-por favor, tomad asiento-dijo la anciana señalando con la palma abierta unos sillones dispuestos en círculo tras ella-seguro que estáis cansados por el viaje-
El Oráculo era la viva imagen de la abuelita entrañable, literalmente. De pequeño tamaño, encorvada pero apoyándose en su bastón, sufría los achaques propios de una edad desconocida. El pelo era blanco en su totalidad y lo recogía en unas graciosas trenzas que colgaban a los lados de la cabeza. Su cara, risueña, estaba llena de arrugas y sus ojos azules aun parecían estar llenos de vida.
Hábilmente subió a su sillón de un salto cuando todos se sentaron, salvo Sraz que optó por permanecer de pie. Los chicos permanecían en sus asientos más estirados de lo normal, salvo Steven que cruzo las piernas. No sabían muy bien como referirse a una persona de tanta importancia, aunque esta transmitiera lo contrario. Para eso solo había que ver la sala donde estaban, pequeña y sin más decoración que la de los sofás.
-esperaba que tuvierais más preguntas ¿o sois muy callados?-
Pretendía romper el hielo de esa manera, y lo consiguió.
-¿Por qué la magia es un cáncer?-espetó Steven.
-esa es una pregunta contundente, muchacho-respondió la anciana sin eliminar la sonrisa de la cara. Los demás le miraban sorprendidos y el Capitán horrorizado.
-disculpe su osadía, Oráculo, ellos no…-se excusó.
-no importa, joven Edward. Sé que no pertenecen a nuestro mundo, las maneras no importan ahora mismo. Sin duda el joven Francis o Tic, como lo prefieras, te habló de ese tema, muy en boga últimamente. Pero no, la magia es un don para nosotros. Nos permite levantar cosas tan hermosas como esta escuela, ayuda en los cultivos, sana a las personas…-
-pero tiene su contrapunto y lo he visto, no tanto como quisiera pero puede llegar a ser algo muy destructivo. Supongo que nosotros, en calidad de selladores, debemos solucionar ese problema, curar la enfermedad-
-insisto en que la magia no representa nada malo, las personas hacen mal uso de ese don, sin duda es el otro reverso de la moneda. Pero sí, vuestro cometido es importante y veo que estáis más informados de lo esperado-
-esto…Steven puede que sí, yo por ejemplo no-dijo con timidez Virginia-y no han hecho más que repetirlo-
-la función básica de un sellador, como su propio nombre indica, es contener el poder mágico de las esfera, no eliminarlo. Es imposible eliminar el poder mágico de una esfera, es demasiado grande-
-entonces ¿nosotros nos haremos con ese poder?-intervino Lucas.
-puedo ver que todos tenéis un arma-dijo señalando la vara de Elisabeth-se os fueron entregadas al llegar a este mundo con la finalidad de ser el contenedor de las esferas. Hubo un tiempo en el que las esferas estuvieron selladas en otras armas. Esas armas solo podían ser blandidas por aquellos capaces de controlar tanto poder. Sin embargo, hace dos milenios el sello fue roto y las esferas se dispersaron por el mundo-
-eso quiere decir que debería de haber más como nosotros ¿no?-dijo Elisabeth.
-al menos, uno por esfera, querida-
-¿Cuántas esferas existen?-preguntó Steven.
-tenemos constancia de doce, no obstante, lamento decir que no sabemos su paradero-dijo la anciana agachando su cabeza-puede que incluso alguna este en malas manos, ese es el verdadero peligro. Si una persona se hace con una esfera no podrá evitar usar su poder, cuya grandeza resulta una tentación difícil de vencer en los tiempos que corren-
-¿alguien las ha buscado?-preguntó Lucas-no estaría nada mal tener una de esas, solo por defensa y que no caiga en malas manos- terminó con una risa nerviosa ante las miradas de los demás.
