La mansion no era gran cosa, sin duda en otro tiempo lo hubiera sido pero no en la actualidad. Algún personaje rico en un alarde de excentricidad la había mandado construir en lo mas profundo del bosque que circundaba Solfed, con eso se ganaba muchísima intimidad, protección y cuchicheos por parte de las marujas del lugar. Steven hacia bastante que no podía ver nada, una venda le cubria los ojos y unas cuerdas le ataban de pies y manos a una silla. No sabia donde estaba pero lo que era seguro es que había sido secuestrado.
Lo retenian en una habitación del trastero al cual se llegaba por una trampilla. Se mantenía tranquilo ¿Qué otra podía hacer?
-esto…-dijo sin convicción- ¿hay alguien ahí?-
-no-respondio una voz aguda.
-entonces ¿hablo con el aire?-
-callate-
-necesitaria ir al baño con cierta urgencia-
-haztelo encima-
-eso no seria muy decoroso por mi parte, muchos por la tuya. Menudos anfitriones-
-¡hacemos lo que podemos! Este lugar no es un paraíso pero tenemos baño-
-eso es interesante, yo lo necesito-
-si te llevase te escaparas con toda seguridad y Tic me volverá a gritar-
-¿ese es tu jefe?-
-mas o menos-
El chico que apareció ante los deslumbrados ojos de Steven no parecía excesivamente malvado. Pequeño de estatura, con manchas aquí y alla, ojos marrones y el pelo alborotado, su ropa estaba en muchas partes hecha girones.
-hola-dijo Steven-al final, no eres el aire-
-me llaman Tuc, Pequeño Tuc-dijo rascandose debajo de la nariz-si llevo al baño ¿no te escaparas?-
-¿escapar? No, claro que no-sonrio conciliadoramente.
Por lo que pudo ver el niño no era tan tonto como parecía al tomar la precaucion de llevarlo atado. Unos cuantos pasillos mohosos después llegaron a un destartalado baño al que Steven entro. Antes el niño le desato las manos pero dejo la puerta abierta, apuntándole a la espalda con un rifle tan grande como el mismo.
-no hace falta que me apuntes, no me escapare, te lo prometo-
-si fueses el primero que dice eso quizás te haría caso, por desgracia no lo eres-
Una verdadera lastima, pensó Steven. No era lo suficientemente malvado como para tumbar a un niño y menos a uno con un rifle, lo que pudiera pasar en el proceso de huida era impredecible. Niño mas arma cargada igual a desastre pensó y Charlton Heston. A menos que…
-¡niño detrás de ti, es un teletubi!-
-¿Qué?-dijo girándose Tuc por lo que dejo de apuntar.
De un empujon el secuestrado salió corriendo como alma que lleva el diablo. El niño, una vez repuesto y preguntándose que narices era esa cosa violeta de la pared que había intentado abrazarle antes de recibir un balazo en el pecho, disparo al fugitivo sin dar ni una vez.
-¡mierda el jefe me va a matar!-
Corrió escaleras abajo, por pasillos enormes y ternos, subió escaleras, se pregunto a si mismo si aquella casa tendría salida y un brazo se interpuso entre su cuello y el camino que este debería seguir. Acabo con sus huesos doloridos en el suelo y después de vuelta en el desván.
-la banda de Tic…buenos para nada, forajidos, traidores irredentos, desertores, anarquistas libre pensadores…lo mejor de cada casa y lo peor de cada familia se juntan en esa banda de infames. No son los mejores, mas quisieran serlo, pero dan la talla cuando están todos.
> ¿Cuántos eran la ultima vez? ¿mas de una centena? Ante semejante cantidad, alguno tiene que llegar a hacer algo. Además tratar con ellos es complejo, no podrían haber escogido peor lugar para colocar su base. ¡aquí al lado de Solfed, territorio neutral y casi sagrado¡ si entras con una pequeña tropa alguien puede declararte la guerra, si incendias medio bosque, que los dioses te guarden de incinerar alguna de esas plantas bebedoras de té. Es una verdadera locura. Nunca entenderé los motivos que llevaron a ese loco a meterse entre nosotros, el Dominio y todo lo que pase por su “territorio”. Es absurdo. Les vapuleamos, los espantamos, dividimos y separamos pero se juntan como la gotas en un charco. ¡y crecen! Siempre hay gente dispuesta a vivir en plena naturaleza y dedicar su vida al pillaje, el bandidaje mas indómito, a la juerga sin control y una pequeña paliza de vez en cuando. ¡inaudito! Pero hay que reconocer que esos chicos son valientes y cabezotas muy cabezotas. Y su líder…¡su líder, ese estúpido que cree que se las sabe todas! Va por aquí y por alla como si fuera el rey. No le entenderé jamás…-
Cuando Steven recobro el conocimiento vio frente a el un hombre con las manos en los bolsillos de un pantalón marron un tanto ensuciado. Barba negra bastante descuidada, melena negra llena de rizos, fornido y moreno. Apenas se le veian los hombros. En conjunto su aspecto parecía esforzarse en dar miedo pero era mas bien una caricatura. Llevaba una casaca casi negra hecha andrajos sobre los hombros con bordados dorados en los hombros. Su cara reflejaba bastante desidia y los dos gorilas que le flanqueaban hacían honor a su forma, no por la cantidad de vello corporal sino por la largura y anchura de los brazos.
