Efectivamente Tic no tardo mucho en enviar a mas de sus hombres. Una docena de personas salieron de los limites de la mansión internándose en el bosque. Unos llevaban fusiles y otros espadas, las balas estaban contadas pero los enemigos parecían ser dos. Les conocían bien, demasiado bien. La mujer gustaba de las emboscabas y de la tortura tanto mental como física. Era rápida y sigilosa a partes iguales.
-¿estaran bien jefe?-dijo Tuc-la ultima vez…-
-si, la ultima vez…pero esta no llegaran siquiera aquí, todo esta lleno de trampas…incluso lo están las propias trampas-
Riéndose a carcajadas corrió hacia la mansión dejando a uno de sus gorilas al mando de los que esperaban frente a la casa. Se resguardo en una habitación especialmente diseñada: aislada del resto del edificio, insonorizada, con viveres para varios días y suficiente entretenimiento como para aburrirse, se tumbo en un sillón y respiro aliviado.
-esa bruja no podrá hacerme absolutamente nada aquí porque tendrá que atravesar el bosque lleno de trampas, a mis hombres y la casa…-por un momento recapacito, rumio la información de su cerebro y un escalofrio recorrio su espalda-eso es lo que hicieron la ultima vez…-
Bastante lejos aun de la mansión, Dione y Sraz caminaban con total seguridad. Una senda muy marcada discurria frente al bosque. La chica camina frente a su superior, a paso ligero y firme, sin prestar atención a nada. Debían rescatar a Steven.
-ya es mala suerte que atraparan a uno de los niños-dijo Sraz- si hubieras sido tu o Henry hubierais estado de vuelta a las pocas horas-
-me encanta su confianza en nuestras capacidades-dijo la chica sin inmutarse- pero ¿y si descubrieran que el chico podría ser un arma potencial?-
-¿Quién? ¿Tic?-el capitán empezó a reírse- nunca ataria los cabos, ni aunque discurriera el por que de que yo en persona vaya a por él, si es que sabe que estoy aquí-
-es mas que posible que lo sepa-
-mejor, asi no se sorprenderá cuando me vea-
Ambos se agacharon a la vez, un tronco de árbol enorme, salio desde el frente para luego volver desde la espalda. El capitán estiro un brazo hacia atrás y paro el árbol sin gran esfuerzo.
-¿Por qué no le encarcela? Asi no tendríamos que ir por el cada tres por cuatro y pagar todos los daños colaterales que causa-
-no seria del todo justo-
-es un traidor a la Resistencia, por menos le he visto desterrar a personas mas capaces-
-y sin embargo se dedica dar cobijo a mas de un centenar de niños, ayuda a los ancianos de los pueblos a los que a nosotros nos cuesta llegar…pero también mantiene a su manera la neutralidad de Solfed, el Oraculo le esta muy agredicida-
-es usted un sentimental-
Se detuvieron y otro árbol barrio desde la derecha toda la senda, luego se descubrió un foso cuyo suelo estaba repleto de afiladas estacas y ellos tan solo saltaron para seguir hacia delante.
-los niños ¿Qué te parecen?-
Dione guardio silencio, pensando detenidamente en lo que decir.
-¿no es Henry el mas adecuado para dar su opinión al respecto?-
-no recibire su informe detallado hasta que nos separemos de ellos, quizás les tengamos que acompañar a Ravinica-
Acerco una mano a su mentón deteniéndose pensativa.
-la chica…la impulsiva, no parece estar demasiado a gusto con los demás, tiene aptitudes para la magia, de eso no me cabe duda, pero necesitara dominar ese carácter. La otra parece ser el punto en el que todos encuentran el equilibrio, es hábil para mantenerse al margen de los dilemas y astuta para saber sacar partido de sus diferencias al unirlos. El baboso…es solo un baboso, muy agil y escurridizo, pero sin ningún tipo de disciplina y control. El que vamos a rescatar no parece tampoco quitarle los ojos de encima a ninguno de los otros, parece ser un protector nato pero es un tanto esquivo. Por lo demás no creo que vayan a traicionarnos-
-eso es lo que quería oir, no me gustaría para nada que lo hicieran y verme forzado a perderlos-
-¡chicos, me ha parecido escuchar a alguien hablar aquí!-alerto uno de los hombres de Tic al resto.
Cinco fueron en la dirección de las voces pero no había nada.
