domingo, 23 de octubre de 2011

El Nuevo Mundo (VI)

Alli estaba, la luz que atravesaba la destrozada ventana a su espalda dibuja su silueta sobre un suelo polvoriento. Parecia que la luz le quisiera esquivar. Su rostro estaba en la penumbra y se encontraba sentado. Una pierna estirada, otra flexionada. Un brazo sobre la pierna flexionada, el otro rascando su alicaida cabellera. El polvo, en un decidido acto de rebeldia frente a la desidia que representaba el estar quito cubriendo una vieja viga de madera, se dejo caer perezoso al suelo. Diminutas arañas correteaban por aqui y por alla con cierto nerviosismo. demasiado ruido para sus diminutas y atareadas vidas.
El, sin embargo, no tenia pensado moverse del lugar donde reposaba, al menos en los proximos minutos. Repasaba mentalmente, una y otra vez, los sucesos ocurridos unos instantes antes. Era un dia bastante malo, se habia levntado muy temprano para buscar comida, unas bayas de un bonito color rojo que, a juzgar por como las devoraba una especie de cerbatillo de color verde anaranjado, no podian ser venenosas. Quizas solo volverian la piel de colores extraños, pero eso estaba por demostrarse aun. Luego empezaron las cosas extrañas. Un grupo numeroso de personas, unas cien o quizas mas, habian decidido parar frente a la antigua posada y habian ocupado los alrededores. Gente que vestia de la misma manera, casacas de color azul con una especie de leon dorado bordado en los hombros, una camisa tambien azul que se abrochaba al lado derecho, pantalones azules y botas negras de caña alta. Solo por eso podrian haber sido perfectamente soldados. Aun asi que cada uno llevara un petate y en un fusil con una espada disipo cualquier duda.
Instantes despues se sentaba donde permanecia desde hacia rato. Un hecho de sobra conocido por todos aquellos que han pasado por situaciones difiles, complejas, absurdas y en este caso fantasticas, sabe que las cosas siempre pueden ponerse peor. Mucho peor y de maneras muy retorcidas. El chico escucho un sonido que venia del otro lado de la ventana. Miro y hay estaba el otro.
Sin embargo, antes de pasar a los hechos futuros, desvelar la cantidad de soldados que iban a resultar heridos en varias refriegas no simultaneas y ver cual de nuestros cuatro perdidos amigos recibe dos disparos, conviene retrotraernos unos minutos en el pasado.

Hace unos diez minutos escasos...

Elisabeth no cabia en su asombro. Habia personas frente al edificio en ruinas, personas de carne y hueso. Sin embargo, pronto surgio la pregunta ¿donde estaban Virginia y los dos chicos?
-Vale, la situacion no ha sido de lo mas normal desde que estoy en este...¿nuevo mundo? pero la gente no se tiende a esfumar en el aire-
-Se fueron hace una hora, mas o menos-dijo Okami, la parlanchina vara de la chica.
-Genial eso confirma que me han abandonado. Maldita Virginia, siempre hace lo mismo con...-
-Mencionaron el ir a buscar comida-intervino la vara para evitar los desvarios de su ama.
-oh...¿y esa gente de hay fuera?-
-Hum...diria algo pero estoy en el suelo...-
Procedio a levantar la vara y comicamente miro por la ventana junto al objeto.
-Parecen soldados-dijo finalmente Okami.
-¡bien! seguro que nos ayudan-
Se dispuso a salir con toda la buena intencion que podia tener una persona hacia un gran grupo de personas desconocidas en un lugar desconocido y sintio un placaje. Okami salio volando por el susto de su propietaria al ver a Steven abalanzandose sobre ella.
- que pensabas hacer ¿eh?-dijo en voz baja.
-pedir ayuda a esa gente hasta que me has tirado al suelo...tu-dijo Elisabeth con un tono de voz totalmente normal y perfectamente audible desde el exterior.
-habla mas bajo o nos escucharan-
-ni que nos fueran a pasar a cuchillo...es verdad, no se como os llamais tu y el otro-
-¿y si dejamos las presentaciones para un momento menos tenso?-
-no entiendo por que no podemos ir y hablar con ellos-
-mira-se acercaron a la ventana-¿ves esa especie de camiones que tienen alli al fondo?-
La chica los vio, estaban flanqueados por soldados haciendo lo que parecia una guardia con sus rifles en la mano, asi que debian tener cierta importancia.
-¿que pasa con ellos?-
-llevan prisioneros-
-¿nosotros somos su enemigo?-
-¿hablarias y pedirias ayuda a una persona con un arma a la que no conoces de nada?-
-quizas lo hagan-
-no tienen pinta de ser los cascos azules-
-entonces ¿que ha...-
Un grito interrumpio a Elisabeth quien reconocio en seguida la voz. Parecia que Virginia habia tenido la misma idea y la habian cogido.
-y alli esta la confirmacion de mis sospechas...¿donde esta Lucas?-
-¡tengo que ayudarla!-grito Elisabeth con desesperacion.
Al instantes se levanto y se lanzo contra el umbral de la entrada a la habitacion. Steven no tuvo tiempo de agarrarla pero pudo ver como unos soldados la atrapaban, parecia que les habian oido y se disponian a mirar en el interior de lo que quedaba en pie del edificio.
-¡la madre que la trajo...!-
Steven se sento al lado opuesto de la habitacion, tras la puerta y bajo una ventana por la que entraba la luz del sol. Esperaba que si alguien entraba tuviera el suficiente tiempo como para noquearla. Contaba para tal efecto con estar tras la puerta y con el sol que incidia directamente sobre esta.

