira como se empezaba a autoproclamar a si mismo el felino.
Pretendia cegarle. Con sus cuatro metros y su agilidad, pretender ganarle era una completa locura. Pero el tan solo queria cegarlo, asi podrian huir o rematarle sin que casi se pudiera defender. No era del todo descabellado, la mitad del trabajo estaba ya hecho.
-Lucas, corre hacia su ojo bueno, burlate de el-
Con un bufido hizo caso y el felino mordio el anzuelo. Su lado quemado pronto recibio un puñetazo que contrarresto con un zarpazo que tan solo corto el aire.
Asi lo mantuvieron durante unos minutos. Elisabeth, respira con fuerza aferrandose a Okami. Ella trataba de tranquilizarla mientras la humana observaba con atencion al felino. Se movia hacia la derecha, hacia la irquierda, saltaba y alli se detuvo. En ese mismo instante volvio a recitar las palabras magicas. Poco pudo hacer el felino en contra de la inercia del salto para esquivar una bola de fuego que convierto para siempre el dia en noche.
Un dato curioso es que varios millones despues los lugareños, una raza de plantas y peces hibridados superinteligente y entusiastes del te con pastas, vivian aterrorizados por un felino de tamaño medio, que se guiaba por ultrasonido y cuyo poder de ataque aumentaba dependiendo del numero de montañas que girases.
A los pocos minutos, rio abajo, los rugidos llenos de ira del animal no parecian tan amenazadores. Podria haberles seguido pero el felino habia tenido un dia de perros y tan solo queria dormir.
Los cuatro chicos caminaban apurados, Virginia se mantenia atrasada por su agotamiento pero podia seguirles. Al poco llegaron a un puente de piedra, cosa que les animo. Siguieron un camino empedrado que atravesaba el bosque y llegaron a una casa. Podia haber sido una posada en otros tiempo pero ahora estaba practicamente en ruinas.
Lucas inspecciono el lugar para hacerse el valiente. La noche estaba por caer y el cansancio hacia mella en el grupo, asi que entraron justo tras el sin darle opciones a ser el salvador del dia. Vieron que una estancia estaba en un ligerisimo buen estado y decidieron pasar alli la noche.
Las chicas se acurrucaron juntas, Lucas en el marco de la puerta que daba acceso a la habitacion y Steven bajo una ventano rota parecia hacer guardia por lo que pudiera aparecer en la noche. Elisabeth le miraba, el tan solo miraba a las dos lunas embobado.
-que ojos tan brillantes-penso antes de dormirse la chica.
El sol tardo lo suyo en dar la vuelta al planeta y sus raryos incidieron en la chica de pelo castaño. Abrio los ojos para ver que estaba sola, nadie estaba alli. Muchos pensamientos se agolparon para ser dispersados por el sonido de un gran numero de pisadas. Se acerco a la ventana y los vio: decenas de hombres pasaban por delante de la ventana y otros se habian detenido en los alrededores.
-¿pero que...?-
Para el final:
Y si os preguntais el porque del pokerap echadle la culpa a este video:
http://youtu.be/WVo4b0TcWEY
-miralo por el lado bueno-dijo Okami, su vara parlante-podria haber sido mucho peor. Podrias haber aparecido en un desierto-
-ya...seguro que alli hace calor y no hay arañas gigantes antropofogas-
-bueno, bueno...al menos has podido usarme para hacer una fogata y secar la ropa-dijo con satisfaccion la vara negra.
-si, eso es verdad, gracias. Por cierto ¿exactamente tu que eres y donde estoy? ¿lo sabes?-
-yo soy tu arma, es decir, fui creada para ti en el momento en el que llegaste a este mundo-
-vaya, hay gente muy buena samaritana por aqui-
-alguno que otro habra pero lamento decirte que no se el nombre de este mundo-
-al menos se que no estoy en el planeta Tierra-
La chica se levanto para estirar las piernas. Llevaba a la orilla del lago cerca de una hora tras haber caido por la cascada. Por suerte el lago era lo suficientemente profundo como para no convertirse en un guiñapo contra alguna roca y las clases de natacion habian dado sus frutos. De la araña no habia rastro alguno, Elisabeth supuso que no se arriesgaria a seguirla por la cascada y volveria a su hogar, si es que tenia algo asi.