-¿estas seguro? Quizás fueran pajaros-
Miraron a la izquierda y desearon no estar allí pues un árbol los arrollo. Bajándose del árbol al que se habían subido, los dos miembros de la Resistencia siguieron con su camino con una poco amena banda sonora de quejidos.
-su…suerte que la cobertura sanitaria del jefe es magnifica-dijo uno de los hombres de Tic, comprobando que varios huesos de su cuerpo se habían movido caprichosamente de su lugar habitual.
-si…incluso nos pagara los días de baja laboral…-
-y su plan dental es inmejorable, mas ahora que mis dientes clavados en ese madero-
-incluso podremos coger unas vacaciones pagadas durante un mes. Es el mejor jefe…-
Dione y Sraz seguían avanzando, imparables. Tanto lo eran que no reparaban en trampas tan originales como la del cervatillo herido explosivo que soltaba también metralla en forma de flechas, el pedigüeño explosivo que explotaba soltando ratones explosivos que al ser detonados lanzaban cucarachas explosivas, distintos tipos de troncos que salían súbitamente de cualquier lado (incluso había uno explosivo) y todo tipo de hoyos en el suelo, a su vez con todo tipo de ingeniosas trampas en sus paredes y fondos diseñadas por el mismísimo Ferrigas de Flosh, aquel que murió al caer en un pozo de un centímetro de profundidad. Fue una muerte trágica y enigmática, como el hecho de que se agarrara el pecho y gritara que la saliva le sabía a cobre antes de caer al pozo.
Un puñado de hombres de Tic salieron al paso de los dos intrusos. Parecían enfadados y dispuestos a atacar sin piedad.
-¡rendios y el jefe será benevolente, luchas y moriréis!-
-¿eres tu, Johnson?-dijo Sraz mirando al harapiento que había hablado con los ojos entreabiertos-¿desde cuando…?-
-¡callese! Estaba harto-
-¿harto? ¿De que?-
-¡de asesinar a mi gente!-grito el soldado-¡de obedecer a una despota!-
-¡¿Cómo te atreves?!-dijo Sraz lanzandose contra el hombre y cogiendolo por las solapas. Los otros, ante lo inesperado de la accion, tardaron un tanto en rodear y apuntar al capitan. Dione pese a lo critico de la situación tan solo siguió adelante aprovechando la situación, no la necesitaba para desembarazarse de ellos.
-¡repite lo que has dicho!-grito Sraz para luego golpear al soldado lanzandolo al suelo.
-¡no...No te muevas!-grito otro de los esbirros de Tic-¡dispararemos!-
La mirada fulminante que recibio el esbirro le hizo temblar de panico. Ese hombre parecia una fiera, su altura impresionaba, su musculatura intimidaba y su mirada estaba llena de ira.
-chaval, tu no tienes lo debido para abrir fuego-con un rapido movimiento le quito el arma, le disparo a la rodilla, se giro hacia otro esbirro y este recibio un culatazo. Finalmente se agacho en el mismo giro y dijo:
-armadura invicta-
La tierra temblo brevemente y enormes trozos de piedra protegieron al capitan de los disparos de aquellos que si tenian lo que hay que tener para disparar. Sin embargo, estos, mas de diez, se confiaron bajando de los arboles donde permanecían apostados y se sorprendieron al ver como esa especie de escudo petreo se resquebrajaba lanzando pedazos de roca en todas direcciones.
El capitan se levanto, miro alternativamente a los lados y arrojo el rifle al suelo.
-novatos-
Siguió andando con una musica de acompañamiento consistente en quejidos y grititos de dolor, otra vez.
Tic se recostaba en su sofa mientras miraba el liquido anaranjado contenido en una copa. Lo mecia suavemente, giraba por todo el vaso con suavidad hasta que lo acerco a la nariz y bebio el contenido de una sentada.
-definitivamente, un gran año-poso la copa y se repanchingo un poco mas si cabia-esta vez tardan mas, espero que nunca lleguen aquí-
-seguro que eso te parece bonito-dijo una voz.
-no especialmente, pero es lo que hay chico-dijo el hombre mirando a su derecha donde Steven, maniatado, permanecia bocabajo-¿Cuántos llevas ahí?-
-teniendo en cuenta mi estado y las circunstancias que me rodean...desde que uno de tus esbirros me metio aquí-
-¿Por qué narices hicieron eso? ¿Es que no habia otro sitio? Usurpar una mansion tan grande para que se cometan estas estupideces...-miro a los ojos del chico, ojos de cordero degollado, y guardo silencio-¿que tienes de importante para que ese superheroe de pacotilla venga a buscarte?-
-no lo se-dijo sin mas el chico.