-buenos días-dijo con educación Steven pero seguía mareado por el golpe de antes.
-nos ha salido educado el picha corta-dijo el de la casaca y todos rieron- Johan aun se esta partiendo desde anoche, salvo por lo de arruinarle el pantalón, era recién robado. ¿A dónde pretendías ir?-
-si le tuviera delante le pediría disculpas-
-no me cabe la menor duda de que lo harias chaval. Pero hay una cosa que no me cuadra de ti-se meso la barba-no tienes pinta de ir con Sraz y su panda de justicieros-
-de hecho, iba con el y dos de sus lugartenientes camino de Solfed. ¿seria una imprudencia pedir que me llevara con el y mis amigos?-
Escalofríos y tics recorrieron el cuerpo del barbado hombre frente a Steven, Tuc se apresuro en salir corriendo del lugar y los dos gorilas se taparon, uno los ojos y otro los oídos. Quizás en otro lugar un tercero se tapara la boca.
-jefe, esta vez la hemos hecho buena-dijo un gorila-si esa…-
-¡a callar! Seguro que es un farol ¿verdad?-
-no lo creo, ahora me estarán buscando y a juzgar por su reaccion ellos ya estarán viniendo. Tuc parecía muy apurado-
El hombre trago saliva y se aclaro la garganta.
-por si ese renacuajo no llego aun, avisad a todo el mundo. El justiciero y…y…-
Sucesivos tics no le dejaban hablar, parecía haber algo que no quería pronunciar pese a sus esfuerzos.
-entonces-dijo Steven-¿me vais a soltar?-
-de eso nada, al menos serviras de moneda de cambio-se dio media vuelta para poner una mano sobre uno de los gorilas- Herber, vigilale, si se mueve siéntalo de manera que no haga nada-
-eso esta hecho jefe-dijo el gorila restallando los sus peludas manos.
Al empezar a bajar por la trampilla el otro gorila pregunto a su jefe.
-estamos muertos, ¿verdad?-
-habrá que esperar a ver…-
Frente a frente, Steven y el hombre se miraron.
-¿te gusta la magia?-pregunto Steven.
-¿Por qué? ¿eres mago?-
-quizas pero no como los de aquí, no tiro bolas de fuego-
-menudo mago de pacotilla estas hecho si no haces ni lo básico-
-hago cosas mas espectaculares, en mi pueblo soy el mejor en lo mio, no por nada me llaman Houdini-
-paparruchas, no hay magia mas impresionante que la del fuego, chisporroteos y colores por todas partes-
-seguro que te encanta todo lo que brilla-murmuro el chico-pero mira esto-elevo una mano-nada por aquí-elevo la otra-y nada por aca ¿a que es sorprendente?-
-si… ¿Cómo…? ¡espera un mo…!-
Indignado el gorila callo de bruces al suelo de una patada. Su cara se había quedado congelada en una mueca contradictoria de sorpresa, ingenuidad, ira y alegría. Con sigilo Steven se acerco a la ventana y miro por ella: nadie. Perfecto, seguramente que solo fuera un pequeño grupo de ladrones, nada serio. Luego lamentaría sus palabras pues al quitarse de la ventana mas de una docena de hombres pasaron corriendo armados.
-no hay nada peor que ser atrapado por ellos. Son como una bandada de pajaros, a donde va uno van todos. Si uno corre a la derecha, todos le imitan. Parecen tener una mente colectiva llena de un vacio tremendo, si eso es posible. Van de aquí alla tratando de asaltar pueblos ¡pero no lo consiguen! ¿Organización? No conocen su significado y si logran algo es solo suerte.
>¿su líder? Un maldito necio. Cree que tiene carisma, saber estar, que es apuesto, inteligente y estratega. Pero solo hace el ridículo, incluso usa ese tono grave de voz para hacer creer que es valiente. ¿lo es? ¡ni mucho menos! Solo es un cobarde, un cordero con piel de lobo que intenta asustar a los suyos. Lo peor, lo que mas descolocaría a cualquiera es que lo logra. Todos le adoran en su banda, lo ven como un ejemplo a seguir y los niños dicen querer ser como el de mayor ¿Qué será de Salduvia con una miríada de inútiles? Es un desastre, una hecatombe, un tifón humanoide que destruye indirectamente cualquier lugar, toda destrucción es un efecto colateral de sus correrías. Solo hay que ver el dia que intento atacar Ravinica. Corriendo de aquí a alla lo único que hizo es que arrasaramos el barrio noble por completo…y lo ve como una estúpida victoria suya. Es un obstáculo para todo lo bueno de Salduvia.