Caminaba hasta un punto y luego daba la vuelta hacia otro. Asi lo hizo unas cuantas veces mientras pensaba en como salir de alli. Ya habia confirmado de sobra que el bosque era peligroso y seguramente salir de el seria algo complejo. Tambien, empezaba a tener hambre y no parecia haber cerca ningun tipo de supermercado. Hacendado aun no habia pasado por esas tierras virgenes.
-¿okami?-
-¿si?-
-has dicho que alguien te habia creado, ¿no?-
-si-
-¿quien fue?-
El silencio se adueño de la escena por un momento a la voz femenina de okami reaparecio.
-no lo recuerdo-
-entonces ¿como sabes que alguien te creo?-
-lo primero que recuerdo son unas manos, luego una gran luz y haber aparecido frente a ti-
-esta bien, seguimos como estabamos-suspiro tras decir eso.
-lo siento-dijo la vara.
No muy lejos del lago pero tampoco muy cerca de el, se podia escuchar una alegre melodia. Flotaba en el aire y juguetona se deslizaba por las ramas de los arboles. Algunos animales se paraban a escucharla y otros muchos, de extrañas formas y colores con habilidades unicas, huian como alma que lleva el diablo al ver venir a la peste.
Dos figuras masculinas caminaban por entre los arboles y una de ellas cantaba esa bella cancion.
-electrode, diglet, nidoran, mankey, venusaur, rattata, fearow, pidgey, seaking, jolteon, dragonite, gastly, ponyta, vaporeon, polywrath, ¡butterfly!-
-¿vas a estar mucho tiempo asi?-dijo Lucas parandos en seco de brazos cruzados.
-tio, hazte con todos, hazte con todos, yeah, hazte con todos los...¡pokemon!-
-por dios-volvio a caminar Lucas haciendo aspavientos.
-venomoth, poliwag, nidorino, golduck, ivisaur, grimer, victribel, moltres, nidoking, farfectch, abra, jigglypuff, kingler, ryhorn, clefable, wigglytuff...a todos cogere son excepcion ¡pokemon!-seguia canturreando Steven amenizandolo mas con un extraño bailoteo.
-no se callara, no se callara...-murmuraba Lucas con las manos en los oidos.
-zubat, primape, meowth, onyx, geodude, rapidash, magneton, snorlax, gengar, tangela, goldeen, spearow, weezing, seel, gyarados, slowbro...¡si! hazte con todos...-
Lucas intentaba resolver la incognita de ¿cuantos golpes se necesitan para fundir una cabeza humana contra el tronco de un arbol?
-kabuto, persian, paras, horsea, raticate, magnemite, kadabra, weepinbell, ditto, cloyster, caterpie,sandsrew, charmander, golem, pikachu-declama ya Steven.
Se tomo un rato para inspirar y recordar mas de la cancion.
-alakazam, doduo, venonat, machoke, kangaskhan, hypno, electabuzz, flareon, blastoise, poliwhirl, oddysh, drowzee, raichu, nidoqueen, belsprout, starmie...estamos a medio camino y lo estamos haciendo muy bien-dijo con optimismo.
Lucas se habia acurrucado contra un arbol y se mecia con suave paranoia.
-mierdapod, marowak, kakona, clefairy, dodrio, seadra, vileplum, krabby, lickitung, tauros, weedle, nidoran hembra, machop, shellder, porygon, hitmonchan...¡yeah!-
En alguna parte del mundo fuertes tormentas se desataban contra algunas calas deshabitadas.
-articuno, jinx, nidorina, beedrill, hunter, squirtle, chansey, parasec, exegutte, muk, dewgong, pidgeotto, lapras, vulpix, rydon-
Lucas, reuniendo toda su voluntad, se acerco a unos arbustos.
-tio...-
-charizard, machamp, pinsir, kooffing, dugtrio, golbat, staryu, magikarp, ninetales, ekans, omastar, scyter, tentacool, dragonair, magmar-aguanto la respiracion un segundo y...
-escucha...-
-tranquilo ¡ya solo quedan venticuatro! sandlash, hitmonlee, psyduck, arcanine, eevee, exeguttor, kabutops, zapdos, dratini, growlite, mr.mine, kubone, graveler, voltorb, gloom...charmeleon, wartortle, mewtwo, tentacruel, aerodactyl, amonite, slowpoke, pidgeot, arbock...¡eso es todo!-
-¿por que has cantado esa basura?-dijo entre diente Lucas.