-Sracito de es de esos que se mueven por hacerlo, necesita un motivo, uno bueno, sino no seria un justiciero tan decente-Tic se levanto hacia el chico-no te muevas tanto que no pienso hacerte nada raro. Mira que tenemos aquí...-
Ladeando al chico, inmóvil como estaba no fue difícil, pudo ver el arma que poseia. Algun esbirro las habia atado al cuerpo del chico de muy malas maneras y se cayo el estoque junto con el estilete. Contemplo el arma inherte en el suelo y convino que el fabricante debia ser un fuera de serie. La hoja recta y aguda brillaba con la poca luz de la habitación, la empuñadura estaba decorada con una filigrana que la cubria desde el guardamano hacia atrás con caprichosas formas serpenteantes y el estilete parecia una version de esta en miniatura.
No pudo contener la tentacion de sujetar el arma pero se arrepintió al instante al sentir un gran dolor en la mano. Volvio sus ojos abiertos de par en par al desconcertado chico.
-¿eres un maldito Sellador?-pregunto atonito.
-creo que si...al menos eso han comentado pero ¿es tan importante como parece?-
-¿importante? Importante dice...-Tic comenzo a reirse a carcajada limpia-la viejales estara que se muere de la emocion, junto a los del Dominio, los de la Resistencia y en general todo el mundo...-
Miro a la pared tratando de entender el concepto infinito. Steven no entendia nada pero queria ir al baño. Dejo de mirar la pared y se dejo caer sobre el destartalado sofa.
-ahora lo entiendo todo-
-pues yo sigo sin entender lo que es un Sellador-dijo el secuestrado con cierta indignación-pero las personas de este mundo pareceis tener una tendencia innata hacia el misterio cutre-
-¿sabes que es una esfera?-dijo Tic apartando su cabeza de entre las manos para ver asentir al chico-suma esfera mas sellador y obtendras la respuesta-
-lo que yo decia... ¿que es una Esfera? Aparte de una forma geometrica-
-el cancer de este mundo-
Agazapada en la copa de un arbol vio a un grupo de esbirros correr. Diez y con rifles. Eso no era nada, no eran mas que chavales de entre 15 y 20 años, la mayoria no habia usado un arma en su vida y serian muy faciles de asustar. Se dejo caer detrás del grupo sin casi hacer ruido, pero una miro atrás. No vio nada. Avanzaban buscando a Sraz y uno de los multiples grupos que vigilaban las cercanias de la mansión. Se dejo caer del árbol, sin hacer ningún ruido al tocar el suelo, pero uno de los esbirros de Tic se giro. No vio nada.
Avanzaban con rapidez por el camino a través del bosque. Sabían donde estaban todas las trampas y procuraban no caer en ninguna, no eran el primer grupo que caia en masa en un pozo de 10 metros de profundidad, inundado y con lubinas mutantes con mala leche. Un esbirro vio una zarza moverse, recordó que hacia unos años un compañero había visto una en llamas y le hablo. Le menciono grandezas sin fin y una vida llena de virtud. Sin dilación, le hecho un cubo de agua y la pisoteo, no le gustaba que las cosas no parlantes hablaran. Desde entonces, en la Academia de Esbirros, creada por el jefe, recomendaban encarecidamente no entablar conversación con zarzas en llamas, apariciones marianas y no husmear (esto ultimo de manera mas contundente) en zarzas móviles por las sorpresas que estas contuvieran. Este esbirro era demasiado curioso para recordar tales normas. Acerco la cara con infinito interés y unas manos blancas, con infinita rapidez, lo metieron dentro de las zarzas.
El pequeño grupo de esbirros, no mas de cinco, atravesaba una zona significativamente densa del bosque. Arboles gigantes por doquier albergaban en sus troncos pequeños bonsáis y el cielo era verde. El ultimo chico, de rubios cabellos y faz inocente, se entretuvo con el perseguir de un conejo, el cual tenia una cola singular. El animalillo lo guio fuera de la senda, pero antes de ser devorado sin piedad, alguien se descolgó de un árbol, y entre gritos, desaparecio en estos.
Los cuatros estaban asustados. Ese desgarrados grito era de un camarada. Su líder, cinco centímetros mas alto que el mas bajo de los miembros del grupo y que destacaba por medir mas de dos metros a sus 16 años, sabia lo que el bosque escondia.