Segundos despues...

-hey, Steve ¿que hacemos ahora?-
Steven se tomo su tiempo para contestar, no era un buen dia y tenia una mala tendencia a perder con facilidad los estribos.
-bueno-dijo lentamente-estoy dudando entre salir corriendo en direccion opuesta a la vuestra y alla vosotros con vuestra vida o...pedir a esos señores uniformados que me dejen cargarme a ese par de bobas antes de lo que sea que han pensado hacerles-
-tio...deberiamos salvarlas, estan muy buenas-
-oh, seguro que se sentiran muy alagadas, si las rescatamos y tu les dices que lo hiciste por estar buenas. Eres un genio-
-¿las salvamos o no?-
-odio que me incluyas en esa ecuacion...-decia viendo caer el polvo. Parecia que los tipos uniformados estaban moviendose, estarian peinando la zona y no tardarian en entrar.
Hubo un largo silencio que cayo como una losa sobre Lucas. Necesitaba a su nuevo amigo para planear algo. Deberia convencerle.
-seguro que estaran muy agradecidas tras ayudarlas, lo haria yo solo pero quiero demostrarte que soy un tio genial-dijo fanfarroneando. Realmente no tenia intencion de compartir nada.
-eres un as de la negociacion-
-¿eso es un si? ¿las rescataremos?-
-que remedio...-hizo una pausa para enfatizar el dramatismo de la decision que estaba por tomar-lo haremos asi: tu centrate en ir a donde las retienen y haz jaleo, despistalos para que no sepan cuantos somos. Jugamos con el factor sorpresa de nuestro lado. Eso si, se todo lo sigiloso que puedas y aun mas rapido-
-esta bien, haria un plan mejor pero tu te empeñas en ser el lider del equipo-
-claro...por mi parte, montare jaleo delante del edificio para distraer al mayor numero de tipos-
Lucas empezo a alejarse pero Steven lo llamo con el tono de voz mas bajo que pudo, al no haber respuesta opto por lanzar una piedra a la cabeza de su amigo.
-y llevale este palo largo a la del pelo castaño, se le cayo y parece haberlo olvidado con tanta carrera y ansias de ser una superheroina-
El chico la cogio y se lanzo hacia uno matorrales cercanos mientras se alejaba.
-haga usted algo y salga con vida junto a una niña impulsiva, una niña con menos luces que una cueva dentro de un tunel de noche y un fanfarron que se las da de duro-Steven se levanto con desgana cogiendo sus armas- añada ademas a la receta tu maldita insistencia en que no les deje tirados y tendremos una bonita refriega contra un numero indeterminado de lo que, a priori, son soldados sacados de algun momento entre las Guerras Napoleonicas y la Gran Guerra. Y si, sigo pensando que esperar a que entren es la mejor situacion pero claro a ti te gustan las peleas mas que a un tonto un lapiz-

Por su lado Elisabeth no paraba de patalear, morder, ejecutar dolorosos cascanueces y en resumen, imitar a una anguila en su capacidad de escurrirse de cualquier mano. Los tipos uniformados estaban mas que artos de la dichosa chica, la otra era mas llevadera aunque no dejaba de gritar de una manera muy estridente, hasta los pajaros huian.
-¡malditos rebeldes!-gritaba un soldado que habia recibido el ultimo mordisco de la chica de pelo castaño.
-eso te pasa por meterte conmigo ¿te crees que estoy indefensa? vamos Okami-se produjo un incomodo silencio ante la espectacion de los soldados. No paso nada de relevancia.
-esto...Eli, creo que has dejado la vara en la casa donde dormimos-
La cara de Elisabeth, muy acostumbrada en los ultimos tiempos a adoptar posiciones un tanto extrañas, se convirtio en avatar de la perplejidad.
-vaya...jeje-
Trato de correr aprovechando la confusion del momento pero un tipo la atrapo. Este era distinto al resto. Lo mas significativo es que llevaba una capa escarlata, un gorro puesto de lado con una pluma blaca y un gran numero de condecoraciones en el pecho.
-¡Coronel Everling!-gritaron los soldados al ver a su superior.
La chica habia sido sujetada por un brazo y de un brusco gesto el coronel la lanzo contra un soldado.
-Salvo que os pongais a jugar con las muchachas, algo que como sabeis no tolero, metedlas en los camiones junto a los otros rebeldes. No es conveniente permanecer mucho mas en un espacio tan abierto-
El coronel se dirigio a los camiones. Uno habia sufrido una averia, un humo negro salia del motor en la parte delantera del vehiculo. Unos soldados se encargaban afanosamente de reparar el vehiculo tan rapido como les fuera posible, algo a lo que no ayuda la presencia del lider del regimiento.
Sin embargo, el coronel poco se mantuvo en ese lugar pues los gritos y el movimiento provinientes del edificio en ruinas habia llamado su atencion. No podia dejar a sus propios hombres sin su supervision ni un segundo ¿que narices estarian haciendo? se preguntaba a si mismo cuando vio uno de los suyos salir por una ventana. Su cara, pese a un poquito de sangre, reflejaba a partes iguales estupefaccion, sorpresa, dolor y cierto grado de sopor.


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