-tan solo queria demostrarte que, al igual que tu, yo tambien rapear-dijo sonriendo al chico de mirada iracunda que tenia enfrente-incluso mejor diria yo-
-alli hay un lago-
-oh, perfecto-
-podremos beber, al fin-dijo Lucas abriendo el paso.
-estate quieto-
-¿por que?-
-no ves que hay una persona hay sentada-dijo Steven señalando a una figura distante-sera mejor acercarse para ver si va armada o no, y para ver si es humana tambien. De no serlo sera mejor ver si el lago continua como rio y seguirlo-
-¿quien te ha nombrado jefe?-
-expon tu plan, pues-
Un largo silencio dejo paso a unos timidos pasos entre la maleza para acercarse a la figura parada delante de una fogata. Parecia estar encogida sobre si misma y parecia hablar sola.
-es...¡una chica!-
Rapidamente Lucas se enderezo sacando pecho y salio lanzado de entre la maleza con la intencion de presentar a la joven sus mas humildes respetos, ayudas, conocimientos, aventuras si cabia y lo que hiciera falta para pasar una noche alocada en una especie de planta nuclear caribeña.
-tranquilo dandee, no te alteres-dijo Steven alargando un brazo y metiendo del tiron al chico a la maleza.
-tio ¿que coño...?-
Un sonido realmente aterrador le cerro la boca e hizo levantarse a la chica que estaba en la orilla del rio.
-¡no te pares ahora, Virginia!-dijo Hikari, el brazalete.
-no puedo...no puedo mas...-
La chica llevaba un buen rato corriendo de aquel gran felino, quien se deleitaba con la caza. Se permitia incluso el lujo de pararse para verla alejarse y reanudar la marcha asustandola. Le gustaba poner a sus presas al borde del infarto, el corazon latia tan rapido que cualquier herida en un punto clave hacia saltar un chorro de sangre bastante bonito. Si, se habia convertido en un sadico desde que empezo a vivir en el bosque pero en el fondo lo hacia porque era un virtuoso.
Por fin, Virginia salio del bosque con un traspies que la llevo al suelo de bruces.
-¡vamos, vamos!-apremiaba el brazalete.
Se levanto a duras penas y con toda su fuerza de voluntad corrio de nuevo. Su perseguidor no tardo en seguirle con un aterrador rugido. Sus piernas no podian mas, y seguia. Su cabeza queria rendirse, pero no su instinto. Y al final, alli la vio.
-¿eli...?-
-¿velvet?-dijo Elisabeth levantandose de un salto.
Vio al felino de parduzco pelajo, cogio su vara y sin dudarlo recito el unico hechizo que sabia lanzando una bola de fuego que impacto en el morro del animal envolviendolo en una gran humareda y sus propios rugidos estertoricos.
Virginia callo en los brazos de su amiga.
-¡vel! ¿estas bien?-decia sacudiendola-¿como...como has llegado aqui?-
-no lo se...aparece en un claro y el animal...-
Señalo a la humareda, los rugidos habian cesado por completo y una tensa calma se hizo con el lugar. Elisabeth recosto a su encontrada amiga en el suelo para que descansara. Cometio el grave error de darle la espalda al rojizo ojo que aparecia de entre el humo. Un bramido de pura furia animal estallo en el aire. Ella giro su cabeza para ver medio rostro animal calcinado y otra mitad que era la viva imagen de la muerte encorelizada. El puñetazo que recibio el felino en su mitad sana fue la mayor imagen de la esperanza y de un deux ex machina que Elizabeth habia visto en su vida.
Todo iba a camara lenta. El felino recibio la fuerza descargada a traves del puño de un simple chico de unos ventitantos años. Una fuerza que al llegar al nuevo mundo parecia haber sido quintuplicada. Una fuerza digna de cualquier heroe de pelicula.
-¡hola!-dijo otro chico con jovialidad-¿que tal todo por aqui?¿bien? porque vosotras...-
-callate y ayudame un poco quieres, no creo que estos trozos de metal me sirvan para mucho-interrumpio Steven quien estaba entre el felino, quien ademas de haberle quemado su bonita cara ahora estaba mojado y rozando el limite de fusion de la ira, y las chicas blandiendo dos espadas. Una larga y estrecha que parecia ser un estoque y otra mas pequeña similar a estilete.