-ha vuelto-dijo con voz sombria-la ultima vez, una partida de veinte hombres sucumbio ante sus garras. Los colgaba de los arboles, desnudos y en postutas indecorasamente dolorosas, para darnos miedo. Y vaya si lo hizo…-
Ante sus propios ojos, Cuarto, miembro mas avezado del grupo, fue absorbido por un arbusto lleno de bayas.
-mas no debemos temer a lo que hemos visto, no…-pretendia en vano enfrentarse al miedo cuando otro esbirro, Tercero, diestro en el manejo del acero, salio volando por los aires, hacia la verdura-ella es humana, como tu y como yo, pero rápida-Segundo, cuya vista no envidiaba nada de la de un aguilucho, salio despedido hacia la derecha con un fugaz resplandor blanco-mas ante esto una cosa me queda-
Primero no dudo en salir corriendo agitando los brazos tremulos. Al final de la carrera contemplo con horror a sus camaradas, desnudos, gimiendo y en posiciones indecorosas, mas ella no estaba por ningún lado.
-¡alli!-grito Primero.
Corrió al encuentro de la chica para encontrar una sombra fugaz. Se giro al sentir movimiento y vio la cara de la chica, cuyos rasgos finos y delicados mostraban una sonrisa cruel.
-pero que lista eres-fue lo ultimo que dijo antes del grito.
Tic rebuscaba los fondos del gran armario que estaba en su habitación segura. Tiraba ropa y mas ropa al suelo, Steven estaba realmente confuso ante unas acciones tan carentes de sentido.
-¿Qué estas haciendo?-pregunto el joven.
-desordenando un armario de por si poco colocado… ¡¿tú que crees que hace la gente cuando rebusca en un armario?!-
-de entre el millar de opciones posibles que seguramente existan…supongo que buscaras algo importante-
-en tu mundo debias de ser un genio, seguro, pero-saco un enorme baul del armario- no estoy aqui para mantener un duelo de ironias y sarcasmos. Por favos, mira a otro lado no me gustaria exterminar tu inocencia.
Steven obedecio de buena gana, no le hacian gracia los cuerpos desnudos masculinos. Segundos despues Tic estaba habia dejado sus arapos. Gabardina de cuero, un tanto vieja pero resistia, pantalones negros, botas y un chaleco negro con bordados en dorado. Del fondo del baul saco una espada y se la ciño al cinto, era una reliquia de filo curvo pero aun servia.
-chico-decia Tic acercandose al chico para levantarlo del suelo con una mano y ponerlo al hombro-no tengo nada mas que hacer aqui, asi que me voy con los mios a otro lado donde ser utiles-
-¿y yo voy con vosotros?-
-oh, no, tu solo eres la moneda de cambio. Ya sabes, algo para poder salir del paso-
Salio de la habitacion, los esbirros al lado de la puerta se asombraron.
-¿jefe?-
-nos vamos, corred la voz y adecentaos-
Asintieron y salieron corriendo.
-seguro que el capitan dentendra tus planes-
-no lo creo-dijo y giro una esquina-es un sentimental, hablaremos un poco y se me dejara ir-
-estas demasiado seguro de ello-
-los conozco desde niño. El viejo rey nos adopto y crio, si nos viera el vieja nos daria una tunda...no, no permitiria que esa psicopata gobernara-
Al fin salio de la mansion. Dione desde hacia rato esperaba en el patio central, estaba rodeada por mas de 50 esbirros que se alegraron de ver aparecer a su jefe.
-devuelve a la Resistencia a ese chico-ordeno Dione.
-¿donde esta Sraz?-pregunto Tic-no quiero hablar con una niña-
-es extraño-diko la chica en pose dubitativa- normalmente te hechas a temblar cuando me ves, comportandote con nerviosismo y ahora paraces un hombre de verdad, sorprendente-
-tu hiciste que me pusieran el mote, Tic. Lastima que se termine la pantomima-
Solto al chico, quien se quejo al chocar contra el suelo, agarro su espada y la desenvaino. Los esbirros se asombraron y clamaron por su jefe, otros vieron que de la vaina pendia un lazo de tela verde. El jefe iba en serio y ellos rebuscaban sus bolsillos buscando sus propios lazos. Dione no entendia nada.