-jovencito, innumerables personas las han buscado y solo algunas se encontraron con ellas, pero no suelen durar mucho en las manos de una persona. La envidia es un mal muy poderoso-
-no creo que podamos encontrarlas, seguro que todo el que oyera hablar de ellas las iria a buscar, eso cae de cajón. Además no somos fuertes, para nada, mismamente yo tengo una idea nula del uso de la magia, y eso que debo ser una maga-dijo Elisabeth apresuradamente-es algo que nos viene muy grande-
-por eso no te preocupes, Elisabeth. Para enseñaros a combatir contáis con la habilidad del Capitán-dijo la anciana señalando a un sobresaltado Sraz-y en cuanto a la magia…-se levantó en dirección a una estantería que se materializo junto a una pared, estaba llena de libros-recuerda que esto es una escuela de magia, todo el saber mágico está a vuestra disposición y del que lo quiera, por supuesto. Vosotras dos deberías empezar por este libro en concreto-
Les entrego a las dos chicas un libro no muy grande, de anchura y largura normales, tampoco contenía muchas páginas, unas diez más o menos y tan solo eran las instrucciones de uso. En la portada, en letras grandes y brillantes, el titulo rezaba: “Libro de Vaa´ro para magia, hechicería, alquimia, nigromancia, especulación bursátil, física cuántica y demás cosas que seguro que usted no entenderá en la primera lectura, ni en la segunda y ni siquiera a la quincuagésima, pero que debe saber para la vida básica en un mundo mágico y un pelín desconcertante”. El libro contenía bastantes peculiaridades y leyendas en torno a él. La primera era su título, cuya largura era normal y fácil de leer hasta la octava palabra, pues las letras se encogían para que entrara en la portada, la segunda es el método de lectura. Al abrirlo, el ávido lector se informara de la forma en la que se usa y luego, una atronadora voz relata los pasajes deseados las veces que haga falta. La ultima curiosidad, que es a la par primera y última leyenda en torno al libro, es que su redactor, tras años de recopilación de fórmulas, largas oraciones, operaciones enormes y demás, decidió dejar a otro tipo que lo elaborara con la condición de que no ocupara mucho espacio y fuera ameno en su lectura. De ahí las letras en colores amables y tranquilizadores de la portada. Tras años de devanarse los sesos, secuestro el alma de un trovador, la copio y luego la inserto en cada copia del libro. El que encargo tal obra, ante la desfachatez del redactor, decidió poner el nombre del redactor del libro en el titulo con el fin de arruinar su carrera. Hoy día regenta un palacio lleno de lujos terrenales, espirituales, cerveza y mujeres de pechos prohibitivos.
-¿se supone que con esto aprenderé magia?-dijo Elisabeth levantando una ceja-solo tendrá… ¿Qué, diez páginas?-
Lo abrió y escucho una voz atronadora clamando por unas legiones, lo cerró rápidamente y luego se afano en peinarse.
-no te preocupes, te acostumbraras a su uso-dijo la anciana.
-por cierto y si no es mala pregunta… ¿usted tiene nombre?-dijo Virginia llena de curiosidad.
-por supuesto que tengo uno, Virginia-rio el Oráculo-mi verdadero nombre es Febe Spitzter pero me suelen llamar Oráculo por mis capacidades, algo que de lo que ya os habréis dado cuenta… ¿no tenéis más dudas?-
Miro a los chicos, sonriendo como solo una abuela lo puede hacer, y Lucas se dispuso a hablar.
-¿Qué es una Esfera exactamente?-pregunto Lucas lleno de curiosidad.
-esa si que es una buena pregunta, mi querido Lucas. Para Francis y otros como el son el mal encarnado, el origen de todos los problemas de la antigüedad. Son el origen de toda la magia que existe en este mundo y tan solo conceden su poder a unos pocos. Vosotros sois especiales en ese aspecto. Poco se sabe de cómo o cuando fueron creadas, pero hay leyendas que lo explican. Se cuenta que, milenios antes del surgimiento del Imperio, los poderes mágicos campaban a sus anchas a lo largo y ancho del mundo. Sin control, lo arrasaban todo costando la vida de innumerables personas inocentes. Estos poderes eran inmensos y estaban totalmente desatados. Nadie escapaba a ellos pues cada uno era una fuerza en si de la naturaleza en si. Fuego, aire, tierra, agua, la luz, la oscuridad y otras fuerzas aún más aterradores permanecían hostiles a toda forma de vida. Sin embargo, los humanos de aquel entonces, hartos de tal crueldad se decidieron por encerrar semejante poder en lo que hoy conocemos como Esfera. No obstante nadie sabe cómo se produjo contención de tales poderes-
-y aun así la esferas son bastante poderosas ¿no?-dijo Steven estirándose.