Lucas, guiñando un ojo a la confusa Elisabeth se puso a la lado del otro chico, balndiendo sus puñales.
-vale, yo le ataco solo y asi quedo como un heroe-dijo Lucas adoptando una graciosa pose.
-claro, y acabas en el estomago del gato. Seguro que hay tienes mas posibilidades, don juan-ironizo Steven.
-¿entonces que hacemos?ya que sabes de todo-
Steven miro de soslallo a Elisabeth.
-¿tu lanzaste la bola de fuego?-
-s...si-
-impresionante. Escucha bien chica. Este y yo nos dedicaremos a acosar al gato para que este tan despistado que no repare en ti y le puedas atizar en la otra mejilla. Ya sabes lo que opina la biblia en estos casos. ¿entendido?-
-pero...-antes de decir nada miro al felino, o avatar de la ira como se empezaba a autoproclamar a si mismo el felino.
Pretendia cegarle. Con sus cuatro metros y su agilidad, pretender ganarle era una completa locura. Pero el tan solo queria cegarlo, asi podrian huir o rematarle sin que casi se pudiera defender. No era del todo descabellado, la mitad del trabajo estaba ya hecho.
-Lucas, corre hacia su ojo bueno, burlate de el-
Con un bufido hizo caso y el felino mordio el anzuelo. Su lado quemado pronto recibio un puñetazo que contrarresto con un zarpazo que tan solo corto el aire.
Asi lo mantuvieron durante unos minutos. Elisabeth, respira con fuerza aferrandose a Okami. Ella trataba de tranquilizarla mientras la humana observaba con atencion al felino. Se movia hacia la derecha, hacia la irquierda, saltaba y alli se detuvo. En ese mismo instante volvio a recitar las palabras magicas. Poco pudo hacer el felino en contra de la inercia del salto para esquivar una bola de fuego que convierto para siempre el dia en noche.
Un dato curioso es que varios millones despues los lugareños, una raza de plantas y peces hibridados superinteligente y entusiastes del te con pastas, vivian aterrorizados por un felino de tamaño medio, que se guiaba por ultrasonido y cuyo poder de ataque aumentaba dependiendo del numero de montañas que girases.
A los pocos minutos, rio abajo, los rugidos llenos de ira del animal no parecian tan amenazadores. Podria haberles seguido pero el felino habia tenido un dia de perros y tan solo queria dormir.
Los cuatro chicos caminaban apurados, Virginia se mantenia atrasada por su agotamiento pero podia seguirles. Al poco llegaron a un puente de piedra, cosa que les animo. Siguieron un camino empedrado que atravesaba el bosque y llegaron a una casa. Podia haber sido una posada en otros tiempo pero ahora estaba practicamente en ruinas.
Lucas inspecciono el lugar para hacerse el valiente. La noche estaba por caer y el cansancio hacia mella en el grupo, asi que entraron justo tras el sin darle opciones a ser el salvador del dia. Vieron que una estancia estaba en un ligerisimo buen estado y decidieron pasar alli la noche.
Las chicas se acurrucaron juntas, Lucas en el marco de la puerta que daba acceso a la habitacion y Steven bajo una ventano rota parecia hacer guardia por lo que pudiera aparecer en la noche. Elisabeth le miraba, el tan solo miraba a las dos lunas embobado.
-que ojos tan brillantes-penso antes de dormirse la chica.
El sol tardo lo suyo en dar la vuelta al planeta y sus raryos incidieron en la chica de pelo castaño. Abrio los ojos para ver que estaba sola, nadie estaba alli. Muchos pensamientos se agolparon para ser dispersados por el sonido de un gran numero de pisadas. Se acerco a la ventana y los vio: decenas de hombres pasaban por delante de la ventana y otros se habian detenido en los alrededores.