-¿que es todo esto, Tic?-
-hazme el favor de llamarme por el nombre a partir de ahora, no quieras que te obligue-dijo y avanzo hacia la chica.
-Francis Teach-dijo Sraz apareciendo en escena, los esbirros se apartaban ante su avance.
-cuanto tiempo, Eddy, el tiempo te trata bien-
-lo mismo puedo decir-echo la mano al cinto y desenvaino su espada-guarda eso antes de que te hagas daño con ella y danos al chico-
Teach se encaron con el capitan.
-vayamos al grano-dijo el jefe apuntandole con su arma-nos dejas irnos, a donde queramos, y tendras al chico, de lo contrario no me importara fastidiar al Dominio y a la Resistencia matando a un Sellador-
El asombro se hizo fuerte en todos los esbirros, Steven trato de escapar cual gusano al amparo de Dione pero Teach lo agarro.
-¿por que dices que ese chico es un Sellador? Si lo fuera, no hubiera caido en tus manos-dijo Sraz.
-¿me tomas por tonto o las vacaciones en la frontera te han afectado al cerebro? Esa arma que lleva quema al contacto. La vieja dijo ya, hace años, que los Selladores llevarian armas que solo ellos pueden portar, pues solo esas armas y esos chicos pueden contener el poder de una Esfera. Que casualidad encontrar a uno ¿no crees?-
-sueltale, no lo repetire-
-eso no me asugura que pueda irme con los mios-clavo su espada en el suelo, con rapidez lanzo un puñetazo al aire que impacto en Dione. Esta quedo tambaleando, la agarro y se la lanzo a Sraz como si nada-muy lista, pero muy lenta. Lamento haberle hecho eso pero el crio es mi seguro. Dejame irme, Edward, o acabaremos por luchar, como en los viejos tiempos-
-¿adonde pretendes ir? ¿abandonas el territorio de Solfed con la misma impunidad que abandonaste la Resistencia? Ya na tienes honor-
-¿disculpa? ¿honor? Habla el que permanecio 5 años en la frontera. El que dejo que Larisa se hiciera con todo el poder en la capital. El mismo que no hizo nada cuando esta empezo a esquilmar a Salduvia y matar a quien no la siguiera. Si, el mismo Edward Drake que no se movio cuando mando pasar a sangre y fuego lo que quedaba de Helvet. Tu eres el que no tiene honor-
-¿Larisa ordeno eso?-dijo Sraz con los ojos como platos-no es posible...-
-Me encomendo a mi arrasar Helvet y aqui estoy. No soy un traidor, defiendo Salduvia tanto como tu, solo que no obedezco a asesinos-
Sraz permanecia con los ojos abiertos de par en par mirando a Teach y este le devolvia la mirada.
-no quiero luchar Eddy-dijo con las manos alzadas y abiertas-tan solo quiero irme, a la costa cerca de Legash, alli podremos ayudar mejor que aqui-
-vete-dijo Sraz-largate de aqui y lleva a estos inutiles contigo, desaparece de mi vista-
-claro-de un solo movimiento de espada libero a Steven quien hecho a andar hacia el capitan-a sido un placer volver a verte Eddy, lastima de las circunstancias-
Los centenares de esbirros corrian de aqui a alla. Cogieron sus pertenancias y la marabunta inicio la marcha. Tardaron diez minutos en desaparecer en el bosque dejando a Sraz, Dione y Steven alli.
-parece un buen tipo-dijo Steven con las manos en los bolsos-seguro que ya era asi de pequeño, la gente no tiene ese caracter porque si-
-solo es una veleta-dijo el capitan-¿como estas Dione?-
-sobrevivire-dijo la chica-pero el no lo hara la proxima vez que le vea-
De pronto se escucharon gritos desde el bosque. Luego explosiones y algun se cayo.
-¿que es eso?-dijo el chico.
-no tengo ni idea-contesto Sraz.
Un muro salio volando y del humo aparecieron 4 figuras humanas.
-¡¡hemos venido a por nuestro amigo y no nos iremos hasta que nos lo devolvias!!-grito una voz femenina.
-¡¡eso!!-gritaron otras dos voces.
El humo se disipo mostrando a Elisabeth y los demas.
-que sorpresa, me habeis venido a rescatar-dijo Steven lanzandose hacia sus amigos-muchas, muchas gracias, pense que no lo contaba-
Les abrazo uno por uno, incluido un alicaido Henry quien pedia disculpas a su superior pero no evito que Dione le diera una colleja.
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