Cansado de recorrer el vasto edificio Steven se paro a tomar aire. Frente a el había tres pasillos uno a derecha, otro a izquierda y el ultimo al frente. No sabia cualquier coger, algo le decía que acabaría mas perdido de lo que estaba. ¿acaso seria una treta de esa panda de desarrapados? Seguro que la mansión era un laberinto de intrincados pasillos que daban vueltas hacia a la nada o a donde ellos querían. Pensó que debería andar con cuidado y escogió el camino de la derecha.
-¿has oído algo Ludwig?-dijo un miembro de la banda de Tic saliendo del pasillo de la derecha.
-no, nada fuera de lo normal, Isaac-dijo otro saliendo de la izquierda.
-¿has escuchado tu algo, Leslie?-
Una trampilla del techo se abrió saliendo de ella una cabeza boca abajo, su pelo colgaba y se mecia por el viento.
-nada extraño, solo las ratas moverse por todas partes-
-quizas Maximilian… ¡eh, Maximilian!-
Una trampilla se abrió en el suelo y apareció un chico rubio con cara de pocos amigos.
-¿a que viene tano jaleo? ¿Nos atacan u os habeis vuelto locos?-
-¿has escuchado algo raro?-
-¡a vosotros gritar!-cerro la trampilla de golpe y los demás siguieron patrullando como si nada.
Es algo sabido por todos aquellos estudiosos de la vida que esta te depara sorpresas, varias canciones fueron compuestas en su momento para conmemorar el hecho. Unas son buenas, otras no tanto y algunas careces de gracia para el que las recibes. Son simples: un dia vas por un pasillo, acelerado pues la situación no es ni de lejos la ideal, piensas en la salida y en vez de eso el azar te sorprende con unas cincuenta personas caminando por un estrecho pasillo. La impresión inicial se pasa pronto, como si nada, pero la pregunta no tarda en aparecer con insistencia.
-tantas personas, en una casa vieja, en uno de sus mas destartalados pasillos, embutidos pero avanzando, con rifles cada cuatro hombre y cara de pocos amigos… ¿Cómo narices respira el del centro?-pregunto Steven con las manos en la cabeza.
Como un banco de peces en plena mar, los cincuenta se giraron al unisono y gritaron:
-¡alli esta!-
Otra duda puede asaltar a algunas mentes despiertas o expertos en arquitectura ¿Por qué no se han quedado sordos? La respuesta entrara a formar parte de esas preguntas sin respuesta que atormentan a la humanidad. A Steven solo le quedaba la opción de correr por su vida o quedarse a ver como se levantaba la estampida que le perseguía. Doblo esquinas, atravesó vestíbulos, habitaciones, terrazas, sotanos y al girar tras pasar una puerta grito. No era para menos otro grupo de no menos de 30 personas le miraban taciturnamente pero empezaron a gritar. Realmente eran buenos imitando. Un grito del chico era seguido por un coro de cuarenta, las alimañas de la mansión preparaban sus petates, esto era el colmo de la insolaridad vecinal.
Toda la estructura temblaba y fuera se veía la casa moverse para todos lados. El hombre de antes, Tuc y el otro gorila, junto a mas de un centenar de personas de distinta índole observaban el espectáculo.
-menudo jaleo que monta el picha corta-dijo uno de la multitud.
-a este paso nos va a tirar el cuartel general abajo-dijo su jefe-deberiamos de haberlo dejado fuera. Recuérdamelo para la próxima Tuc-
El niño asintió cuando una parte de la fachada principal se caia pesadamente. El grupo de las cien personas salió por patas quedando su jefe, el niño y el gorila justo en el hueco de una ventana. Eran unos valientes y lo sabían.
-si vosotros también os habeis meado en los pantalones, por mi parte no lo sabra nadie y quedaremos como héroes-dijo el jefe.
-trato hecho-respondieron tiritando de miedo el niño y el gorila.
Cuando el jefe se giro pudo ver como se había formado un pasillo entre el grupo. Uno de los suyos avanzaba con la cara cosida a golpes.
-¿Qué a pasado, Schneider?-
-han…han…-se desplomo, su líder se acerco y le sujeto la cabeza-esa mujer…ha vuelto-
Tic se levanto pesadamente dejando a su hombre en el suelo. Su semblante era sombrio, igual que el de los suyos. Sintió una brisa en sus pies y vio como un maniatado y amordazado Steven caia a sus pies.
-¿estais preparados?-pregunto Tic viendo a sus esbirros asentir-bien, demostrmosle a ese héroe de pacotilla lo que valemos y esa…esa…-
No podía decirlo el miedo era muy grande.
-en defintiva, amigo mio, solo son una panda de cobardes movidos por la inercia del anterior en el grupo, y al primero, lo mueve una brisa de aire no muy fuerte. Inútiles-
-capitan-dijo Dione-lleva hablando todo el rato solo, hemos aplastado sus vigias y seguro que ya saben que estamos aquí…¿Por qué se empeña en tratar de romper la cuarta pared?-
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