-¿pero que...?-
Para el final:
Y si os preguntais el porque del pokerap echadle la culpa a este video:
http://youtu.be/WVo4b0TcWEY
domingo, 2 de octubre de 2011
El Nuevo Mundo (IV)
Una de las multiples constantes que tiene el universo y que a una escala que va de lo normalito, lo mas mundano y chabacano a lo mas grande, y cuando uno hace referencia a lo mas grande no lo hace para mentar a una ballena o al estado de Texas,no, se mentan estrellas de esas supermasivas del tamaño de canis mayoris, lo rige todo de una manera no muy tiranica es la gravedad. Los manzanos comprendian ese concepto mucho antes de que lo hicieran otras especies animales, a las cuales les llevo siglos darse cuenta de lo que se cuece cuando algo es muy grande y esta en el vacio.
Digamos que algunas personas son un tanto reacias a obedecer lo que la gravedad tenga que decir acerca de contravenirla. En realidad es bastante debilucha, por eso nadie le hace mas caso del que se le hace a una piedra ¿o acaso las piedras se quejan cuando son cogidas? un verdadero enigma como tantos otros que quedaran sin resolver por años hasta que desvien fondos para su estudio.
Una de esas personas que obvian a la gravedad trataba de usar esa ventaja frente a semejante fuerza para intentar salir de un pozo. No uno de esos metaforicos en los que caes cuando las cosas van mal, no. Realmente, era un pozo bastante literal de unos cinco metros de profundidad por uno y medio de anchura. Dentro de el un joven llevaba unos cuantos intentos fallidos de escape.
La frustracion era palpable. Saltaba, trepaba y se caia. Repetia la operacion una y otra vez.
-¡maldita mierda de pozo!-gritaba con frustracion.
Habia gritado mucho antes pidiendo ayuda sin obtener mas respuesta que el silencio y que una planta de esas que vevian te le reprimiera por semejante escandalo. A esas plantas solo les molesta dos cosas: los gritos y las tasas aduaneras cada vez mas abusivas impuestas al comercio del te por el Dominio Riminé. El Dominio se estaba ganando un terrible enemigo sin darse cuenta.
El chico se preperaba para otro intento mas.
-vamos Lucas, tio eres el mejor-
Dio una palmada, se golpeo los muslos con las manos para darse animo y dio un salto contra una pared. Se apoyo en ella. Salto a la otra pared para coger impulso y logro agarrarse a la otra tras el ultimo salto. Habia hecho ya tres metros y solo tenia que escalar el par que le quedaba.
-esto es lo que hacen horas y horas de gimnasio-decia esclando poco a poco hasta que la gravedad decidio vengarse aliandose con unas piedras con un sentido del humor tan desarrollado que consideraban como algo hilarante las caidas ajenas, mas si ellas mismas las provocaban.
Una caida de tres metros suele ligeramente mas dolorosa que una de dos y mucho mas que una de un metro. Tambien, el dolor y la gravedad del golpe no es la misma segun se caiga. No es lo mismo caerse de culo y romperse el coxis para partirse literalmente de risa que caerse de cabeza y comprobar de primera mano si algo mas alla del craneo humano. Otra posibilidad mas inquietante es caer de pie y romperse una pierna o esguinzarte un pie. Esa era la opcion que el cuerpo de Lucas habia elegido. Sin embargo, una ventolera se levanto inesperadamente bajo el, y mas inesperadamente aun, freno su caida en vez de sacarlo del atolladero. Las fuerzas magicas que maquinan entre las sombras estas cosas suelen ser bastante retorcidas.
Cayo sin mas en el suelo que su propia incredulidad. Con las piernas abiertas y apoyando sus brazos hacia atras miro hacia el cielo. Antes de soltar un grito de frustracion dos dagas cayeron entre sus piernas. El impacto de ver dos dagas posiblemente muy afiladas hizo que el chico se arrimase tanto a una de las paredes del pozo que esta empezo a pensar si no querria algo mas que una deficiente proteccion contra lo desconocido.
-¿¡como pueden caer del cielo dos...dos cuchillos¡?-grito señalando a las armas-¡esto es de locos, tio!-
-¿se refiere a mi cuando me llama "tio" querida?-dijo una voz masculina.
-quien sabe. Parece un poco alterado por nuestra aparicion-dijo otra femenina.
-deberiamos de haberle avisado con antelacion, no se unos ruidos...¡incluso una fanfarria para nuestra introduccion!-
-¡eso es estupendo amor!-
Lucas miraba a todas partes pero no veia a nadie.