-en efecto-
-menuda chapuza que hicieron vuestros antepasados, entonces-
-no deberías hablar así, Steve-dijo con tono de reprimenda Virginia- tuvieron un buen motivo para encerrar todo ese poder, seguro que no les sobraba el tiempo-
-ya…-replico Steven llevándose una mano al ojo derecho para rascarlo.
-espero que comprendáis vuestro papel y responsabilidad para con nosotros. Sois nuestra única esperanza, si el Dominio o cualquier otro poder lograra todas las esferas serian imparables. Por favor, sellad las esferas-
Los chicos asintieron llenos de convicción. La anciana se levantó indicando que el encuentro había terminado. Dio alguna indicación y el grupo se dispuso a enfrentarse otra vez al nexo dimensional.
-otra vez no…-dijo Lucas mirando la escalera que se alzaba ante ellos- ese lugar es una locura, tantas cosas, tanta gente…todo por todos lados y a la vez en ninguno, es tan…tan…-
Elisabeth le arreo una colleja para evitar que su mente colapsara. Subieron a la escalera pero la anciana se acercó en el último momento.
-Capitán, ¿podría dedicarme unos instantes? También tengo algo que encargarle a usted, si no es mucha molestia claro-
-por supuesto que no-los chicos comenzaron a hablar a voces, realmente era un lugar demencial ese nexo-si os asustáis, cerrad los ojos. No llegareis a otro sitio que no sea la escuela, os lo aseguro. Esperadme fuera para ir a la delegación y no os vayáis a conocer el pueblo ¿está claro?-
Solo obtuvo quejidos varios hasta que la pasarela-escalera partió.
Ya fuera, Lucas no paraba de dar vueltas por el reciente viaje. Steven se había tumbado cerca de los escalones y las chicas permanecían a su lado sentadas.
-dios mío, dios mío ¡no debí haber mirado! ¿Visteis cuando ese pato de goma gigante exploto en millones de universos efímeros?-no podía estarse quieto-vi…he visto cosas ahí dentro. Terribles y maravillosas a un tiempo. Dantescas imágenes de universos en llamas cayendo por la catarata del tiempo. Ilusos convirtiéndose en portadores de la Fe absoluta…el tiempo fundirse con el espacio surgiendo algo nuevo e inesperado…y vi, sobre todo vi…naves en llamas más allá de Orión-
Steven le dedico una mirada y dijo:
-¿te ha dejado tocado el lugar o has visto un resumen de las mejores frases de Blade Runner?-
-he tenido una revelación que entregar al mundo…-
-todo hemos visto lo mismo que tú, sentido lo mismo que tú (creo) ahí dentro y a ninguno nos ha dado complejo de mesías tío-
En eso salió un hombre, desnudo melena al viento, corriendo de la escuela. Anunciaba buenas nuevas y un coche nada contaminante.
-debe pasar al menos una de cada cuatro veces que alguien enloquece-dijo Virginia.
-tranquilos, lo arreglo yo-Elisabeth se levantó del suelo y se dirigió al nuevo mesías-ven que te voy a enseñar algo-
-¿en serio?-
-si, date la vuelta-
-pero si todo lo interesante tuyo solo lo puedo ver…-
-si, claro, por qué no-y le collejeó la nuca casi tirándolo al suelo-cada día estas peor-
Volviendo a su sitio la chica de pelo castaño soltó un bufido. No le disgustaba del todo la idea de ser la salvadora de un mundo, pero le parecía algo enorme y eso que tenía un libro parlante para aprender a defenderse. Le daba miedo la situación y los peligros que estarían por venir. ¿Dónde estarían esas esferas? Seguro que a buen recaudo en altas montañas o profundas cueva, quizás en el fondo de un lago cristalino o bajo el custodio de un feroz dragón. Sin embargo, las aventuras que estaba a punto de vivir le motivaban a seguir adelante. Al fin y al cabo estaba viviendo un libro de fantasía y ella parecía uno de los protagonistas. Miró a sus compañeros, meditabundos, miraban al horizonte ahora que Lucas se había cansado de hacer el tonto. Todos estaban ensimismados y ella misma rompió el ensimismamiento.