-creo...creo que me estoy volviendo loco...-dijo.
-vamos hombre, ata cabos. ¿Dos dagas caen del cielo y de repente te vuelves loco? ¡venga!-dijo la voz masculina.
-seria peor pensar que dos cuchillos me estan hablando ¿no?-dijo Lucas con indignacion-lo unico en lo que deberia pensar es en salir de este jodido lugar-
-si te preocupa el que dos "cuchillos" te hablen ¿no deberias de preocuparte por ser capaz de escalar sin ayuda unos tres metros a base de saltos de pared a pared?-dijo la voz femenina.
-quizas sea un mono y no se a dado cuenta-dijo la masculina.
Dandoles la espalda y de pie, el chico estaba a punto de atravesar el limite entre estar dentro o fuera de sus casillas.
-¡¡no etoy para tonterias. Quiero salir de aqui de una puta vez!!-
-tranquilo fierecilla-dijo la voz masculia-llamame Adamans. Ella es Almaz-
-encantada-dijo la voz femenina-y si quieres salir de aqui porque no nos usas para escalar ¿eh? con nosotros dos y tu agilidad no te deberia costar.
Unos segundos bastaron para que el chico recogiera las dagas y repitiera el proceso anterior. Esta vez gracias a los puñales podia sujetarse mejor y llego a la cima del pozo.
-¡por fin!-dijo Lucas emocionado.
Pero un tal Murphy un dia, quizas por una situacion similar, enuncio una ley sobre la posible perversibilidad de la naturaleza. En este mundo lo era realmente. Al clavar una de las dagas en la tierra de la superficio del pozo, esta, se deslizo haciendo que el chico volviera a caer pero de una altura de cinco metros. Sin embargo, una mano salvadora logro cogerle in extremis por una muñeca sujetandolo.
-¡Sujetate, chaval!-dijo el salvador de Lucas.
-¡no me sueltes!-
El chico agarro con el otro brazo a Lucas y de un solo impulso logro sacarlo, salvandole de un buen golpe.
-gracias...muchas gracias-dijo Lucas jadeando tirado en el suelo.
-no hay de que-
El chico permanecia de pie y le tendio la mano a Lucas para ayudarle a levantarse.
-me llamo Steven-
-Lucas, encantadisimo de conocerte en estas circunstancias-
Esta es la chachimolongui cancion que inspiro a Lucas:
Y esta otra la de Steven:
Digamos que algunas personas son un tanto reacias a obedecer lo que la gravedad tenga que decir acerca de contravenirla. En realidad es bastante debilucha, por eso nadie le hace mas caso del que se le hace a una piedra ¿o acaso las piedras se quejan cuando son cogidas? un verdadero enigma como tantos otros que quedaran sin resolver por años hasta que desvien fondos para su estudio.
Una de esas personas que obvian a la gravedad trataba de usar esa ventaja frente a semejante fuerza para intentar salir de un pozo. No uno de esos metaforicos en los que caes cuando las cosas van mal, no. Realmente, era un pozo bastante literal de unos cinco metros de profundidad por uno y medio de anchura. Dentro de el un joven llevaba unos cuantos intentos fallidos de escape.
La frustracion era palpable. Saltaba, trepaba y se caia. Repetia la operacion una y otra vez.
-¡maldita mierda de pozo!-gritaba con frustracion.
Habia gritado mucho antes pidiendo ayuda sin obtener mas respuesta que el silencio y que una planta de esas que vevian te le reprimiera por semejante escandalo. A esas plantas solo les molesta dos cosas: los gritos y las tasas aduaneras cada vez mas abusivas impuestas al comercio del te por el Dominio Riminé. El Dominio se estaba ganando un terrible enemigo sin darse cuenta.
El chico se preperaba para otro intento mas.
-vamos Lucas, tio eres el mejor-
Dio una palmada, se golpeo los muslos con las manos para darse animo y dio un salto contra una pared. Se apoyo en ella. Salto a la otra pared para coger impulso y logro agarrarse a la otra tras el ultimo salto. Habia hecho ya tres metros y solo tenia que escalar el par que le quedaba.
-esto es lo que hacen horas y horas de gimnasio-decia esclando poco a poco hasta que la gravedad decidio vengarse aliandose con unas piedras con un sentido del humor tan desarrollado que consideraban como algo hilarante las caidas ajenas, mas si ellas mismas las provocaban.
Una caida de tres metros suele ligeramente mas dolorosa que una de dos y mucho mas que una de un metro. Tambien, el dolor y la gravedad del golpe no es la misma segun se caiga. No es lo mismo caerse de culo y romperse el coxis para partirse literalmente de risa que caerse de cabeza y comprobar de primera mano si algo mas alla del craneo humano. Otra posibilidad mas inquietante es caer de pie y romperse una pierna o esguinzarte un pie. Esa era la opcion que el cuerpo de Lucas habia elegido. Sin embargo, una ventolera se levanto inesperadamente bajo el, y mas inesperadamente aun, freno su caida en vez de sacarlo del atolladero. Las fuerzas magicas que maquinan entre las sombras estas cosas suelen ser bastante retorcidas.
Cayo sin mas en el suelo que su propia incredulidad. Con las piernas abiertas y apoyando sus brazos hacia atras miro hacia el cielo. Antes de soltar un grito de frustracion dos dagas cayeron entre sus piernas. El impacto de ver dos dagas posiblemente muy afiladas hizo que el chico se arrimase tanto a una de las paredes del pozo que esta empezo a pensar si no querria algo mas que una deficiente proteccion contra lo desconocido.
-¿¡como pueden caer del cielo dos...dos cuchillos¡?-grito señalando a las armas-¡esto es de locos, tio!-
-¿se refiere a mi cuando me llama "tio" querida?-dijo una voz masculina.
-quien sabe. Parece un poco alterado por nuestra aparicion-dijo otra femenina.
-deberiamos de haberle avisado con antelacion, no se unos ruidos...¡incluso una fanfarria para nuestra introduccion!-
-¡eso es estupendo amor!-
Lucas miraba a todas partes pero no veia a nadie.
-creo...creo que me estoy volviendo loco...-dijo.
-vamos hombre, ata cabos. ¿Dos dagas caen del cielo y de repente te vuelves loco? ¡venga!-dijo la voz masculina.
-seria peor pensar que dos cuchillos me estan hablando ¿no?-dijo Lucas con indignacion-lo unico en lo que deberia pensar es en salir de este jodido lugar-
-si te preocupa el que dos "cuchillos" te hablen ¿no deberias de preocuparte por ser capaz de escalar sin ayuda unos tres metros a base de saltos de pared a pared?-dijo la voz femenina.
-quizas sea un mono y no se a dado cuenta-dijo la masculina.
Dandoles la espalda y de pie, el chico estaba a punto de atravesar el limite entre estar dentro o fuera de sus casillas.
-¡¡no etoy para tonterias. Quiero salir de aqui de una puta vez!!-
-tranquilo fierecilla-dijo la voz masculia-llamame Adamans. Ella es Almaz-
-encantada-dijo la voz femenina-y si quieres salir de aqui porque no nos usas para escalar ¿eh? con nosotros dos y tu agilidad no te deberia costar.
Unos segundos bastaron para que el chico recogiera las dagas y repitiera el proceso anterior. Esta vez gracias a los puñales podia sujetarse mejor y llego a la cima del pozo.
-¡por fin!-dijo Lucas emocionado.
Pero un tal Murphy un dia, quizas por una situacion similar, enuncio una ley sobre la posible perversibilidad de la naturaleza. En este mundo lo era realmente. Al clavar una de las dagas en la tierra de la superficio del pozo, esta, se deslizo haciendo que el chico volviera a caer pero de una altura de cinco metros. Sin embargo, una mano salvadora logro cogerle in extremis por una muñeca sujetandolo.
-¡Sujetate, chaval!-dijo el salvador de Lucas.
-¡no me sueltes!-
El chico agarro con el otro brazo a Lucas y de un solo impulso logro sacarlo, salvandole de un buen golpe.
-gracias...muchas gracias-dijo Lucas jadeando tirado en el suelo.
-no hay de que-
El chico permanecia de pie y le tendio la mano a Lucas para ayudarle a levantarse.
-me llamo Steven-
-Lucas, encantadisimo de conocerte en estas circunstancias-
Esta es la chachimolongui cancion que inspiro a Lucas:
Y esta otra la de Steven:
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