-¿creéis que todo irá bien?-
-siempre que estemos juntos, si-contesto Lucas-aunque esas cosas nos darán problemas-
-suscribo por primera vez sus palabra-dijo Steven poniendo una mano sobre el hombro del chico.
-pero pensad en el bien que haremos, podremos frenar esta guerra si queremos-dijo Virginia-ayudarles, eso es lo que deberíamos hacer-
-y encontrar a los otros chicos o chicas que estén en nuestra situación-apostillo Elisabeth.
-cierto, pero aún queda bastante para eso-Steven tras decir eso se dejó caer sobre el suelo y vio al capitán Sraz frente a él.
-¿ha ido todo bien?-pregunto.
-claro-dijeron todos.
-perfecto. Ahora vayamos a la delegación. Creo que todos queremos dar por finalizado el día de hoy-
Echo a andar y le siguieron. No iba muy rápido, sabía lo cansados que estaban los chicos y el mismo lo estaba. Pasaban entre bastante gente cuando Sraz fijo su mirada en un individuo.
-escuchad-dijo-girad en esta calle a la izquierda, seguid dos más todo recto. Girad a la derecha y el ultimo edificio de madera, no pongáis esa cara destaca bastante, es la delegación. No hagáis preguntas e iros ya-
Sin preguntas, sabían que no debían hacerlas pues su tono de voz indicaba cierto nerviosismo, se fueron por la otra calle. Él siguió avanzando hasta acercarse a aquel individuo.
-¡que sorpresa!-dijo el hombre-¿Quién me hubiera dicho que hoy me encontraría con el mismísimo capitán Edward “Sraz” Drake? ¿Cómo te va viejo zorro?-
-espero que mejor que a ti, Everling-dijo fingiendo una sonrisa cordial- me extrañaba ver a algunos de los tuyos por aquí-
-ya sabes, asuntos del Dominio y tonterías varias del Dominus-dijo el coronel Everling, quien no había cambiado un ápice desde hacía unas semanas cuando se encontró con los chicos-por cierto-miro por encima de Sraz-esos chicos ¿son quienes creo que son? Me suenan ¿sabes?-
-solo estaban de visita en el pueblo, lo normal para este lugar, querían ver al Oráculo-
-oh, claro, claro. Sabes perfectamente que aquí no somos enemigos, lo que pasa en Solfed en Solfed se queda ¿no?-
-no creo que al Dominus le interesen estos asuntos-
-en eso tienes razón, viejo zorro-puso una mano sobre un hombro del Capitán- deberías cuidarlos mucho y bien, Sanzio ahora mismo está, ¿Cómo decirlo? Desatado-
-ni que hubiera logrado una Esfera-
Everling se detuvo y le miro de reojo.
-seguro que tus hombres en nuestras filas se habrán enterado de lo que paso hace unos días en la frontera con la Confederación-
-¿Qué…?-
-no te preocupes, no quiero desvelarte el final de esta historia. Tan solo te diré que ellos están muy en disposición de unirse a nuestra particular fiesta-
Con eso y un simple gesto de despedida se esfumo entre los viandantes. Sraz no pudo reprimir sus ansias y se lanzó a la carrera. Al llegar a la delegación unos soldados salieron a su encuentro viéndole llegar.
-señor, se presenta el cabo Smith con noticias desde la capital-
-deje de formalidades cabo-
-nuestros espías confirman que, hace dos días en la frontera norte entre el Dominio y la Confederación, se dio un encuentro bélico entre ambas partes. La lucha parece haberse saldado con una victoria del Dominio y…-la voz del cabo se quebró en ese momento.
-¿¡y!?-apremio el Capitán.
-según los informadores, el Dominio, habría usado al menos una de las esferas en repeler el ataque.
De piedra, la mente de Sraz solo recordó unas palabras dichas por el Oráculo: Si una persona se hace con una esfera no podrá evitar usar su poder.
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